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EDUCACION

SOCIALIZACION EDUCATIVA

Una perspectiva muy popular en la sociología de la educación hasta fines de los años 60 fue el funcionalismo y procede fundamentalmente de los trabajos del francés Emile Durkheim.  El sistema funcionalista, tal como lo emplea Durkheim, consiste en buscar la función desempeñada por una institución (la educación en nuestro caso) en la sociedad en general; es decir, el rol que juega esa institución en la promoción y el mantenimiento de la cohesión y de la unidad sociales.  Todas las grandes instituciones estudiadas por Durkheim se hallan concebidas de esta forma, y la educación no es una excepción.  Su área especial es definida por él como “...una socialización metódica de la generación joven”[1].  Alude así al desarrollo en el niño de ciertos valores y de determinadas destrezas intelectuales y físicas necesarias para convertirse en parte de la sociedad y que le son traspasadas por la institución educacional.

 

La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no están maduras para la vida social.  Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que exigen de él la sociedad política en su conjunto y el medio especial al que está particularmente destinado[2]

 

Para Durkheim, sólo de ésta manera pueden quedar  garantizadas la cohesión y la supervivencia de la sociedad[3]. Al mismo tiempo que Durkheim exponía su visión sociológica de la educción creó una especialidad, la de la sociología de la Educación, que es un campo de la sociología que se encarga de evaluar los procesos educativos en las sociedades modernas.  En palabras de Xavier Banal,

La sociología de la educación se interesa sólo por los procesos de transmisión de conocimientos, los métodos de enseñanza o los contenidos educativos en tanto que procesos importantes para la estructuración y el contenido de las relaciones sociales” y que “es a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial cuando efectivamente tiene lugar el desarrollo de una verdadera perspectiva sociológica de la educación[4]

 

Puesto que la sociología de la Educción tiene la misión de evaluar los alcances y el impacto que tiene la forma de educar en una sociedad moderna, es muy neceaario que los prodesores del siglo XXI tengan conocimientos de este campo de la sociología, especialmente en los desarrollos de la educación que se produjeron después de la Segunda Guerra mundial, que terminara en 1945 y con la que se inicia un periodo de avances científicos, tecnológicos y culturales en todo el mundo.  Xavier Banal, un investigador español, establece tres etapas en el desarrollo de la Sociología de la Educación de la segunda mitad del siglo XX, con sus respectivas subetapas:

 

  1. La corriente funcionalista de la sociología de la educación. El debate entre educación y empleo.  (Años cincuentas, inicio de los sesentas)

     

  1. Conflicto y reproducción en la sociología de la educación (Década de los sesentas e inicios de los setentas)

     

·         La vertiente de la reproducción cultural.

 

·         La vertiente marxista. 

·         Althusser y la escuela como Aparato Ideológico del Estado

 

·         Boudelot y Establet.  Teoría de la correspondencia.

 

·         Wobles y Gintis y la teoría de la correspondencia

  1. La sociología Interpretativa de los años 80s

     

    ·         La sociología de la educación “interpetativa” de M. Young,

     

    ·         La teoría de la resistencia de Willis y Giroux, y

    ·         Los estudios de Genero y Etnia, al final de los ochenta.

     

     

     

    1.      “LA CORRIENTE FUNCIONALISTA DE LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN. EL DEBATE ENTRE EDUCACIÓN Y EMPLEO.” 

    (Años cincuentas, inicio de los sesentas)

    Durante este periodo, la educación fue vista “como un área prioritaria de intervención del estado” por su importancia como factor de desarrollo económico y por ser instrumento calve en la política de igualdad de oportunidades, por lo que se convierte en importante campo de estudio del estructural funcionalismo, institucionalizándose a sí la Sociología de la Educación en occidente.  Detrás de este fenómeno esta la industrialización asociada a la tecnologización de la sociedad que requieren de conocimientos cada vez más profundos y especializados en todos los niveles de la producción y el desarrollo.  Simultáneamente un estado que provee educación para todos sus ciudadanos es visto como un camino a la “justicia redistributiva –(donde)las posiciones sociales son el resultado de la capacidad y esfuerzo individual—la que encuentra en la educación la institución perfecta para identificar, seleccionar y jerarquizar adecuadamente talentos disponibles, que accederán a puestos de trabajo cualificados y necesarios para el progreso y el bienestar social[5]

     

    Banal da cuenta de dos categorías de sociología funcionalista asociada a la educación de este periodo:

    1.  El tecnoeconómico –estudios centrados en la contribución de la educación al desarrollo económico--, que incluye la teoría del capital humano; y

       

    2. El reformista, centrado en el debate sobre la igualdad de oportunidades”, y

       

    3. El estudio del aula como sistema social.

       

    De este periodo se destaca la sociología del investigador norteamericano Talcott Parsons, cuya más importante contribución a esta rama de la sociología fue sus tesis sobre “La clase (el aula) como sistema social. Parsons es prácticamente el único autor funcionalista que desciende al nivel del aula para identificar la correspondencia casi perfecta que se establece en la escuela como subsistema social y la sociedad como sistema orgánico integrado y equilibrado de relaciones sociales[6] dice este autor, pero agrega que con ellos “proporciona las bases sociológicas fundamentales de una sociología funcionalista de la educación que ignorará en sus estudios los procesos escolares que están implícitos en las investigaciones sobre la igualdad de oportunidades y la movilidad social[7] que también caracterizan esta época.

     

    Respecto de la Teoría del Capital Humano, la percepción de que el acelerado cambio tecnológico requiere especialistas y expertos que deben ser seleccionados y formados en un sistema educativo en plena expansión, le advierten a los investigadores de USA. Y Gran Bretaña “sobre la importancia de los recursos intelectuales como fuente más eficiente de desarrollo tecnológico y de crecimiento económico”, la educación esta llamada a proveer el “capital humano” de la nación y se buscan cambios educativos que responda a esta necesidad.[8]

     

    Aquí la búsqueda de igualdad de oportunidades a través de la educación, para lograr el perfecto desarrollo y progreso de sociedad que es vista funcionando como una máquina en que sus piezas encajan funcionalmente unas con otras  –basada en el consenso y en el equilibrio, opuesto a la visión conflictiva--,   cobra particular importancia durante este periodo en que mundialmente se inicia la guerra fría, porque se parte del supuesto de que la igualdad de oportunidades para todos en la educación no sólo permitiría un máximo aprovechamiento de las mejores mentes de la sociedad –la racionalización de la educación-- sino que también proveería la prueba viviente de los principios democráticos liberales y libertarios de la sociedad occidental, donde todos los individuos son iguales ante la educación de la misma forma que lo son ante el estado.  Bonal muestra cómo en este periodo, hubieron diversas propuestas investigativas de la sociología de la educación para proponer mejores formas para lograr ese ideal, como también los estudios críticos por el fracaso para alcanzarlo.

                En la práctica lo que hizo el funcionalismo clásico fue idealizar la importancia de la educación para una sociedad específica (como la sociedad chilena, por ejemplo), al sobredimensionar el aspecto formativo de la educación y fundamentalmente el programa educacional o currículum, dejando de lado la influencia formativa que tienen otros actores de la socialización del niño, como el grupo de pares, los medios de comunicación de masas o la influencia de la familia, cuando ésta es negativa.  Sin embargo, es necesario aclarar que estas teorías correspondían a los años anteriores e inmediatamente posteriores a la segunda guerra mundial, la década de los anos 50, cuando la escuela no tenía que competir con la TV o los Flippers,  y en la mayoría de los países y culturas del mundo lo usual era que la madre se hiciera cargo de la familia ly el hogar en exclusiva.

     

    Luego, durante los años 60, cobró importancia la preocupación por examinar y comparar los altos y bajos rendimientos que demostraban niños y jóvenes en la educación: altos para las clases medias y superiores y deficitaria para las clases bajas.  A partir de esta preocupación se abrieron numerosas nuevas perspectivas que han estado examinando completamente el proceso educativo, a través de sus tres procesos básicos –al decir de O. Banks—el programa, la pedagogía del aula y la evaluación[9].

     

    Con el correr del tiempo se han desarrollado muchas otras perspectivas sociológicas del papel que tiene la educación en la reproducción y formación de la sociedad.  A continuación se presentarán aquellas corrientes o perspectivas más conocidas en que se ha desarrollado la relación que tienen la educación en el proceso de socialización del niño, de las que se presenta un somero resumen con el objeto de guiar las futuras exploraciones e inquietudes del estudiante y profesional de la educación en este sentido.

     

    2. “CONFLICTO Y REPRODUCCIÓN EN LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN”

    (Década de los sesentas e inicios de los setentas)

     

    Según Bonal, “Tanto la controversia acerca del estructural funcionalismo como la crisis de la educación como mecanismo resdistributivo están en la base de la orientación dominante de la sociología de la educación a partir de los años setenta[10].  Se ha producido la desconfianza en las teorías en que el consenso y el equilibrio son los fundamentos de una sociedad “normal”, para comenzar a aceptar que el conflicto también es parte de la sociedad.  Bonal dice que “los movimientos estudiantiles en Europa y en Estados Unidos, el Black Power en Norteamérica y otros movimientos sociales, son muestras del descontento social y del debilitamiento de la confianza social en las posibilidades del cambio tecnológico para el crecimiento económico y para la igualdad social.  (...)  Surgía, en consecuencia, un espacio para la introducción del conflicto en la explicación de los fenómenos social, que, con pocas excepciones, había quedado, hasta entonces restringido al marxismo ortodoxo.”[11].

     

    Dos vertientes o corrientes teóricas son las que caracterizaron este periodo, por un lado una actitud epistemológica ecléctica que combina a Marx, Durkheim/Parsons, Mead y otros pensadores. Por otro lado una actitud renovadora del marxismo europeo de los sesentas y setentas en las tesis neomarxistas que desde distintas matices teóricos ven a la educación como un instrumento para la preservación del poder, la división de clases y el capitalismo occidental.  La más famosa y conocida de estas tesis fue la de Althusser y su “concepción de la educación como un aparato ideológico del Estado”, acompañados por la teoría de la doble red de Boudelot y Establet y la teoría de la correspondencia de Bowles y Gintis. 

    Las dos vertientes representan, cada una a su modo, alternativas al funcionalismo tradicionalmente representado por Talcott Parsons, ya citado.

    2.1. La vertiente de la reproducción cultural.

    En la sociología de la educación, dice Bonal, el trabajo de dos teóricos fundamentales, Bourdieu en Francia y Bernstein en Inglaterra, es indicativo de la insatisfacción con el funcionalismo de un nueva generación de sociólogos que vive la contradicción entre su formación y socialización académica y la constatación de la realidad social cotidiana.  Es muy posible, por otra parte, que esta contradicción sea explicativa de la combinación de influencia durkhemiana, parsonianas y marxianas que presenta la obra de ambos sociólogos.

    En la educación sobresale para muchos investigadores, pero especialmente para Bernstein y Bourdieu, la abismante diferencia de logros y rendimiento entre los estudiantes de las clases medias y altas, por un lado, y los de las clases bajas, por otro; a pesar de haber usado los mismos programas educativos y en general con profesores formados en los mismos centros de enseñanza superior.  La respuesta, tanto para Bourdieu y Passeron como para Bernstein, esta en la relación entre educación y reproducción cultural. Ambos

    entienden que el funcionamiento del propio sistema educativo, y más en concreto, la forma en que se ejerce la transmisión cultural explica que determinados grupos tengan prácticamente garantizado el éxito o el fracaso en su paso por el sistema de enseñanza.   La idea de considerar la educación como reproductora de las diferencias sociales opone a estos autores a la idea funcionalista de la ‘bondad’ de la educación”.

    2.1.1.  Basil Bernstein y los “Códigos lingüísticos”

       Para Basil Bernstein, la concepción entre proceso de socialización y código lingüístico no difiere de la establecida por Bourdieu, Passeron y Berger y Luckmann:

    cuando un niño aprende su lengua, cuando aprende los códigos específicos que determinan sus actos verbales aprende al mismo tiempo las exigencias de la estructura social en la cual esta inserto[12]

       Bernstein ha sostenido que niños de diversa extracción desarrollan diversos códigos[13].  Es decir, sus análisis mostraron la existencia de dos códigos lingüísticos diferentes, asociados a las pautas socializantes vigentes en familias de distinto origen social.  Los códigos, en este caso, son las formas de discurso presentes durante los primeros años de vida del niño, que luego afectan su experiencia escolar posterior.  Este autor no se ocupa de diferencias de vocabulario o de capacidades verbales tal como suelen concebirse éstas; su interés son las diferencias sistemáticas en las formas de utilización del lenguaje, contrastando en particular niños más pobres y más ricos.

