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INMIGRACION

La globalización y su caída, ni prosperidad ni paz V. SHIVA

La globalización se impuso al mundo con una promesa de paz y prosperidad.


La globalización se impuso al mundo con una promesa de paz y prosperidad. En cambio estamos enfrentados con la guerra y la crisis económica. No sólo la prosperidad ha resultado ser evasiva, las seguridades económicas mínimas de las personas y los países están desapareciendo rápidamente.

En países como Argentina donde el hambre nunca fue un problema, han empezado a ocurrir muertes por hambre, y el hambre ha vuelto a países como la India que había eliminado la hambruna, como la de 1942 que mató a 2 millones de personas bajo el mando colonial, y había proporcionado seguridad alimentaria a través de una política pública dirigida por el proceso democrático de un país independiente y soberano. Incluso las economías ricas de EE UU, Europa y Japón afrontan una decaída. La globalización ha fracasado claramente en la mejora del bienestar de los ciudadanos o de los países.

Sí ha ayudado a algunas corporaciones a aumentar sus ganancias y mercados, pero muchas de ellas, como AOL/TIME Warner y Enron, cuyo crecimiento no sostenible estaba basado en la desregulación que acompaña a la globalización, han quebrado o se han desvalorizado. Seguir el camino de la globalización demuestra ser una receta para la no sostenibilidad para los ricos y para el empobrecimiento y la indigencia para los pobres.

La paz fue otra promesa de la globalización, pero lo que hemos heredado ha sido terrorismo y guerra. La paz debía ser un resultado del aumento de la prosperidad global a través de la globalización. El aumento de la pobreza es la realidad que se revela. Y la inseguridad económica y la exclusión están creando las condiciones para el aumento del terrorismo y el fundamentalismo.

La exclusión económica y política, y la erosión de la soberanía económica nacional están haciendo que muchos jóvenes viren hacia el terrorismo y la violencia como una forma de alcanzar sus objetivos. La erosión del nacionalismo económico y el crecimiento de la inseguridad económica también proporcionan tierra fértil para el ascenso de los políticos fundamentalistas de derechas, con partidos que usan la realidad de la inseguridad económica para echar leña al fuego de la inseguridad cultural, y llenar el vacío dejado por el derrumbamiento del nacionalismo y la soberanía económicos con la agenda pseudo nacionalista del "nacionalismo cultural".

A escala global, la retórica "del choque de civilizaciones" y la guerra contra el Islam realiza la misma función que las agendas políticas exclusivistas de nacionalismo cultural e ideología fundamentalista en el nivel nacional.

La convergencia del Fundamentalismo

Dos formas de fundamentalismo parecen estar convergiendo y comenzando a reforzarse y apoyarse mutuamente.

El primero es el fundamentalismo del mercado de la globalización en sí mismo. Este fundamentalismo redefine la vida como mercancía, la sociedad como economía, y el mercado como medio y fin de la empresa humana. El mercado se está convirtiendo en el principio de organización para el aprovisionamiento de comida, agua, salud, educación y otras necesidades básicas; se está convirtiendo en el principio de organización para el gobierno, se está convirtiendo en la medida de nuestra humanidad.

Nuestra humanidad ya no se afirma en los derechos humanos fundamentales consagrados en todas las constituciones y en la declaración de los derechos humanos de la ONU. Ahora está condicionado a nuestra capacidad de "comprar" nuestras necesidades en el mercado global, en el cual las condiciones de la vida (comida, agua, salud, conocimiento) se convierten en las mercancías esenciales controladas por un puñado de corporaciones. En el fundamentalismo del mercado de la globalización, todo es una mercancía, todo está en venta. Nada es sagrado, no hay derechos fundamentales de los ciudadanos ni deberes fundamentales de los gobiernos.

El fundamentalismo del mercado de la globalización y la exclusión económica inherentes a él están dando lugar a (y se refuerza y apoya en) políticas de exclusión que surgen en forma de partidos políticos basados en el "fundamentalismo religioso" /xenofobia/limpieza étnica y en el refuerzo del patriarcado y el sistema de clases. La cultura de la mercantilización ha aumentado la violencia contra las mujeres, sea en forma del aumento de la violencia doméstica, del aumento de los casos de violación, de epidemias de feticidio femenino, y del aumento del tráfico de mujeres.

La globalización como un proyecto patriarcal ha reforzado las exclusiones patriarcales. Las atrocidades contra los dalits [casta más baja del sistema social de la India, N. Del T] también han aumentado como consecuencia de la globalización, disfrutando las castas más altas de un nuevo poder con su integración al mercado global e intentando también usurpar los recursos de los pobres y marginados, sobre todo los dalits y tribus indígenas, para la explotación comercial. Se han deshecho las leyes de reforma agraria que hicieron inalienables los derechos de la tierra de los dalits. Está en marcha un intento para deshacer la protección constitucional de los derechos tribales de la tierra bajo el título V de la Constitución.