       Bernstein distingue entre el código lingüístico elaborado y el código restringido; las diferencias entre ambos se refieren tanto a los aspectos sintácticos, gramaticales o de vocabulario como a las estructuras de significado que operan en cada uno de los códigos.  Ambos códigos pueden definirse por el carácter más o menos previsible de los elementos sintácticos que un individuo utilizará en su discurso: 

    En el caso de un código elaborado, el locutor opera su selección entre una gama bastante extensa de opciones posibles y es muy difícil prever los elementos organizadores.  En el caso de un código restringido, el número de opciones posibles es a menudo extremadamente limitado, y se tienen muchas más posibilidades de prever los elementos que serán seleccionados[14]

    Código restringido versus código elaborado.

       El tipo de discurso de los niños de clase trabajadora, afirma Bernstein, representa un código restringido: una forma de utilizar el lenguaje que contiene muchos supuestos no explicitados que los hablantes esperan que conozcan los demás.  Un código restringido es una forma de discurso vinculado al entorno cultural de una comunidad o distrito de clase baja.  Muchas personas de clase trabajadora viven en una fuerte cultura familiar o de vecindad, en la que los valores y las normas se dan por supuestas y no se expresan en el lenguaje. Los padres tienden a socializar a sus niños de forma directa, usando reprimendas o recompensas según el comportamiento.  El lenguaje del código restringido es más adecuando para las comunicaciones sobre la experiencia práctica que para la discusión de ideas, procesos o relaciones más abstractas.  El discurso del código restringido es así característico de niños crecen en familias de clase baja, y de los grupos de compañeros con los que pasan el tiempo.  El discurso está orientado a las normas del grupo,  sin que nadie pueda fácilmente explicar por qué siguen las pautas de conducta que siguen.  Fundamentalmente el código restringido es un lenguaje de significado implícito más que explicado.  Se caracteriza tanto por su simplificación como por su rigidez.  El vocabulario es extraído de una gama muy reducida.  Las intenciones del que habla son, en términos relativos, no elaborados verbalmente y se aprecia un énfasis en el simbolismo descriptivo concreto, tangible y visible[15].

    El desarrollo lingüístico de los niños de la clase media, por el contrario, y según Bernstein, implica la adquisición de un código elaborado, un estilo de habla en el que los significados de las palabras pueden individualizarse para adecuarse a las demandas de situaciones particulares.  Las formas en que los niños de clase media aprenden a usar el lenguaje están menos ligado a contextos particulares; el niño puede generalizar y expresar ideas abstractas con mayor facilidad.  Es decir, el código elaborado estimula al que habla a concentrarse en la experiencia de otros como diferente a la propia.  Quienes se expresan se ven obligados a elaborar sus significados y a hacerlos tan explícitos como específicos.  Así, las madres de clase media, cuando controlan a sus hijos, frecuentemente explican las razones y principios que subyacen a sus reacciones en el comportamiento del niño.  Mientras que una madre de clase trabajadora podría decirle a un niño que no tome más dulces diciendo sin más: “Ya no hay más dulce para ti”, o simplemente, “¡Ya, deja de molestar.  No hay más!”, Sin mayores explicaciones, porque el control social está expresado en significados tajantes, más simbólicos y expresivos que explicativos.  Por su parte, una madre de clase media es más probable que explique que comer demasiados dulces es malo para la salud o para el estado de sus dientes, porque el control social esta basado en significados lingüísticamente elaborados, explicativos, razonantes y en donde el poder se utiliza como último recurso.

       Como resultado, el niño de clase trabajador aprende a responder sólo a ordenes tajantes, mientras que el niño de clase media aprende relaciones de causa y efecto.  Ambas formas de aprendizaje representarán más tarde, cuando el niño está en la escuela, diferentes recepciones de las explicaciones y enseñanzas del profesor, mientras que el niño de clase trabajadora probablemente no entienda cabalmente las explicaciones y descripciones de fenómenos en que hay relaciones de causa y efecto, el niño de la clase media no tiene dificultades en comprenderlo de inmediato.  Si el profesor no conoce este fenómeno socio-lingüístico, es posible que crea que el primero des menos hábil que el segundo, lo que es un error.  En realidad en los primeros niveles de aprendizaje el niño que se comunica en un código lingüístico restringido es más lento para aprender, pero no por ser menos inteligente, sino porque el lenguaje del profesor y de los contenidos educacionales le resulta enteramente desconocido.  Cuando se le da la oportunidad de aprenderlo apropiadamente, alcanza los mismos niveles de desempeño que sus compañeros de clase media (y código elaborado), pero porque ahora domina ambos códigos.

    Familias de orientación posicional versus familias de orientación personal.

       Los códigos restringido y elaborado son reforzados por prácticas familiares como es la distinción que hace Bernstein entre familias de orientación posicional y familias de orientación personal.  En la familia posicional, el poder, o el derecho de mandas, reside en términos de estatus formal, como la edad o el sexo.  Existe una clara separación de roles tanto entre marido y mujer como entre padres e hijos.  Esto se ve reflejado en las familias donde cada familiar ocupa un lugar en la mesa de acuerdo a su estatus, o donde se tiende a designar al padre y a la madre de usted.  En cambio en la familia de orientación personal, se halla mucho más reducida la atribución de estatus por edad o por sexo, y la conducta es tema de debate con los padres.  Bernstein señala que la familia posicional es característica de la clase trabajadora tradicional que está inserta en la comunidad, mientras que la familia de orientación personal es característica de la clase media.

       Más allá de una serie importante de rasgos característicos de ambos tipos de códigos, el aporte central de Bernstein fue asociar el surgimiento de cada uno de ellos con condiciones sociales o, mejor dicho, con determinados tipos de relaciones sociales y de relaciones de los individuos con los objetos.  El código actúa, en este sentido, con un carácter dialéctico: es expresión de esas relaciones y, a su vez, las determina.  Su surgimiento está asociado al proceso de socialización en su conjunto, pero particularmente a cuatro órdenes de situaciones de intercambio lingüístico:

    ·          Situaciones de inculcación moral,

    ·          de aprendizaje cognitivo,

    ·          de imaginación o invención, y

    ·          de comunicación psicológica.

    Según Bernstein, “...si en estos cuatro tipos de situaciones las variantes restringidas son la forma lingüística predominante, ... la comunicación está organizada fundamentalmente según un código restringido que está basado sobre roles colectivos y que produce significaciones dependientes de la situación, es decir, tipos de significación particularistas ...  Al contrario, si en estos cuatro tipos de situaciones, la forma de discurso predominante es una variante elaborada ... la comunicación está organizada fundamentalmente según un código elaborado, basado en roles individualizados y que conducen a enunciar significaciones universalistas independientes del contexto[16]

    Códigos lingüísticos y rendimiento escolar

       Para Giddens, “las ideas de Bernstein nos ayuda a entender por qué quienes proceden de entornos socioeconómicos bajos tienden a tener un rendimiento escolar deficiente[17]otro autor dice también que “...la contribución más importante de Bernstein ha consistido en ilustrar la conexión entre la estructura social, el uso del lenguaje y la educabilidad[18]

       Las condiciones sociales en las que surgen ambos códigos permitieron verificar –a través de estudios empíricos—que mientras los niños de clase baja emplean solamente el código restringido (sea cual sea el contexto en el cual se produce el intercambio) los niños de la clase media y alta utilizan ambos códigos en el contexto adecuado.  La aplicación de esta teoría al análisis del rendimiento escolar es muy sugestiva.  No cabe duda que la escuela es un ámbito donde se utiliza un código lingüístico elaborado, desde este punto de vista, para los niños de clase baja el ingreso a la escuela supone un cambio simbólico y social en tanto se los somete no sólo a un discurso elaborado, sino a vínculos sociales y objetales que promueven la utilización de dicho código.  El bajo rendimiento aparecería así no en función de bajas aptitudes intelectuales, sino en virtud de diferencias culturales y de identidad social que se expresan en la organización escolar[19].

       Las características siguientes han sido asociadas con el lenguaje de código restringido, y todas ellas inhiben las oportunidades educativas de los niños de clase baja:

    • El niño probablemente recibe respuestas limitadas a las cuestiones que plantea en casa, y por tanto es probable que este menos bien informado y que sea menos curioso sobre el mundo en general que los que dominan códigos elaborados.
    • El niño encontrará difícil responder al lenguaje no emocional y abstracto utilizado en la enseñanza, así como la invocación de principios generales de la disciplina escolar.
    • Probablemente, gran parte de lo que dice el profesor es incomprensible debido a las diferencias con respecto a las formas de uso del lenguaje a las que esta acostumbrado el niño.  El niño puede intentar superar esto traduciendo el lenguaje del profesor al que le resulta familiar, pero si es así quizá no consiga captar los mismos principios que el profesor intenta comunicar.
    • Aunque el niño experimentara escasa dificultades con el aprendizaje rutinario o de “adiestramiento”, podría tener dificultades muy importantes al captar distinciones conceptuales que impliquen generalizaciones y abstracciones[20]

    En suma, niños que han adquirido códigos de habla elaborados, propone Bernstein, son más capaces de abordar las exigencias de la educación académica formal, que aquello limitados a los códigos restringidos.  Esto no implica que los niños de clase baja tengan un tipo de habla “inferior”, o que sus códigos lingüísticos sean “deficientes”.  Significa que el modo en que usan el lenguaje choca con la cultura académica de la escuela.  Los que han dominado códigos elaborados se adaptan con mucha mayor facilidad al entorno escolar, corroborando los planteamientos de Bourdieu y Passeron respecto a lo que ellos llamaron el Capital cultural.

     

     

    El sociólogo Guillermo Briones, resume muy bien la importancia de la teoría de Bernstein, en donde se destaca el hecho de que los códigos lingüísticos son lo que en este libro se describe como “niveles de identidad cultural” y su relación con la primera y segunda socialización del niño:

     

     

     

    ...2.3. En la primera socialización –la que se efectúa en la familia—los niños aprenden el código lingüístico característico de la clase social a la cual pertenecen.   Pero en la segunda socialización, la que transcurre en la escuela, todos los niños deben usar un mismo código lingüístico, que es el de las clases altas, que lo imponen por el mayor poder que tienen dentro de la sociedad.  De esta manera, los niños de orígenes populares deben aprender en una lenguaje, en buena medida, les es ajena, ya que desconocen muchas de sus palabras y significaciones.

     

     

     

    La coexistencia de dos culturas lingüísticas diferentes en su origen, pero una de las cuales queda supeditada a la de las clases de mayor poder, implica que en el aula se den situaciones deferentes: por un lado, una situación de concordancia para los niños de las clases medias y altas en cuanto su lenguaje de origen coincide con el cual se le enseña en la escuela (basta pensar en el contenido de los textos escolares) y el que aprendió en su familia.  Por otro, una situación de discordancia para los niños de los sectores populares, pues el lenguaje de su primera socialización con corresponde al lenguaje con el cual se les trata de enseñar.

     

     

     

    En total, la situación planteada dentro del aula explicaría –o mejor, ayudaría a explicar—el fracaso escolar de los niños de sectores populares, pues a la dificultad propia del aprendizaje de determinadas materias se sumaría la barrera del lenguaje.

     

     

     

    Guillermo Briones, LA INVESTIGACION EN EL AULA Y EN LA ESCUELA, SECAB, Colombia, 1992, Pág. 26-27

     2.1.2. Bourdieu, Passeron y el “Capital cultural”[21]

                El concepto de capital cultural comenzó a ser utilizado en forma teóricamente sistémica a través de los trabajos de Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron[22]  sobre la reproducción cultural y el papel de la acción pedagógica escolar. 

    Posteriormente Bourdieu ha avanzado en la definición del concepto de capital cultural a través del análisis de los tres estados de su existencia.  Según este planteo, el capital cultural existe en:

    ·         Un estado incorporado al individuo: hábitos y disposiciones durables del organismo.

    ·         Un estado objetivado en bienes culturales: libros, cuadros, máquinas, etc, y

    ·         En un estado institucionalizado: que se expresa fundamentalmente en los títulos escolares.

    El capital cultural incorporado.

     

    La incorporación del capital cultural se efectúa a través de acciones pedagógicas cuya naturaleza ya fue analizada a través del proceso de socialización.  El producto de esta incorporado son hábitos cuyas características se definen de tres rasgos principales:

    • La durabilidad: es decir, la capacidad de engendrar prácticas estables en el tiempo.
    • La transparencia: definida como la capacidad de aplicación a la mayor cantidad de campos de acción posibles, y
    • la exhaustividad: o sea, la propiedad de reproducir en sus prácticas la mayor cantidad de principios correspondientes a la cultura de un grupo social.

    Retomando en cierta medida la conceptualización de Berger y Luckmann sobre las dos fases de la socialización (primaria y secundaria), Bourdieu y Passeron también distinguieron la formación de un hábito primario que caracteriza la inculcación producida en el trabajo pedagógico familiar y que corresponde tanto a la idiosincrasia paterna como al lugar que ocupa la familia en la estructura social, por un lado, y por el otro,  los hábitos secundarios, producidos por toda acción pedagógica posterior.  En este sentido, la acción educativa básica brinda la matriz original de acumulación de capital cultural y la efectividad de toda acción pedagógica posterior dependerá del ajuste que tenga con respecto a esa acción educativa primaria.  Además, el capital cultural incorporado es el que permite la apropiación del capital cultural objetivado.

    El Capital cultural objetivado.

     

    En este sentido, los objetos culturales admiten dos tipos de apropiación: una material, qu4e supone capital económico y otra, simbólica, que supone capital cultural.  La apropiación cultural de un cuadro, un libro, una máquina, etc. Supone la posesión de los elementos que hacen posible su consumo o su utilización y, en este sentido, es posible comprender la ambigüedad que existe en la apropiación de los bienes culturales objetivados, ya que su propiedad material no garantiza su utilización y su aprovechamiento.

    El Capital Cultural institucionalizado.

     

    El estado institucionalizado del capital cultural revela su conexión más formal con el sistema educativo.  A través de los Títulos, el capital cultural adquiere una independencia relativa de sus portadores biológicos concretos y del capital cultural efectivamente incorporado.  Los títulos acreditan la posesión de cierto capital cultural, que puede ser –por intermedio del diploma—convertido en mercancía con valores determinados según las leyes del mercado.

     

    Una forma más simple de entender al “capital cultural”

     

    La descripción anterior de la teoría del “capital cultural” de Bourdieu y Passeron, es la simplificación de una teoría que en estos autores es mucho más amplia y compleja, destinada a analizar a la sociedad total, principalmente francesa.  Sin embargo, es posible imaginar al acervo cultural del niños como un capital (como el capital comercial) que es invertido en el sistema educativo.  Si este capital es considerable porque en el seno de la familia ha habido abundancia de capital cultural incorporado y objetivado (una familia en que se han inculcado hábitos de convivencia social, voluntad de ser, amor a la lectura, el buen lenguaje y curiosidad por saber, etc.; donde el niño viaja y el arte musical, pictórico, etc., esta en su ambiente, tiene acceso a tecnología moderna, etc.), podemos suponer que si el niño “invierte” este capital cultural en un sistema educativo eficiente, obtendrá ganancias considerables en la forma de un amplio acervo de conocimientos que le permitirá enfrentar la vida con muchas perspectivas de triunfar.

    En el caso de un niño con un capital cultural medio, donde el capital cultural incorporado y objetivado es menor que en el caso anterior, al “invertir” este capital en el medio educacional, podemos imaginar que obtiene ganancias medianas.  Como el comerciante al que su negocio “le da para darse vuelta no más”, a nuestro estudiante le da para aprobar apenas, hasta terminar en el sistema.  Sus probabilidades de triunfo en la vida son menores, salvo que en un momento logre incrementar su capital cultural con su propio esfuerzo y dedicación. 

    El tercer caso es el del niño que proviene de una familia en que el capital cultural del que es provisto es pobre en capital cultural incorporado y objetivado.  Al invertir su magro capital cultural en el sistema educativo, como el comerciante que termina “quebrado”, tiene un pobre rendimiento y probablemente tenga que retirarse y no llegue al final.  Su desempeño en la vida será posiblemente, el del obrero mal calificado.  Ese es un símil muy simplista, pero podría permitirle comprender al estudiante de pedagogía lo importante que resultan ser los aspectos culturales contextuales en la vida del niño, para su buen desempeño en el sistema educativo y en la vida misma.

    Importancia para la teoría educativa.

                A través de la enunciación de los estados de existencia del capital cultural es posible advertir su significativa importancia para la teoría educativa.  De las múltiples posibilidades de análisis, la más frecuentemente empleada ha sido la que permite estudiar el rendimiento diferente del aprendizaje escolar en niños de origen social distinto.  Desde este punto de vista, el éxito del trabajo pedagógico escolar, es decir su rendimiento, depende de la distancia entre el capital cultural que la escuela pretende inculcar y el capitula cultural adquirido en el proceso de socialización primaria familiar.  La acción pedagógica escolar está organizada suponiendo que los niños acceden a ella con una dotación de capital cultural interiorizado que les permite recibir e incorporar los elementos específicos de capital cultural que la escuela pretende inculcar.  Del conjunto de aspectos susceptibles de ser analizados en este punto, el lenguaje es uno de los ejes centrales.  No resulta casual que la mayor magnitud de fracaso en la acción pedagógica escolar se registre precisamente en los primeros años de la escuela básica, dedicados a la lectoescritura.  En este punto, el concepto de capital cultural y el análisis de su papel en la explicación del rendimiento escolar pueden conectarse en forma directa con la teoría y las comprobaciones sociolingüísticas de Basil Bernstein.

                Sin embargo, las discrepancias entre socialización primaria y secundaria (como lo presentan Berger y Luckmann) implican también una dimensión relativa a los sectores sociales portadores de una y de otra.  En el caso del sistema educacional, particularmente en estructuras sociales altamente segmentadas como las de América Latina, la socialización secundaria expresada por la educación formal, por ejemplo, tiende a reproducir la realidad social del mundo de las capas medias y altas de los sectores urbanos.  En estos casos puede utilizarse el concepto de Bourdieu y Passeron (1977) acerca del mercado cultural en el cual se define el valor de las pautas difundidas por las diferentes acciones pedagógicas.  El acceso masivo al sistema escolar implica, desde este punto de vista, un intento de unificación o de homogeneización del mercado cultural.  Cuando las diferencias son muy altas, el éxito de la socialización secundaria resulta escaso y dificultoso.  Aquí radicaría la explicación del fracaso de la acción pedagógica escolar, que exige un capital cultural mínimo para poder tener acceso a la interiorización del los mensajes y los estímulos.

                Pero otra consecuencia de este contacto es la ratificación de la existencia de órdenes culturales no sólo diferentes sino jerárquicamente ordenados: “cuanto más unificado está el mercado en que se constituye el valor de los productos de las diferentes acciones pedagógicas, más responsabilidades tienen los grupos o las clases que han sufrido una acción pedagógica inculcadora de una arbitrariedad cultural dominada de que se les recuerde el no-valor de su adquisición cultural, tanto por las sanciones anónimas del mercado de trabajo como por las sanciones simbólicas del mercado cultural[23]

                Un buen resume la teoría de Bourdieu, uniéndola a las posiciones lingüísticas de Bernstein (aunque no lo dice) es ofrecido por el antropólogo Conrad Kottak cuando dice: “Pierre Bourdieu considera que las prácticas lingüísticas son un Capital simbólico que las personas con una preparación adecuada pueden convertir en capital social y económico.  El valor de un dialecto, su posición en un ‘mercado lingüístico’, depende del grado en que proporciona acceso a puestos deseados del mercado de trabajo.  A su vez, esto refleja su legitimación por las instituciones formales: la educación oficial, el estado, la iglesia y los medios de comunicación prestigiosos.  En las sociedades estratificadas, incluso las personas que no utilizan el dialecto de más prestigio aceptan su autoridad y corrección, su ‘dominación simbólica’.  De este modo, las formas lingüísticas, que carecen de poder en sí mismas, toman poder de los grupos y de las relaciones que simbolizan.  Sin embargo, el sistema educativo (defendiendo su propia validez) niega esto, desvirtuando el habla de prestigio como si fuera inherentemente mejor.  La seguridad lingüística de los hablantes de clase baja y de minorías es el resultado de esta dominación simbólica[24]

    Las perspectivas teóricas presentadas hasta aquí representan estudios muy conocidos a partir de las décadas de los 70 y 80.  Las teorías de Bernstein y Bourdieu-Passeron, han impactado la educación en el mundo y cambiaron muchas de las formas de ver a la educación como un mero acercamiento idealistas de la cultura a los niños. 

    Algunas de estas teorías son particularmente importantes para el desarrollo de la educación preescolar y básica.  En realidad se supone que el jardín infantil dirigido a los sectores socio económicamente más bajos está allí para compensar la motivación y preparación deficiente para la vida que produce el ámbito familiar y poblacional, estableciendo un capital cultural deficiente parta el paso del niño por el sistema educacional básico y medio.  Esto vale también para el papel de la educación básica en cuanto a su papel compensatorio.  Sin embargo existe la persistente impresión en nuestro medio de que al jardín Infantil y la escuela básica de los sectores de menos ingresos no esta cumpliendo su tarea compensatoria.  Las teorías de la sociología y la antropología educacional referidas a la socialización temprana y secundaria ayudan --–junto a otras disciplinas--  a la/el profesional de la educación parvularia o básica a ver con más profundidad los elementos significativos de este proceso, facilitando la tarea del planificador educacional, tanto como la del profesional de aula.  También son una motivación y una orientación a futuros estudios e investigaciones en la materia.

    2.2. La vertiente marxista. 

    Antes que nada hay que entender que se trata de un marxismo europeo norteamericano, crítico y epistemológica y teóricamente autónomo de la pureza doctrinaria del marxismo oficial de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética.  Las tesis centrales de estos investigadores apuntan a examinar la forma en que la escuela contribuye a reproducir las diferencias de clases (trabajadora versus capitalista) en el mundo capitalista, negando así la pretensión de igualdad y libertad que se supone para todos.

    2.2.1. Althusser y la escuela como Aparato Ideológico del Estado

    Su interpretación de la escuela como aparato ideológico del Estado (1985) marcó el punto de partida de las teorías marxistas de la educación.  Althusser toma de Gramsci la importancia de la dominación ideológica para comprender la reproducción de las condiciones de producción, aunque realiza un tratamiento superficial de la teoría gramsciana de la ideología.  Por el contrario, otorga una mayor importancia al papel del Estado en la reproducción de las relaciones de dominación de la que le concede Gramsci.  (...) para asegurar la reproducción de las condiciones de producción el capitalismo no solamente necesita la fuerza del trabajo, sino también individuos dominados ideológicamente.  Las posiciones económicas determinan “en ultima instancia’ las posiciones ideológicas, pero son instancias distintas las que se encargan de asegurar la reproducción.”[25]

    La dominación ideológica es ejercida por los Aparatos Ideológicos del Estado, uno de los cuales es la escuela  la principal función de la escuela, como aparato ideológico del Estado, es contribuir a garantizar las condiciones de producción, mediante la producción de las posiciones ideológicas de laso individuos.  Pero además, contribuye a la reproducción de las fuerzas productivas mediante la transmisión de habilidades y saberes que reproducen la división social del trabajo.  El sistema educativo, en consecuencia, tiene una función dual: producir posiciones laborales (mediante la instrucción técnica) y producir la interiorización de las relaciones de producción (mediante la inculcación de la subordinación y de las reglas de comportamiento).  En el capitalismo contemporáneo la escuela pasa a ser la institución fundamental para asegurar la reproducción de las relaciones de producción, ejerciendo el papel que en otros momentos históricos han realizado otras instituciones (como la Iglesia en la Edad Media), y para proporcionar las destrezas necesarias a la fuerza de trabajo.[26]

    Su artículo sobre el aparato escolar como aparato ideológico dominante abre la puerta para el estudio de la socialización y de las formas de dominación cultural en la escuela[27]

    2.2.2. Boudelot y Establet.  Teoría de las redes escolares.

    En su libro La escuela capitalista en Francia (1987), estos autores sin alejarse del marxismo estructuralista, se centraron “en explicar cómo la escuela produce un tipo de división social que se corresponde con la división del trabajo.  A pesar de fundamentarse en un discurso de igualdad y unidad, la escuela es, par los autores franceses, un aparato al servicio de la burguesía, instrumentalizado para asegurar su dominación y la reproducción de su posición de clase”.[28]  Es decir, el sistema escolar cumple más que nadad, una función selectiva  --seleccionar a aquellos que pueden acceder al poder y el control económico-- y otra reproductiva  -hacer que las divisorias de clases se reproduzcan a sí mismas-.

    En su opinión, en la misma enseñanza primaria se producen los procesos que conducirán al alumnado hacia dos tipos de redes escolares diferentes y cerradas: la red “primaria profesional” y la red “secundaria superior”.  Los retrasos que se producen a lo largo de la enseñanza primaria explican las posibilidades de acceder a un tipo u otro de red.  La primera termina antes que la segunda, y da acceso a un sector secundario en el mercado de trabajo, con menor prestigio y remuneración.  La segunda por el contrario, al completar todos los niveles de la enseñanza reglada, permite el acceso a la cultura y al prestigio de las mejores profesiones.  Cada red, finalmente, es engrosada fundamentalmente por distintas clases sociales, produciéndose de este modo el proceso de reproducción social a través de la escuela”.[29]

    2.2.3. Bowles y Gintis: Escuela y Capitalismo Industrial[30]

    Samuel Wobles y Herbert Gintis, economistas, escribieron Schooling in Capitalist America (1976), libro que se ocupa principalmente del entorno institucional en el desarrollo del sistema escolar moderno[31] y en que postulan su teoría de la “correspondencia”, como se la llamó, es decir, “de que “en la escuela se desarrollan unas relaciones sociales que se corresponden miméticamente con las relaciones sociales de producción”.[32]  Las críticas que despertó su primera obra los obligaron a corregir en un segundo trabajo publicado en 1983. 