Mujeres, dalits, tribus, las minorías son las víctimas especiales del impacto social y económico de la globalización. Los nuevos movimientos de solidaridad como la Campaña del Pueblo Indio contra la O.M.C forjan nuevas alianzas entre diferentes movimientos. Sin embargo, la política de exclusión emergente está rebasando los movimientos de la gente.

La inseguridad económica hace vulnerables a los ciudadanos a la política basada en la exclusión. Para aquellos en el poder, o buscándolo, una política de exclusión se convierte políticamente en una necesidad. Se hace necesaria para llenar el vacío creado por el fallecimiento de la soberanía económica y del estado del bienestar y para sustituir una política con identidad basada en los derechos económicos.

Se hace necesaria para desviar la atención pública del impacto negativo de globalización y explicar la falta de empleos y de sustento, y la carencia de satisfacción de las necesidades básicas que resultan de la globalización económica en términos de competencia por empleos y recursos escasos con "minorías" e "inmigrantes". El fundamentalismo y la xenofobia resultan ser auxiliadores de la globalización corporativa, dividiendo y distrayendo a la gente, dando así protección e inmunidad al proyecto de la globalización.

En la India, cada voto desde 1991 ha sido un voto en contra de la globalización y la liberalización del mercado que crea 10 millones de nuevos desempleados cada año, depaupera a los campesinos y priva de derechos a los marginados. Esto cambió en 2002 en las elecciones de Gujarat que siguieron a la masacre de 2000 musulmanes, con una violenta re-ingeniería de la agenda electoral para alejarla de las necesidades básicas y centrarla en un conflicto y lucha entre mayorías y minorías. La aritmética garantizó la victoria al partido que había creado una división entre las comunidades mayoritarias y minoritarias y que había sembrado el miedo y el odio mutuos mediante violaciones y asesinatos. Esta agenda violenta y exclusivista se extiende ahora a todas las elecciones siguientes.

Y mientras las matanzas estaban en camino, y la preocupación nacional se centraba en combatir el comunalismo y el fundamentalismo, la agenda de la globalización se impuso a marchas forzadas. Se autorizaron los OMG (organismos modificados genéticamente), se cambiaron las leyes de patentes para permitir patentes sobre la vida, se introdujo una nueva política del agua basada en su privatización, y se introdujeron nuevas políticas para desmontar la seguridad del sustento de los agricultores y la seguridad alimentaria de la gente. El presupuesto de 2003 ha llevado aún más lejos la agenda de la globalización, usando la distracción de la división religiosa y de las comunidades para disipar la oposición democrática.

En EE UU y el Reino Unido, la guerra contra Irak se ha convertido en una distracción conveniente de los asuntos de la globalización y el aumento del paro y la inseguridad económica. La política del odio se convierte en el apoyo indirecto al fracasado y fallido proyecto de la globalización.

Necesitamos una nueva política de solidaridad y paz que trate simultáneamente la violencia y la exclusión inherentes a la globalización, la violencia del terrorismo y el fundamentalismo y la violencia de la guerra. Las diferentes formas de violencia y las diferentes formas de fundamentalismo tienen raíces comunes, y necesitan una respuesta común. La globalización es intolerante a la descentralización, a la democracia y a la diversidad económicas. El terrorismo y el fundamentalismo son intolerantes a la diversidad cultural. Y la máquina de guerra es intolerante al "otro" y a la resolución pacífica de conflictos.

La respuesta a la globalización es la protección y la defensa de nuestras diversas economías a escala local y nacional. La respuesta al fundamentalismo es la celebración de nuestras diversidades culturales. La respuesta a la guerra es el reconocimiento de que "el otro" no es una amenaza, sino la condición previa misma de nuestro ser.

Imagínese como sería de diferente el mundo si estuviera basado en una filosofía de interdependencia mutua en vez de la filosofía dominante actual que está basada en "Para que yo exista, tu debes ser exterminado" o "Tu existencia es una amenaza a mi existencia".

En un mundo basado en la interdependencia más que en la dominación, la exclusión, y la exterminación, Monsanto no podría presentar un acuerdo de TRIPS (Derechos de propiedad Intelectual Relacionados a la Industria) que trata como "ladrones" a los agricultores cuyas semillas Monsanto ha patentado. Monsanto, Syngenta, Ricetec y otros biopiratas tendrían que reconocer que su cosecha está basada en la cosecha previa de los agricultores.