    Bowles y Gintis, en su primera obra, parten del análisis del fracaso de las reformas de la educación secundaria norteamericana, inspiradas por intelectuales y movimientos liberales, que trataron de implementar una educación que fuera expresión de los valores democráticos y liberadora de la personalidad individual.  En realidad, según los autores, la escuela ha evolucionado después hacia una forma de educación “burocrática”, que impide la igualdad y el desarrollo personal, precisamente porque está organizada para producir la conciencia y las relaciones sociales adecuadas para formar el futuro trabajdor.[33]  Estos autores basan sus ideas sobre la escolaridad en Estado Unidos, pero afirman que también son aplicables a otras sociedades occidentales.  Citando estudios como el de Jencks et al. (1972), partieron de la observación de que la educación no ha sido una influencia poderosa a favor de la igualdad económica.  La educación moderna, sugieren, debería entenderse como respuesta a las necesidades económicas del capitalismo industrial.  Las escuelas ayudan a suministrar las capacidades técnicas y sociales que necesita la empresa industrial; e infunden respeto por la autoridad y disciplina en la mano de obra.  Las relaciones de autoridad y control en la escuela, que son jerárquicas e incluyen un énfasis en la obediencia, están en paralelismo directo con las que domina el lugar de trabajo.  Las recompensas y castigos obtenidos en la escuela son también una réplica de los del mundo del trabajo.  Las escuelas contribuyen a motivar a algunos individuos hacia los “logros” y el “éxito”, al tiempo que desaniman a otros, que se encaminan a trabajos mal remunerados.

       Bowles y Gintis aceptan que el desarrollo de la educación de masas puede haber tenido algunos efectos beneficiosos.  El analfabetismo ha quedado virtualmente eliminado y la escolarización proporciona acceso a experiencias de aprendizaje que son satisfactorias en sí mismas.  Pero como la educación se ha extendido sobre todo como respuesta a las necesidades económicas, el sistema escolar ha quedado muy lejos de lo que los reformadores ilustrado esperaban de él.

       De acuerdo con Bowles y Gintis, las escuelas modernas reproducen los sentimientos de impotencia que muchos individuos experimentan en otros lugares.  Los ideales de desarrollo personal esenciales para la educación sólo pueden alcanzarse si las personas pueden controlar sus condiciones de vida y desarrollar su talento y capacidades de autoexpresión.  Bajo el sistema actual, las escuelas “están destinadas a legitimar la desigualdad, limitar el desarrollo personal a formas compatibles con la sumisión a la autoridad arbitraria, y a contribuir al proceso por el que la juventud se resigna a su destino[34].  S existiera una mayor democracia en el lugar de trabajo, y más igualdad en la sociedad en su conjunto, sostienen Bowles y Gintis, podría desarrollarse un sistema de educación que proporcionara una mayor satisfacción individual.

    La más fuerte de la críticas a esta obra hacía hincapié en la deficiente tratamiento, desde la misma perspectiva marxista, de la forma en que la escuela expresa la contradicción entre la acumulación y la reproducción que se expresa en el conflicto de clases y en la que participa la educación.  Esto llevó a Bowles y Gintis a reformular la base de su teoría “hasta el punto de modificar el tratamiento del concepto de contradicción[35] (109)

    Los estudios de los años sesentas, aun cuando examinan cómo se produce la educación en el interior del sistema escolar, se centraron más que nada en la forma en que la sociedad en general, es decir y desde un punto de vista sistémico, se centraron el contexto en que se desarrolla el proceso escolar y cómo la escuela contribuye a reproducir ese contexto, especialmente en las sociedades industrializadas modernas, primordialmente Estados Unidos de Norteamérica, Gran Bretaña y Francia.  Era lógico, por lo tanto, que la mirada escrutinadora de la sociología de la educación se dirigiera al interior del sistema con más fuerza;  a la interacción entre los diferentes actores intra sistema y especialmente a la interacción entre profesores y alumnos, en la forma en que los individuos involucrados le dan significado y sentidos tanto a la actividad educativa por parte del profesor, como a los contenidos recibidos, por parte de los alumnos.  Este fue el camino que siguieron los sociólogos investigadores del siguiente periodo. 

    2.2.4. Ivan Ilich: la desescolarización de la sociedad y el curriculum oculto[36]

                Uno de los escritores sobre teoría educativa más polémicos de los años 70 y comienzos de los 80 fue Iván Ilich.  No es exactamente un marxista, sino un crítico de la sociedad de capitalista masificada, sujeta a los designios del establishment. Es conocido por sus críticas del desarrollo económico moderno, que describe como un proceso por el que las personas anteriormente autosuficientes han sido desposeídas de sus capacidades tradicionales y se les obliga a depender de los doctores para su salud, de profesores para su escolarización, de la televisión para su diversión y de los patrones para su subsistencia.  Ilich sostiene que la misma noción de escolarización obligatoria –ahora aceptada en todo el mundo—debería ponerse en cuestión.  Como Bowles y Gintis, Ilich enfatiza la conexión entre el desarrollo de la educación y los requisitos económicos de disciplina y jerarquía.  Este autor sostiene que las escuelas se han desarrollado para hacerse cargo de cuatro tareas básicas: como lugares de custodia, para distribuir a las personas entre funciones ocupacionales, para aprender los valores dominantes y para adquirir capacidades y conocimientos socialmente aprobados.  La escuela se ha convertido en una ¡organización de custodia porque asistir a ella es obligatorio y se mantiene a los niños “fuera de la calle” entre la temprana infancia y su incorporación al trabajo.  En la escuela se aprenden muchas cosas que no tienen nada que ver con el contenido formal de las lecciones.  Las escuelas tienden a inculcar lo que Ilich llama consumo pasivo –una aceptación acrítica del orden social existente—por la naturaleza de la disciplina y el régimen que implican.  Estas lecciones no se enseñan en forma consciente; están implícitas en los procedimientos y en la organización escolar.  El currículum oculto les enseña a los niños que su papel en la vida es “saber cuál es su sitio y mantenerse quietos en él[37].

                Ilich defiende la desescolarización de la sociedad. La escolarización obligatoria es un invento relativamente reciente, señala; no existe ninguna razón por la que deba aceptarse como algo inevitable.  Como las escuelas no favorecen la igualdad o el desarrollo de las capacidades creativas individuales.  ¿por qué no acaba con ellas tal como existen ahora?  Ilich no quiere decir con ésto que deban abolir todas las formas de organización educativa.  La educación, sostiene.  Debería proporcionarle a cualquiera que desee el acceso a los recursos disponibles, pero en cualquier momento de sus vidas, no sólo en su infancia e en sus años de adolescencia.  Tal sistema haría posible que el conocimiento se difundiera y compartiera ampliamente, sin que quedara confinado a los especialistas.  Quienes aprendieran no tendrían que someterse a un programa de estudios estándar, y habrían de elegir personalmente sus estudios.

                No está totalmente claro qué es lo que significaría desde el punto de vista práctico.  En lugar de escuelas, sin embargo, Ilich sugiere diversos tipos de marco educativo.  Los recursos materiales para el aprendizaje formal deberían almacenarse en bibliotecas, instituciones de préstamo, laboratorios y bancos de almacenamiento de la información, accesibles a cualquier estudiante.  Deberían establecerse “redes de comunicación” que suministraran datos sobre los conocimientos que poseyeran diversos individuos y sobre si están dispuestos a enseñar a otros o a tomar parte en actividades de aprendizaje mutuo.  Los estudiantes recibirían vales que les permitieran utilizar los servicios educativos como y cuando quisieran.

                ¿Son estas propuestas utópicas? Muchos dirán que sí.  Sin embargo, si, como parece posible, el trabajo remunerado se reduce o reestructura en forma sustancial en el futuro, entonces parecerán más realistas.  Si el empleo remunerado se hace menos importante en la vida social, las personas podrían participar en cambio en una variedad de intereses más amplia.  Consideradas en este contexto, algunas de las ideas de Ilich tienen mucho sentido.  La educación no sería simplemente una forma de enseñanza temprana, limitada a instituciones especiales, sino que estaría al alcance de cualquiera que deseara beneficiarse de ella.

    Evaluando a los evaluadores

    Quizás el modo más aclarativo de conectar entre sí algunos de los temas de estas perspectivas teóricas es mediante el concepto de reproducción cultural de Bourdieu y Passeron.  La reproducción cultural se refiere a los modos en que las escuelas, en conjunción con otras instituciones sociales, contribuyen a perpetuar las desigualdades sociales y de oportunidad a través de generaciones.  El concepto centra nuestra atención en los medios por los cuales, mediante el currículum oculto, las escuelas influyen en el aprendizaje de valores, actitudes y hábitos.  Las escuelas refuerzan las variaciones de los valores y las perspectivas culturales asimilados en los primeros años de la vida; cuando los niños abandona la escuela, esto tiene como efecto el limitar las oportunidades de algunos y facilitar las de otros.

                Los modos de usar el lenguaje que Bernstein señala indudablemente conectan con estas diferencias culturales amplias que subyacen en las variaciones en los intereses y gustos.  Como dice Tedesco, “A pesar de haber sido desarrollados en forma independiente, no sería demasiado forzoso sostener que uno de los elementos centrales del habito primario que definen Bourdieu y Passeron esté constituido por el código lingüístico en el sentido que lo define Bernstein”[38]

                Los niños de clase baja, en particular los que pertenecen a grupos minoritarios, desarrollan formas de hablar y actuar que chocan con las que dominan en la escuela.   Como Bowles y Gintis subrayan, las escuelas imponen reglas de disciplina sobre los alumnos, y la autoridad de los profesores se orienta al aprendizaje académico.  Al incorporarse a la escuela, los niños de clase trabajadora experimentan un choque cultural mucho mayor que los niños de hogares privilegiados.  Efectivamente, los primeros se encuentran en un ambiente cultural extraño.  No sólo es más probable que se sientan motivados hacia un rendimiento académico alto: sus forma de hablar y actuar habituales, como Bernstein sostiene, no están en sintonía con las de sus profesores, incluso aunque loas dos partes hagan cuanto puedan por comunicarse. 

                Los niños pasan muchas horas en la escuela.  Como resalta Ilich, aprenden mucho más de lo que contienen las lecciones que se les enseña.  Los niños experimentan tempranamente cómo va a ser el mundo del trabajo, aprendiendo que se espera de ellos puntualidad y que aplique con diligencia a las tareas que quienes tienen autoridad les marcan[39].

    Las perspectivas teóricas presentadas hasta aquí representan estudios muy conocidos a partir de las décadas de los 70 y 80.  Las teorías de Bernstein y Bourdieu-Passeron, han impactado la educación en el mundo y cambiaron muchas de las formas de ver a la educación como un mero acercamiento idealistas de la cultura a los niños.  Bowles-Gintis e Ilich representan estudios de las teorías críticas de su época, pero que guardan cierta actualidad en cuanto siempre alguien podría pensar la educación desde su perspectiva y creer que es una idea enteramente nueva. Sin desconocer que conceptos como el de “currículum oculto” aun preocupa a los educadores.

    Algunas de estas teorías son particularmente importantes para el desarrollo de la educación preescolar y básica.  En realidad se supone que el jardín infantil dirigido a los sectores socio económicamente más bajos está allí para compensar la motivación y preparación deficiente para la vida que produce el ámbito familiar y poblacional, estableciendo un capital cultural deficiente parta el paso del niño por el sistema educacional básico y medio.  Esto vale también para el papel de la educación básica en cuanto a su papel compensatorio.  Sin embargo existe la persistente impresión en nuestro medio de que al jardín Infantil y la escuela básica de los sectores de menos ingresos no esta cumpliendo su tarea compensatoria.  Las teorías de la sociología y la antropología educacional referidas a la socialización temprana y secundaria ayudan --–junto a otras disciplinas--  a la/el profesional de la educación parvularia o básica a ver con más profundidad los elementos significativos de este proceso, facilitando la tarea del planificador educacional, tanto como la del profesional de aula.  También son una motivación y una orientación a futuros estudios e investigaciones en la materia.

                Siguiendo a Berger y a Bernstein, tendríamos que para lograr un avance en el desarrollo personal del adulto, estaríamos proponiendo una conversión hacia un mundo de la vida nuevo que se expresa en una distinta forma de vivir la cotidianeidad; para lograr hay que rediseñar las instituciones en la mente de la persona, aumentar y mejorar su capital cultural, lo que se lograría mediante el dominio de un nuevo lenguaje, el que proporciona el código lingüístico apropiado, utilizando medios y métodos apropiados a la condición del “ser adulto”.  Es decir, debe haber un proceso de interiorización intenso y emocionalizado, acompañado del uso de un nuevo lenguaje para establecer una nueva forma de convivencia.  Esto ocurre a menudo con las conversiones religiosas, donde se encuentra una nueva vida --de allí las expresiones como la de “nacer de nuevo”—pero para ello deben someterse a una intensa lectura de la Biblia, la que le proporciona un nuevo lenguaje, que utiliza en una forma de convivencia distinta a la de su vida anterior.  A la postre, se establece un nuevo capital cultural religioso.  Esto nos lleva a pensar que en la educación de adultos debería haber un replanteamiento de los métodos superando la repetición de los métodos usados con los niños.  Superar  a la “pedagogía” (enseñanza del niño) por una “androgogía”, enseñanza del adulto. 

                Finalmente habría que agregar que existen numerosos estudios hechos en países desarrollados sobre el efecto y el impacto que tienen todos y cada uno de los métodos y formas de enfrentar la educación desde su planificación y transformación en un programa o currículum, la realización de este programa en el aula y la evaluación a que son sometidos profesores, alumnos y sistemas educacionales. 

LAS TEORÍAS PERSONALISTAS: FREIRE MILANI Y LA ESCUELA DE BARBIANA

 CARACTERÍSTICAS GENERALES Estas teorías se centran en el valor de la persona y la educación personalista. En el objetivo de la construcción personal afluyen distintas teorías y prácticas que tienen en común la educación individual la socialización  comunitaria y una educación activa e intuitiva. El diálogo como forma de comunicación, la relación de ayuda del educador para buscar y conocer juntos así como la promoción de todos los aspectos de la persona caracterizan la escuela personalista.  Para Marx Scheller la persona humana es el soporte de los valores morales, cada persona se abre al mundo mediante el conocimiento y el amor. La realización histórica de la persona se lleva a término como creación de unos valores, siendo la cultura expresión de los fines y conquistas de las personas.  La escuela personalista se caracteriza por tener el diálogo como forma de comunicación, la relación de ayuda del educador para buscar y conocer junto al educando, así como la promoción de todos los aspectos de la persona.             Son varios los autores que defienden esta teoría, nosotros nos vamos a centrar principalmente en tres; Mounier, Freire y Milani. En esta introducción vamos a destacar los puntos más importantes de cada autor, que más adelante detallaremos.             Mourier entiende la persona como un ser espiritual guiado por una serie de valores jerarquizados, libremente adoptados y vividos en un compromiso responsable, de esta forma se llega a la libertad y desarrollo creativo de su vocación. Las personas, dentro del ámbito social tienen un aspecto íntimo y personal, para llegar a una relación interpersonal hace falta diálogo y amor. El trabajo humano personaliza la naturaleza, domina y transforma el mundo.             La educación es un aprendizaje hacia la libertad, en el que se hace necesaria una intervención justificada por la maduración, de tal forma que, a mayor maduración, menor intervención. Para esa educación son responsables el Estado, municipio, comunidades de maestros, los padres y las agrupaciones espirituales.             Freire considera su experiencia pedagógica como una revolución cultural de los oprimidos, su mensaje se dirige a la conciencia humana ya que desde ahí es posible la liberación. Distingue tres estados de la conciencia que corresponden a sociedades y culturas diferentes: la conciencia intransitiva de sociedades cerradas, la transitiva de sociedades en las que los dominados viven en inferioridad, y la conciencia crítica de sociedades con un desarrollo económico y democrático caracterizadas por el diálogo y la libertad.             Existen dos formas de entender la educación, la bancaria (cerrada al diálogo, la creatividad y la conciencia) y la liberadora (que se fundamente en la capacidad de reflexión y acción crítica de los oprimidos). Freire propuso un método alfabetizador  en el que incorpora el pensamiento y cultura de los alfabetizandos para encaminarlos hacia las actividades y experiencias de transformación; análisis crítico que recibe el nombre de concienciación.             Milani se sitúa frente al fracaso escolar de los pobres y funda la escuela de Barbiana para suplir las deficiencias de la escolaridad pública y las carencias familiares, Fruto de esta escuela es la Carta a una maestra en la que se denuncia el clasismo del sistema educativo, se propone solucionar los problemas de expresión de la cultura de los humildes exigiendo responsabilidad a la tarea educativa, alumno y profesor deben buscar juntos el saber.             La escuela Barbiana fomenta las actitudes comunitarias, dando importancia a la lengua y a la escritura, recursos como el periódico se completan con los talleres y la observación de la naturaleza. Los seguidores de Milani plantean el movimiento e doposcuola como experiencia autónoma y contraescuela para no reproducir el autoritarismo y clasismo. La primordial realización de la persona es la de su libertad. La creatividad personal se concreta en el propio universo personal; sus formas de realización se insertan en los condicionantes naturales y socio-históricos, pero los fines y las conquistas se expresan en la cultura, de ahí la importancia de la educación para construir la civilización personalista.  La naturaleza inacabada del hombre requiere de un continuo hacerse que se convierte en el fin de la educación. En esta corriente afluyen distintas corrientes y prácticas educativas que tienen en común las siguientes tendencias: ·      La enseñanza individualizada·      La socialización comunitaria y·      Una educación activa e intuitiva.  12.2. EL VALOR DE LA PERSONA Y LA EDUCACIÓN PERSONALISTA 

                        El personalismo de Max Scheller va unido a una concepción axiológica, que la persona es el soporte de los valores morales y merece mayor consideración que el resto de cosas u organizaciones. Las personas se forman en su propio mundo ya que cada uno se manifiesta único e irrepetible porque se abre al mundo del espíritu mediante el conocimiento y amor, siendo sus características la autonomía, individualidad, trascendencia y madurez.

 

            Lo más importante en la realización de las personas es su libertad, todo aquello que impida esa libertad se considera peligroso para el proceso de elaboración personal. La libertad requiere de una conciencia autónoma para establecer una relación con el mundo mediante el conocimiento y la acción. Las ideologías en cuanto sirven los intereses de un grupo bloquean la participación desinteresada y producen falsas conciencias.

             Cada personalidad tiene su propia creatividad individual, donde la creación de los nuevos valores que dotan de sentido la acción histórica de los hombres viene determinada por la caritas cristiana, el ”eros” platónico y el amor que está presente en la comunidad. Las formas de realización personal se insertan en los condicionantes naturales y sociohistóricos, los fines y conquistas se expresan en la cultura, de este modo la educación es muy importante para construir la civilización personalista.             El hombre, de naturaleza inacabada necesita un continuo y hacerse o construcción personal, éste es el fin de la educación personalista. Las tendencias de este tipo de teorías son: la enseñanza individualizada, la socialización comunitaria y una educación activa e intuitiva. La educación personalizada la podemos encontrar en la escuela nueva americana con el método de proyectos de Kilpatrick.             Algunos de los nombres destacados en esta teoría son: Devaud y Manjón en el campo de la pedagogía cristiana, Berdiaev en el del humanismo marxista, Suchodolski y Sujomlinski en la pedagogía marxista, Rogers, Freire y Milani en el planteamiento liberador.             La relación dentro del ámbito educativo entre educador y educando supone una comunicación que se manifiesta en el diálogo y alcanza los planos afectivo e intelectual. Al considerar al educando como persona, hay que tener en cuenta su vocación perfectiva, su libertad, la capacidad interrogativa y de iniciativa para crear algo original, así como la apertura a los demás y una existencia transformadora. El educador personalista se funda en la libertad, la transmisión del conocimiento abre el paso a una relación de ayuda para buscar y conocer juntos.             Las actitudes que regulan la educación personalista son la confianza, la aceptación del otro, la responsabilidad respetuosa, la acogida y la autenticidad. De este modo las tareas y el ritmo de las clases y actividades viene determinado por el propio educando y sus necesidades. Los rasgos de una escuela personalista actual vienen dados por el carácter comunitario, de apertura a la sociedad, por ser activa y crítica, por promover la participación democrática y por perseguir como objetivo de la educación el desarrollo integral de la persona humana.  12.3. LA CIVILIZACIÓN PERSONALISTA DE EMMANUEL MOUNIER             Emmanuel Mounier (Francia 1905- 1950) fue el fundador del movimiento personalista, en su Manifiesto al servicio del personalismo entiende a la persona como un ser espiritual que subsiste mediante su adhesión a una jerarquía de valores adoptados libremente, vividos en un compromiso responsable, unificando su actividad en la libertad y desarrollo creativo de la singularidad de su vocación. La filosofía personalista rechaza la civilización burguesa e individualista, invadida por la posesión y poder del dinero, como los totalitarismos de cualquier signo, por impedir la realización personal.             La civilización personalista pretende que los individuos se realicen como personas, haciendo una clara diferencia entre el individuo egoísta burgués y la persona generosa. La individualidad es una dispersión que se integra en la persona como unidad progresiva de los actos, situaciones y personajes que coexisten en el individuo; singularidad personal que define como vocación. Este proceso es un esfuerzo de superación y descubrimiento de la vida profunda de la persona, aunque el vivir personal transcurre de la vida espiritual a su actualidad existencial.             La libertad es el dinamismo de la persona, la libertad interior requiere responsabilidad personal y el compromiso con la libertad de los demás, ya que los valores personales son también comunitarios. Esta dimensión comunitaria se funda en el movimiento hacia el otro de la persona y encuentra en la relación interpersonal su máximo exponente, esta relación es conducida por el diálogo y el amor. Se constituye junto al ser social un espacio de lo privado, donde se mantiene la intimidad personal.             La cultura prima sobre lo material y vital sumergiendo a los ciudadanos en la vida política, siendo la democracia la forma de que nadie quede excluido de la participación activa en los valores culturales.             Mounier da la mayor importancia a las instituciones educativas, capaces de realizar el proceso civilizador entre las constricciones biológicas de la naturaleza humana y su exigencia de libertad. La intervención viene justificada por el proceso de maduración personal, de manera que a mayor maduración corresponde una menor intervención.             Entiende la educación como un proceso dialéctico entre intervención y espontaneidad, exteriorización e interiorización, pues sólo después de haber sido ayudado exteriormente el hombre madura en su interior para tomar las riendas de su destino, ya que es en el interior de los hombres donde reina la libertad.             El desarrollo integral humano requiere un ambiente propio que Mounier denomina antroposfera que tiene el ser personal como finalidad. Los medios educativos como las familias, las comunidades, las iglesias... ayudan a la maduración afectiva, racional y comunitaria. El Estado debe garantizar la igualdad civil y el pluralismo escolar, en la formación, control de títulos y calidad de enseñanza o mediante la iniciativa de organizar escuelas para los que no quieran pertenecer a la familia espiritual. Así, el estado junto con la familia, maestros, el municipio y las agrupaciones espirituales organizará el bien común y protegerá a la persona.  

12.4. PAULO FREIRE

             Paulo Freire fue un pedagogo brasileño (1921- 1997) cuya experiencia se dirige a la revolución cultural de los oprimidos y su mensaje refuerza los anclajes de la conciencia humana desde donde cabe toda liberación. La liberación del hombre choca con la planteada por la posición idealista, así como cuestiona la posición mecanicista, por ello la propuesta de Freire se dirige al “desarrollo de la conciencia crítica, que surge de la confrontación con la realidad social misma. A esto llamó concienciación”.             La pedagogía de Freire puede denominarse como de la conciencia, ya que el mundo y ella se constituyen mutuamente. Los cambios en las sociedades y los estados de conciencia pueden sobrevenir por motivos sociohistóricos, de la educación o de la propia intervención.             La comunicación y el diálogo sirven para acción transformadora y la reflexión. Freire distingue tres estados de la conciencia que se corresponden con sociedades y culturas diferentes. La conciencia intransitiva es propia de las sociedades cerradas, donde todo lo deciden las élite sin vínculos con las masas. Dentro de las sociedades cerradas pugnan los inmovilistas y aperturistas, mientras que las capas populares interpretan la realidad de manera mágica y mitológica.             Las condiciones negativas de las sociedades cerrada impiden el compromiso de la existencia humana, produciendo el sectarismo que masifica al pueblo con soluciones asistencialistas y hombres acríticos. Pero conforme el hombre amplía su poder de respuesta surgen actitudes críticas que le encaminan hacia una conciencia transitiva.             Con el desarrollo económico y sobre todo democrático se da el paso decisivo a la conciencia crítica, caracterizada por su apertura al diálogo y la demanda de libertad para el desarrollo personal. El cambio de mentalidad hacia una actitud democrática se arraiga en la educación y en la participación de los interesados que discuten sus problemas, adoptando las resoluciones más pertinentes para su proceso de humanización integral. El sistema educativo ayuda a que el sujeto contribuya al cambio social.             El hombre corre el riesgo de su deshumanización, por ellos la educación humanista se esfuerza en un conocimiento crítico de las condiciones concretas para su transformación. Freire distingue dos posiciones educativas, la que ve al hombre como persona y la bancaria. Manifestación de esta educación bancaria cerrada al diálogo, la creatividad y la conciencia, son las prácticas de extensión. Mientras que la educación liberadora problematiza y desmitifica la realidad, la concepción humanista se funda en la capacidad de reflexión de los oprimidos, por la que educadores y educandos, mediatizados por el mundo, ejercen sobre él una reflexión y acción crítica, constituyéndose en seres de la praxis.             El método crítico y dialógico usado por freire en la alfabetización plantea el objeto de conocer el lenguaje y la cultura de las alfabetizandos; las formas del pensamiento popular constituyen los temas generadores que se incorporan al programa educativo, cuyo proceso global se denomina concienciación. La acción cultural liberadora de la educación requiere un método de investigación donde las ciencias humanas y sociales sirven para indagar e interpretar los problemas de la realidad. El aprendizaje del analfabeto va más allá del dominio de la lectoescritura, los grupos de alumnos descodifican y discuten las palabras generadoras creando otras nuevas y despertando su conciencia hacia actividades y experiencias. La curiosidad del analfabeto la lleva a distinguir los mundos de la naturaleza y la cultura, a descubrir su lugar en la historia y en la sociedad. Lo que se pretende es afirmar la cultura despreciada y la regeneración del propio grupo social para transformar las relaciones culturales y la estructura misma de la sociedad.  

12.5. LORENZO MILANI Y LA ESCUELA BARBIANA

             Lorenzo Milani nació en Florencia en 1923 en el seno de una familia burguesa, liberal y atea. Una vez terminados sus estudios de pintura se convierte al cristianismo y se ordena sacerdote, en la vicaría de San Donato, entre humildes campesinos, carentes de comprensión lingüística para cualquier tipo de comunicación. Decidido a solucionar el problema educativo de aquellos marginados del Estado y la sociedad civil, crea la escuela de San Donato, con la que pretende salvar el fracaso de los pobres en el período obligatorio supliendo sus carencias familiares y sociales, elaborando una cultura crítica al servicio de los oprimidos.             En su nuevo destino, Barbiana, prosigue su tarea educadora con una escuela a pleno tiempo, abierta todos los días del año, par suplir las deficiencias de la pública y las carencias familiares y sociales.             Su prematura muerte ocurrió en el año 1967, un mes después de la publicación de La carta a una maestra, escrita bajo su dirección por los alumnos de la escuela de Barbaria.            Milani pretende acceder desde el esfuerzo de la escuela a una mayor libertad de los oprimidos, lo que significa una clara opción política que sin embargo no se identifica con ningún partido. La propuesta de Barbiana como escuela de pobres es su ocupación permanente, pues fuera de la escuela el niño pobre aumenta su desnivel frente al burgués, ya que su familia está desprovista de apoyos culturales. El permanente contacto con las necesidades reales del pueblo influye en el método y los contenidos de la escuela de Barbiana.             La escuela tradicional aprueba a los ricos y suspende a los pobres, siempre ganan los más fuertes y astutos. Cabe partir de la cultura de los humildes, más elevada que la burguesa, pero solucionando el problema de su expresión: el propio lenguaje se tornará más rico y humano cuando sea del dominio de los obreros.             Las reformas que propone la escuela de Barbiana comienzan por exigir responsabilidad a su propia tarea. La educación era individualizada y adecuada a las características de cada alumno, siendo los predilectos los más lentos o bobos. El profesor y el alumno  buscan juntos la alegría del saber. La escuela fomentaba las actitudes comunitarias en el uso de los materiales en sus actividades, como la relación de los maestros con los más pequeños. La enseñanza de las lenguas y la escritura eran la ocupación principal de los alumnos de Barbiana, pues hacían posible la expresión de la cultura. El periódico era usado  como recurso educativo para el conocimiento humanístico. Los talleres de trabajos manuales y artísticos, así como la observación de la naturaleza eran otras de las actividades de la escuela de Barbiana.             En el año 1971 aparece la Doposcuola di clase, cuyos autores eran alumnos de Barbiana y Calenzano. La doposcuola se plantea como una experiencia autónoma donde se realiza mejor el principio de la libertad, su propuesta como contrescuela aboga por no reproducir el autoritarismo y clasismo de la escuela y el doposcuola estatal. La conclusión a la que llegan estos alumnos de Barbiana es la necesidad de que el pueblo dirija su propia escuela.  

Hacia un pais de lectores...




-Una gran herramienta, la Lectura.

El reconocimiento y la interpretación de signos y símbolos es la esencia de los procesos mentales que transforman las figuras objetivas en representaciones internas, las cuales constantemente se están renovando o anulando, a modo de una especie de pulso infinito; las imágenes mentales sufren metamorfosis que se manifiestan en arquetípicas y paradigmáticas visiones que mueven al hombre en diversos modos de vida, la ideología esta conectada a la forma de vida y ésta a su vez está asociada a la ideología singular que posea un determinado agrupamiento de humanos, a la manera de feed-back. La lectura más allá de una definición que pueda ser lex o ley, es una herramienta que desde tiempos inmemoriales ha sido condición necesaria para la subsistencia y evolución del hombre -no hablo de la lectura de letras y números, eso es muy nuevo en la espiral evolutiva-, que cada vez es más sofisticada puesto que la creación de artefactos propios, como es la investigación de la naturaleza y la sistematización de sus leyes a través de datos clasificados, configura un mundo donde el proceso de lectura ha alcanzado un grado de metabolismo único, caracterizado por la aceleración en la transmisión de información basada en un complejo producto de creaciones técnicas, en que el sentido del espacio se ha estado reduciendo cada vez más y el orden perceptivo visual se consolidó de forma sin precedente, de modo que ocupa la cúspide el ojo-visión en la evolución de la jerarquía de los sentidos.

Cuando el hombre trazó una raya o línea sobre un medio: el suelo, la piedra en las cavernas o sobre los troncos de árboles, se operó una profunda revolución, pues la creación del recurso de registrar figuras sobre un medio donde se traducía visualmente a través de la actividad manual las voces sin sonido provenientes del interior del hombre, una vez registrados se transformó en pensamiento formal. Esta invención mudó de formas: de la plástica de las formas escritas a la escritura figurativa y la escritura con símbolos conocidos como letras, que de algún modo logró registrar, aunque no perfectamente, los mapas mentales de los hombres en el tejido del pensamiento a través del tiempo. Descartes le ha llamado "el mapa de la razón" y así encontramos muchos intérpretes de la expresión plástica del pensamiento manifestada en la escritura y desde luego de esta actividad comunicativa fundamental que es la lectura. Las vías de entrada de la información a nuestro ser son los sentidos, ya sea por la piel, por la nariz, el gusto y lo auditivo; aquí el medio es el sonido y concretamente la fonética, y por el ojo que es totalmente la figura. Los sentidos nos arrojan datos y nuestro ser los clasifica, configurando un orden capaz de traslucirse en representaciones mentales susceptibles de registrarse en la memoria. Es el proceso complejo de combinaciones de recepción, transmisión y retransmisión de información. La educación es transmisión de información, los medios entre otros son la fonética y la escritura, la recepción es a través de la lectura de imágenes auditivas e imágenes visuales. John Locke certifica que nuestro sistema de entendimiento es el empirismo basado en la experiencia acumulativa. David Hume por su parte, sostiene que es la experimentación y comprobación progresiva. La transducción en el proceso educativo. Sería temerario abarcar todo el drama educativo en el transcurso de estas palabras, sobre la conexión con los sentidos y los medios del hombre como es la fonética, la escritura y la lectura, sin embargo, espero que estas líneas generales nos permitan acercarnos al camino hacia la formación de lectores.

-La importancia de la formación de Lectores.

En principio e intuitivamente o por el sentido común, todos hemos considerado benéfico que exista una población que posea una tradición lectora y de ser posible de grandes magnitudes. Es el deseo puro de cualquier persona sobre todo de los que tienen responsabilidades político-administrativas para el progreso educativo de una nación. Sin embargo en nuestro país nos encontramos ante la contundencia de los bajos índices de lectores constantes ubicados fuera del contexto del analfabetismo funcional, suscitándose las más ingeniosas explicaciones acerca de las causas de este fenómeno poco atractivo y sobre todo si se compara con los altos índices de hábito a la lectura en países “avanzados”, conduce a especulaciones impresionantes que de algún modo provoca parálisis en la visión del futuro reservado para los mexicanos, que se antoja sombrío y no luminosamente radiante. Si uno sabe con precisión qué cosa es lo que busca, el camino hacia la república de lectores queda más delimitado. ¿Qué buscamos? Buscamos facilitar a toda la población el acceso a la tecnología mental. ¿Qué es eso de tecnología mental? Es la sistematización de ideas certificadas por un método organizativo, cuya fuente es precisamente resultado de la experiencia que arroja el protocolo de la forma de ordenar ideas para que sean comprendidas y desarrolladas por los semejantes de quien escribe sus pensamientos, ya sea de la clase de las ciencias formales como de la construcción ficticia o póyesis de la estética de lo que solemos llamar mundo.
Todos estos textos escritos en medios impresos o electrónicos, inducen a obtener un canon metódico que dirige los pasos mentales individuales hacia una sintaxis colectiva, que favorece la coordinación de las personas que componen la agrupación rumbo a metas que permitan niveles de vida envidiables. En una discusión entre Ivan Ilich y Arthur Petrovsky, este último señala su postura en contra de la desescolarización promovida por el primero.“¿Cómo es posible que no comprendamos que el tratamiento de la gran cantidad de información diversificada en la sociedad contemporánea presume precisamente el dominio de conocimientos, capacidades y destrezas sistematizadas?” Sobre la utilidad de la tecnología, me permito formular cuestionamientos como: ¿para qué sirve esta tecnología mental? Propicia en las personas su encumbramiento en una sociedad de bienestar y felicidad, aunque el término felicidad es relativo y discutible, por lo menos la tecnología mental no necesariamente es causa directa de una vida desgraciada y triste, puesto que hace la vida más cómoda, hedonista, en constante renovación. Cuba tiene gran porcentaje de lectores y su bienestar material no es comparable con el de Italia o Argentina; con muchas facilidades por parte de la comunidad internacional y con índices elevados de lectores, no necesariamente disfruta de la abundancia material, al menos hasta el año 2003. Alguien con mucha inteligencia e ironía puede decir que si la persona tiene tendencias negativas, por más libros que lea nunca se modificarán esos malos hábitos; la lectura no es necesariamente generadora de buenos hábitos debido a que estos se adquieren en la familia a temprana edad y con presencia de un Estado fuertemente organizado, siendo esta la solución para los buenos hábitos. Ni el hábito de la lectura ni otros factores secundarios modificarán las conductas ya marcadas. Charles Chaplin, en su definición de la naturaleza del hombre, acotaba que no hay hombres ni mujeres malos y buenos, sino sólo existen hombres y mujeres con pasiones que los hacen experimentar sus tendencias de accionar la vida. Demos paso a la reflexión sobre la relación de la tecnología mental adquirida a través de la lectura, a todos los interesados.

-La economía y la Lectura

El Producto Interno Bruto (PIB) de una nación esta delimitado como: “Valor de los bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un período determinado, libre de duplicaciones. Se puede obtener mediante la diferencia entre el valor bruto de la producción y los bienes y servicios consumidos durante el proceso productivo a precios de comprador (consumo intermedio)” (INEGI) ¿Los niveles de lectura no tienen su fracción dentro de la riqueza nacional?, ¿Acaso sólo es un asunto de ociosos quienes desarrollan esta actividad?, ¿No tiene que ver la lectura con las innovaciones tecnológicas y esquemas de equilibrio social?, ¿Es un servicio o es una actividad extraeconómica?, ¿Es sólo un asunto religioso individualista que no tiene que ver con el beneficio social? Quizá para algunos criterios estas interrogantes están más próximas a ser sólo disparates, si es que no lo son, de una mentalidad aberrante que por capricho intenta incrustar en los criterios económicos esta actividad tan noble, respetable y sublime que es la lectura. La lectura tiene su valor, si no cómo explicamos que positivamente hablando se intente destinar por lo menos en ilusión, el 8 % del PIB a la educación, esfera cultural que está basada en gran medida en la actividad lectora de los beneficiarios directos. La educación se ubica dentro del sector servicios, claro que la lectura tiene su lugar entre las múltiples actividades de este sector. En la educación cobra sentido el hábito a la lectura prácticamente obligatoria. Sin duda la lectura es un valor no axiológico que genera beneficios. Reflexionando sobre las potencias lectoras de diversos países Armando Petrucci señala: “Los préstamos de libros en bibliotecas públicas proporcionan datos análogos. Según el cómputo de 1980, Estados Unidos está a la cabeza con 986 millones de volúmenes, seguido por la URSS con 665 millones y por Gran Bretaña con 637; lo que quiere decir que, dado el porcentaje de población, éste último es el país en que la circulación de libros por la vía del préstamo es la más alta del mundo. Le siguen Francia con 89 millones, Dinamarca con 79 y Suecia con 77; pero para estos dos últimos países valen las mismas consideraciones que hemos planteado para Gran Bretaña”Situación bastante significativa, considerando que el grupo de países mencionados se encuentra entre los más desarrollados del planeta. En nuestro país la existencia de un 90 por ciento de analfabetismo funcional, seguramente tiene que ver con el estado económico de la nación y su PIB; no tiremos al bote de la basura estas reflexiones que en algo pueden contribuir para marcar nuestras estrategias en la formación de lectores.

-El programa nacional Hacia un País de Lectores

Cuando se habla de gobierno es usual que se remita a defectos o a los sistemas defectuosos que representa, no obstante aquí destaco que el país ya alcanzó un grado de madurez aceptable debido al acuñamiento del programa nacional de lectura que ha costado tanto esfuerzo a tantas y tantas personas que han participado en la experiencia de bibliotecas públicas y otras entidades agrupadas en la espera del libro tradicional desde la década de los ochenta del siglo pasado y el e-book contemporáneo (última circunstancia que nos ha sumergido en la reflexión de nuestro destino a mediano plazo como instituciones bibliotecarias). Todos los componentes asociados con la actividad lectora están contenidos en tal proyecto que regulará en el futuro la coordinación de esfuerzos por mantener la lucha contra el analfabetismo funcional de manera permanente y referencial sobre las prácticas y resultados, puesto que al final contiene una conclusión de compromiso de establecimiento de un sistema específico de indicadores que claro tendrá su naturaleza nacional. Sin embargo es perfectible. Si de indicadores positivistas se trata, puesto que lo demostrable sólo es verificable mediante referente numéricos tangibles, me parece que establecer una media mensual por habitante de lectura debe aproximarse a 0.5 libros para el año 2006 que es el fin coyuntural de las metas señaladas en este programa. Como toda organización o país la crisis que viven sus componentes es la crisis de su dirección, esperemos no tener una dirección sin rumbo y sin principios, como garantía de la marcha de tal proyecto.
-Constructores del Pensamiento Contemporáneo: experiencia galopante de 3,600 temas trascendentes

El Plan Estatal de Desarrollo de Nuevo León, 1997-2003, en materia de Bibliotecas Públicas sentencia:“Ampliar los acervos de las bibliotecas públicas y crear programas que impulsen la lectura crítica, así como los procesos de educación permanente”. La Biblioteca Central del Estado “Fray Servando Teresa de Mier” desde mediados de 1997 inició pláticas de promoción a la lectura intentando crear un círculo de lectores que sencillamente funcionara, apegado a los llamados ya tantas veces escritos acerca de la necesidad de la existencia de éstos; así nos pusimos manos a la obra. Encabezados por un bibliotecario que se encontraba en contacto con el público a través de los servicios en Sala General, los contenidos estaban basados en referencias biográficas y bibliográficas de personalidades destacadas nacional e internacionalmente, a manera de efemérides asociadas a las fechas de nacimiento de las personalidades, exclusivamente nacimientos, con frecuencia una exposición por día, cuyo contenido se extendió hasta cuatro personalidades simultáneamente, con promedio de 5 asistentes diarios cuyas edades oscilaban entre los 20 y 35 años; ahora ellos ya tienen más edad. Así, al estilo de un cuento, se extendió mes tras mes hasta convertirse en años de permanencia de exposiciones orales sin ningún recurso más que la voz misma y el material bibliográfico del acervo de la misma biblioteca, llegando hasta finales de 1999 la frecuencia diaria, es decir, por semana se atendieron aproximadamente a 25 personas entre las que, como es natural, existen los más permanentes y los más inestables. El programa tuvo sus frutos, encontró una identidad de referencia llamada “Constructores del Pensamiento Contemporáneo”; reitero, son cuatro personajes tratados simultáneamente.

Gradualmente empezó a destacar su discurso representativo de los pensadores ya fueran humanistas o de ciencias exactas, pasando a segundo plano los datos biográficos y sorprendentemente los usuarios mantuvieron su asistencia, puesto que la mayoría son asistentes naturales a la biblioteca pública a diferencia de los acuerdos que se hacen con escuelas para garantizar público en exposiciones, ya sean temáticas o plásticas. En su mayoría la asistencia es de carácter masculino, tomando en cuenta que la gran presencia en bibliotecas la ocupan mujeres. El grueso de los temas es sagaz e intenso, a diferencia de las lecturas deleznables o cómodas como es el caso de muchas historias, novelas, cuentos, entre otras lecturas; temas que es muy frecuente su uso cuando se trata de lecturas propiamente académicas, sin embargo ya es el año 2003 y la asistencia no deja de fluir –con sus altas y bajas-, con existencia de Internet o no, entre otros factores. Del año 2000 al 2003 la frecuencia se ha reducido a 2 por semana, pero concentrando los esfuerzos para lograr mayor agilidad e interés por la exposición. La razón de haber mantenido el programa Constructores... es precisamente creer el llamado del CONACULTA de impulsar las acciones de promoción, y al mismo tiempo incorporé el sistema de lectura crítica en la orientación del Plan Estatal de Desarrollo, digo incorporé puesto que personalmente he encabezado el diseño y el desarrollo del programa Constructores del Pensamiento, prácticamente durante seis años, alcanzando no menos de 900 exposiciones y cubriendo 3,600 temas, actividad que ya es un referente importante en esta biblioteca de Monterrey. La experiencia de Constructores del Pensamiento, es factible. Sí puede ser operado directamente por bibliotecarios y no necesariamente por especialistas de renombre que vengan del exterior de las bibliotecas a dar la luz, como es en gran medida la costumbre. De ser posible, crear un sistema de coordinación de cobertura nacional de los agentes culturales o bibliotecarios, de modo que los esfuerzos actuales tengan impacto social hacia el año 2010, dado que los usuarios que se mantengan en los círculos de lectura, de aquí a esa fecha, ocuparán puestos de trabajo en que puedan tomar decisiones en diferentes sectores del país.

BIBLIOGRAFÍA:
-Descartes, Rene: Discurso del método. México: Porrúa, 1981
-Plan Estatal de Desarrollo. Nuevo León 1997-2003. Gobierno del Estado 1997
-Programa Nacional Hacia un país de lectores. México: CONACULTA, 2000.
-Hume, David: Tratado de la naturaleza humana. México: Porrúa, 1997.
-Anuario Estadístico de los Estados Unidos Mexicanos edición 2002. México: INEGI, 2003.
-Locke, John: Ensayo sobre el entendimiento humano. México: FCE, 1956.
-Petrovsky, Arthur: ¿Qué hay tras la desescolarización? México: ETE, 1979.
-Petrucci, Armando: Leer por leer: Un porvenir para la lectura. España: Taurus, 1997.



*Ponencia presentada en el “Tercer Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas:


De la nueva empresa de educación superior

La educación pública, laica y gratuita hoy en día es cada vez más un mito, o una chapita en la solapa de algunos políticos que van de progresistas, y no quieren resistirse a la cara más feroz del liberalismo económico. La educación pública, en los primeros años de vida es un trance esquizofrénico entre el deber y no el no poder. "No-poder" de las personas educadoras para crear espacios alternativos, debido a las leyes y exigencias curriculares de un gobierno central fascista; No-poder, de los agentes educativos en general (profesores/as, alumnas/os, padres y madres y sociedad) de participar en la gestación de una educación nueva, para la vida nueva que ha de venir. En definitiva: No-poder impuesto por aquellos que representan el "eje del bien" en cualquier esfera de lo político, lo social y lo económico.

Las universidades no podrían quedar al margen, ya que de ellas se esperaban las innovaciones en los conocimientos para la transformación social.

El nuevo modelo de universidad que se nos plantea, a nivel europeo, y en nuestra casa más feroz que en cualquier otra parte, es un modelo elitista, con impedimentos o filtros para dificultar el acceso popular al conocimiento superior. ¿Cuántas pruebas finales habrá que superar para llegar al conocimiento superior? Los "libremercadistas" (por llamarlos de algún modo) nos han "colado" nuevamente la reválida (en vez de la selectividad), lo cual viene a ser el mismo tipo de filtro para hacer menos accesible a las clases trabajadoras el conocimiento científico. Este concepto lo habíamos superado ya en la 2ª república, recuperado en el franquismo hasta nuestros días. Ni mil años de PSOE hubieran liberado a nuestra sociedad de este yugo, por que ni a unos, ni a otros interesa que el pueblo sea culto. Pero esto no es todo; recuperamos la reválida y, además, según la nueva ley de universidades (la LOU), cada universidad puede crear la prueba de acceso que considere adecuada, para dificultar más dicho acceso. Esto nos llevará a distinguir, como los ingleses, entre universidades "vulgares" y universidades de calidad y, por tanto para las elites que puedan pagarlas.

Pero esto no es más que la punta del iceberg, ya que, actualmente, desde las cúpulas políticas y económicas europeas, se está gestando la transición total hacia un modelo único de empresa universitaria; ello será mediante la implantación de un sistema europeo común de créditos y de carreras universitarias. Los proselitistas del progreso se friegan las manos y se llenan las bocas de discursos sobre la conveniencia de esta "convergencia europea"; sin advertirnos de los peligros de esta reforma.

El sistema de créditos es un modelo para cuantificar valor a asignaturas, que son partes integrantes de un conocimiento y que, superadas en la cantidad que las titulaciones exigen, otorgan al que estudió una credencial que justifica esos estudios. De aquí la promesa de que, si estudias mucho (y tienes títulos) tendrás un trabajo mejor remunerado (nada más lejos de la realidad actualmente, sino, obsérvese la precarización laboral que sufrimos). Pero, además, el sistema de créditos ya era más un estorbo que un bien, debido a que se redujo la duración de las carreras a cuatro años, teniendo que superar hasta diecisiete asignaturas por año (en algunos casos); la división de las disciplinas en tantas asignaturas, no ha hecho otra cosa que entorpecer la visión global de lo que se estudia, ya que, al fraccionar el conocimiento, se pierde el sentido mismo de lo que se estudia .

Un crédito nuestro, actualmente, corresponde a 10 horas lectivas (de asistencia a clase). Un crédito europeo valdrá 30 horas; lo cual todavía no tienen claro como se repartirá (lo que si saben es que tendrán en cuenta las horas de trabajo o estudio de los estudiantes).

Quién quiera estudiar y sobrevivir lo va a tener más duro, ya que, además de tener que trabajar para vivir, deberá de trabajar para una universidad de manera impuesta (no voluntaria). No quisiéramos alimentar la improbable dicotomía estudio-trabajo, tan solo resaltar que, a la precariedad laboral ya existente, le podrá superar la explotación de trabajar gratuitamente para una universidad u otras instituciones asociadas (que, hoy día no la sufren ni los becarios); también cabe prever que haya un aumento de las cuotas de estudio, por aumento del valor en créditos de las asignaturas.

Ya asoma un poco más el helado iceberg, pero todavía no da ni para los cubatas...

La LOU nos precipita en una pérdida de poder decisorio del alumnado, tan sólo desean una cúpula en cada facultad y otra en el rectorado de cada universidad, que gobierne desde la mayor verticalidad posible, no dando posibilidad a que los universitarios hagan la universidad. Se terminaron las organizaciones de estudiantes, no son legítimas para ellos, se acabó el trabajo de base para la creación y sentido de lo que se hace. Se terminaron los colectivos de estudiantes (al menos reconocidos a nivel formal).

CRECER SIN ESCUELA

PÉTER SZIL (Artículo publicado en La Revista Integral, diciembre 2000)

Educación no es lo mismo que escolarización. Varias familias en España han optado por que sus hijos se eduquen en casa según sus motivaciones y su ritmo. Todos están satisfechos.

¿Aprender sin escuela? ¿Es posible? Hace 13 años, cuando mi hijo Lomi se acercaba a la así llamada edad escolar, mi respuesta hubiera sido un "no" rotundo. Y no es que su madre y yo no fuéramos críticos con el sistema escolar. Cuando Lomi comenzó el colegio, nos implicábamos en el APA, el Consejo Escolar y en actividades que requerían la colaboración de los padres para mejorar el colegio. Estábamos dispuestos a seguir muchos años con esa tarea de Sísifo, pero nuestro hijo tuvo otra idea.

Tras una corta fase de entusiasmo por la novedad, vinieron las quejas. Las tareas impersonales del cole contrastaban con la creatividad a que él estaba acostumbrado tanto en casa como en un jardín de infancia Waldorf con mucho espacio para el juego y la fantasía. El horario le cortaba sus propíos "proyectos" (que, por cierto, no encontraban ningún eco en el curriculum escolar). Los grupos grandes en la clase y en los recreos, con cientos de niños en un triste patio asfaltado, le asustaban. Las situaciones que requerían de él una competitividad (que no iba ni con su carácter ni con los valores que él traía consigo) y el constante bullicio le causaban dolor de barriga y de cabeza. Dejó el comedor escolar diciendo: "Yo no puedo comer en medio de una guerra." Una vez volvió al colegio tras dos semanas de "descanso" y, al recupar la materia de ese período en una hora, expresó por primera vez su idea: "¿Y por qué no puedo yo estudiar en casa?"

El intento de solucionar el problema con un cambio de colegio le llevó sólo a formular que su malestar se debía a la institución misma, "porque es imposible que a 20-30 chavales les interese la misma cosa en el mismo momento".

Escuchar a los hijos
Su madre y yo estábamos de acuerdo en que no valía la pena criar hijos sin escucharles, tomarles en serio y confiar en su criterio para sus propias vivencias. Yo soy ademas psicoterapeuta. Mis pacientes adultos me han enseñado las profundas consecuencias de la coerción ejercida sobre su infancia, en gran parte por el colegio (algo que en mi formación apenas se mencionaba), así que yo les aconsejaba que como padres hicieran por lo menos de su hogar un espacio donde los niños podían vivir su ritmo y regularse por sus propias necesidades.

También me estaba dando cuenta de que los procesos que contribuían al desarrollo de trastornos alimentarios (la bulimia o la anorexia) se aplicaban también a los problemas de aprendizaje. Obligar a niños a acabar platos que no les apetecen impide que se autorregulen y más tarde puedan evaluar sus propias necesidades alimentarias. Algo parecido ocurre al tener que tragar conocimientos sin curiosidad e interés. Muchas investigaciones corroboran que una educación formalizada en edades tempranas puede causar problemas cognitivos en la adolescencia y que las duras exigencias de la competitividad escolar constituyen un fenómeno parecido a la presión ejercida sobre los jóvenes en cuanto a su apariencia física.

Pruebas de laboratorio muestran que el cuerpo no absorbe por completo los nutrientes de los alimentos ingeridos sin apetito (con comentarios del tipo "¡cómete eso, es bueno para ti, tiene muchas vitaminas!"). De la misma manera, se nos queda poca cosa tras los exámenes de una trayectoria académica.

Encuentro de familias
Así que Lomi se quedó en casa (su madre y yo nos alternamos para estar con él y su hermana pequeña) y comenzó a abrimos una perspectiva inesperada. Lomi recuperó sus ganas de leer, emprendió proyectos creativos impulsados por su curiosidad y estaba aprendiendo sin que le enseñaran. Al cabo de un año así ya no podíamos negar que estábamos incurriendo en "objeción escolar".

Contactamos con familias que habían optado por esta alternativa y asociaciones que las agrupan en Estados Unidos, Inglaterra y Francia y en 1993 pusimos un anuncio en Integral para organizar el primer encuentro de familias con niños no escolarizados en España. Nos llevamos una sorpresa por la cantidad de familias (50 personas, casi la mitad niños) y también por la diversidad tanto en los motivos que podían llevar a una familia a educar los hijos en casa, como en las maneras de llevarlo a cabo.

A ese encuentro siguieron muchos otros en varios puntos de España, en los que los padres intercambiamos experiencias, los niños de estas familias pioneras notan que no son los bichos raros que pueden parecer en un país donde esa opción educativa todavía no está extendida. Así, muchas familias sin niños o con niños pequeños llegan a conocer esta alternativa de cerca y a tiempo. En 1997 nació el boletín semestral Crecer Sin Escuela, un punto de contacto fijo en una red de apoyo por lo demás muy informal.

Arce, Luna y Hada
Una de las familias que conocimos en uno de los primeros encuentros vive en Cantabria. Sus tres hijos nunca han pisado un aula. Para ellos la no escolarización era una continuación de su crítica al sistema social y la búsqueda de otras alternativas.

"Los materiales con los que contamos", nos cuenta Isabel, la madre de Arce, 13 años, Luna, 10 y Hada, 4, "son nuestras propias inquietudes e intereses, tiempo juntos, mucho hablar de todo, libros de todo tipo, biblioteca, trato con gente que presenta 'otras cosas', incluso material escolar que a veces nos pasan, actividades apetecibles... Procuramos evitar demasiada estimulación de lo que consideramos pernicioso: televisión, radio, publicidad, noticias macabras o vacías, comics...".

Los niños están en casa por la mañana con la madre, mientras el padre trabaja como funcionario. Por las tardes la familia suele participar en talleres, va al teatro, conciertos o bibliotecas o colabora en grupos y asociaciones.

"Una de las ventajas que últimamente he descubierto", nos explica Isabel "es que los niños se liberan de mucho del estrés que nos impone la forma habitual de vida: horarios, exigencias, competición, exámenes..."

Los que llevamos muchos años educando a nuestros hijos en casa podríamos quejarnos de que la prensa sume en el silencio a esta alternativa. A una familia de Almería le pasó justo le contrario. En septiembre de 1999 el delegado de educación de Almería armó un escándalo creyendo haber descubierto "el primer caso de un niño no escolarizado en España". Su cruzada por "agotar todas las medidas legales a su alcance para liberar al menor de un daño que considera evidente" acabó bruscamente en el juzgado donde se le impidió incoar diligencias al no haber nada delictivo. Sin embargo los medios se hicieron eco de toda una serie de falsedades sobre "el niño que estudia por intenet".

Lola y Gabriel
En realidad "no se trataba de un niño que pasaba su tiempo delante de un ordenador, sino de una pareja, Lola y Gabriel, cuyo objetivo en la educación de sus hijos es potenciar su espíritu independiente y crítico , la confianza en sí mismos y en su creatividad para resolver los problemas según su propio criterio y capacidades para encontrar recursos. "Consideramos", dice Lola, "que lo primordial en la educación es el respeto al niño y son las asignaturas las que deben adaptarse a su personalidad, talento y preferencias y no al contrario. Cuando nuestro hijo mayor, que ahora tiene 8 años, llegó a la edad escolar, buscamos un colegio en el que al menos una parte de estos requisitos los pusieran en práctica. Pero no encontrarnos ninguno. Como creemos que somos los padres los primeros responsables y después los profesionales de la educación, optamos por educarle en casa".

Su formación se realiza al estilo de la de un adulto autodidacta, que abarca tanto el dibujar, pintar, cocinar, leer y jugar al fútbol con sus amigos como proyectos específicos o escribir sus propias historias, primero a mano y luego al ordenador para que parezca un libro.

Al mismo tiempo le matricularon en una escuela por correspondencia en Estados Unidos, una institución que da mucha libertad a cada niño para desarrollarse a su propio ritmo y basándose en sus propios intereses. En primaria son los padres los que están en contacto con la escuela (por carta o, si lo tienen, por correo electrónico, siendo esto último la base de todo el malentendido que se ocasionó por "estudiar por internet"). En secundaria el niño entra en contacto directo con un equipo de profesores que le asesoran sobre sus opciones personales.

Lola y Gabriel tomaron también decisiones que a lo mejor eran más importantes que las que conciernen la forma de aprender del niño. "Nos mudamos a un lugar tranquilo donde los niños pudieran jugar en la calle y explorar los alrededores por ellos mismos. Mi marido cambió a jornada de trabajo continua en el taller de electrónica que dirige para estar en casa a partir del mediodía. Al elegir este tipo de educación hicimos un acto de fe en nosotros mismos, aunque teníamos dudas. Hoy ya no las tenemos».

Una opción consciente
En mi familia también íbamos disipando las dudas conforme crecíamos juntos en la experiencia. Si sacar a Lomi del colegio fue un acto nacido de la desesperación, no escolarizar a nuestra hija, hoy de 14 años, ya fue una decisión consciente y positiva.

Éstas y muchas otras experiencias demuestran que educarse sin acudir a la escuela es posible y presenta una serie de ventajas sobre la educación convencional. El reconocimiento del mérito histórico de la escolarización generalizada (que ha cumplido una función vital en este siglo y ha contribuido precisamente a que hoy tengamos una sociedad tan matizada que precisa diferentes formas de educación) no debe confundirnos a la hora de ver su papel actual. No es el primer logro social que se vuelve contraproducente por su uso masivo e indiscriminado. La resistencia de las bacterias al tratamiento con antibióticos está aumentando de forma alarmante, al igual que el fracaso escolar o la delincuencia juvenil. Recurrir a medicinas o a maneras de aprender que son respetuosas con lo particular del individuo no puede sino contribuir a la auténtica pluralidad de una sociedad.

Lomi, de 20 años
"Para mí lo positivo de no ir al colegio ha sido poder dedicarme a mis propios proyectos mientras me interesaban y el tiempo que me hacía falta para acabarlos. He tenido varios períodos, que podían durar años, en los que me he interesado por cosas como la cocina (haciendo de aprendiz en un comedor vegetariano) o imagen y sonido (tengo incluso un título sin utilizar de locutor de radio y TV) hasta que di con lo que estoy haciendo ahora: artes escénicas y circo."

"En muchos momentos me he sentido raro por no ir al colegio (aunque no más que cuando almorzaba una zanahoria en el recreo en el cole), pero para mí ha sido y es más importante poder elegir que ser 'normal'."

"Yo he oído mucho por ahí que al que no va al colegio y no tiene título le va a ser difícil en este mundo. Actualmente tengo casi veinte años, llevo dos años viviendo por mi cuenta, gano mi propio dinero y sigo formándome al mismo tiempo. Desde septiembre estoy estudiando con una beca en una escuela de teatro en Inglaterra."

El dilema de la 'socialización'
Muchos expertos, psicólogos y educadores pregonan sus dogmas no sólo sobre los supuestos beneficios de la escolarización, sino también sobre los daños irreversibles de la no escolarización sin haber conocido personalmente a algún niño que haya crecido sin ir al colegio. Su argumento preferido es el de la socialización, al estilo de los que esgrimen que para hacerse hombre hay que ir a la mili y no mencionan que también existe una socialización negativa. De esto habla por ejemplo Vicente Garrido, profesor de psicología criminal. Él relaciona la escalada de la delincuencia juvenil con el hecho de que "la estructura familiar perdió su capacidad de socializar, de establecer patrones de comportamiento en los niños" y añade: "...la familia es el agente socializador por excelencia". Muchos pedagogos acusan al aumento de la edad de escolarización de disparar la agresividad en los colegios.

La diferencia entre la socialización de niños escolarizados y no escolarizados es que los primeros pasan muchas horas al día con muchos niños de la misma edad, mientras que los últimos se socializan a través de contactos más individuales con niños y jóvenes de edades diferentes y con adultos. Estudios realizados en países donde ya existen varias generaciones de personas no escolarizadas muestran más bien que los niños no escolarizados son más cooperadores y que ven a los adultos como aliados y no como enemigos.

El vacío legal en España
La Constitución española dice: "La enseñanza básica es obligatoria y gratuita" (Art. 27.4), pero precedida por la frase: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones" (Art. 27.3). La administración, basándose en la LOGSE sigue, de momento, sin prever la posibilidad de educar a los hijos en casa. Por eso la toma de posición de los jueces ha sido decisiva para llenar el vacío legal.

En palabaras de Luis Columna, juez que en 1994 condenó en Almería a 150 padres por absentismo escolar derivado del abandono, en la desescolarización consciente no hay "responsabilidad penal ante un caso de este tipo, ya que los padres no hace dejadez de sus obligaciones con los hijos sino todo lo contrario". Otras sentencias han sentado precendente jurídico: "La formación educativa efectuada al margen de la enseñanza oficial es perfectamente aceptable en el marco de libertades diseñado por la Constitución".

Ninguno de los jóvenes educados sin escuela en España ha tenido problemas a la hora de incorporarse a la enseñanza superior o al mundo laboral, a pesar de que aquí todavía no se han formalizado mecanismos como los que hay en otros países (Estados Unidos, Canadá, Australia, Francia, Inglaterra) donde la educación en el hogar es completamente legal desde hace varias generaciones.