Si las corporaciones biotecnológicas pudieran ver que la humanidad depende de la diversidad biológica, y que la seguridad alimentaria necesita polinizadores y especies de diferentes plantas, no harían uso de cosechas de Bt [Insecticida compuesto de bacterias Bacillus thuringiensis modificadas genéticamente N. Del T.] de ingeniería genética que matan abejas y mariposas, no crearían plantas resistentes a herbicidas, ni borrarían la diversidad de las plantas.

Si el Presidente Bush pudiera ver el Tigris y el Eufrates y la civilización de Mesopotamia como antepasados y reconociera nuestras raíces comunes en una evolución común, no entraría precipitadamente para borrar las raíces históricas con bombas no tripuladas y armas de destrucción masiva.

Si los que controlan el capital pudieran ver que su riqueza incorpora la creatividad de la naturaleza y el trabajo de la gente, no crearían reglas de comercio que destruyen la naturaleza y los medios de vida.

El fundamentalismo del mercado y el fundamentalismo de las ideologías del odio y la intolerancia están arraigados en el miedo - el miedo del otro, el miedo de la capacidad y la creatividad del otro, el miedo de la soberanía del otro.

Estamos siendo testigos de las peores expresiones de violencia organizada de la humanidad contra la humanidad porque somos testigos del exterminio de la filosofía de la inclusión, la compasión y la solidaridad. Esto es el costo más alto de la globalización: está destruyendo nuestra capacidad misma de ser humanos. El redescubrimiento de nuestra humanidad es el imperativo más alto para resistir e invertir este proyecto inhumano. El debate sobre la globalización no es sobre el mercado o la economía. Es sobre recordar nuestra humanidad común. Y el peligro de olvidar el significado de ser humano.




 

 

GLOBALIZACIÓN Y ANTIGLOBALIZACIÓN - Luis Ruiz Jiménez

1. El fenómeno de la globalización

Para Guillermo de la Dehesa la globalización es un proceso dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes, servicios, tecnologías y capitales. Este proceso no es nuevo, viene desarrollándose lenta, pero inexorablemente, desde finales de los años cuarenta, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Y no es nuevo porque ya se dio un proceso similar, entre 1870 y 1914, de forma tan intensa como el actual. Es lo que Lenin denominó fase imperialista del capitalismo.

Podemos afirmar que el siglo XX se inició con una situación globalizadora y que, tras más de cuatro décadas de reflujo en las que dicho proceso de globalización dio marcha atrás a causa de dos guerras mundiales y de la Gran Depresión, se reinició después de la Segunda Guerra Mundial. El siglo XX ha terminado con otro proceso de globalización que tiene visos de ser más duradero. El anterior sólo duró unos 45 años y terminó de forma violenta con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique, mientras que el actual supera ya los 50 años y está fundamentado sobre bases más sólidas que el primero.

La globalización se ha convertido en la característica principal del ciclo histórico inaugurado tras la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, y la desaparición de la Unión Soviética, en diciembre de 1991. La interdependencia y la imbricación de las economías de numerosos países son cada vez más fuertes y estrechas, sobre todo el sector financiero, ya que la libertad de circulación de capitales es total y hace que este sector domine, muy ampliamente, en la esfera económica. La globalización está llegando a todos los rincones del planeta, ignorando o pasando por alto los derechos de los individuos y las empresas así como la independencia de los pueblos o la diversidad de regímenes políticos.

La globalización no persigue la conquista de los países, sino los mercados. Su preocupación no es el control físico de los cuerpos ni la conquista de territorios, como fue el caso durante las invasiones o los períodos coloniales, sino el control y la posesión de las riquezas.

Aunque, ciertamente, ha sido I. Ramonet el que ha divulgado y precisado el concepto de “globalización” como principal elemento de análisis de la sociedad capitalista actual, al parecer fueron T. Levitt (1983) y M. Porter (1990) los dos primeros en utilizar este término; el primero lo usó para referirse al proceso de mundialización de los mercados y el segundo para diferenciar una empresa multinacional de otra global. La empresa multinacional es aquella que opera en un número determinado de países pero hace muy poco o ningún esfuerzo por unificar estratégicamente sus operaciones, mientras que la empresa global persigue una estrategia mundial en la que las distintas operaciones nacionales están totalmente coordinadas.

Precisando más, la empresa global es aquella que ha abandonado su identidad nacional y opera como una entidad sin patria a escala mundial. El prototipo de empresa global pudiera ser Nestlé : una compañía con base en Suiza, pero en la que sólo dos suizos están entre sus primeros diez ejecutivos, los ocho restantes son de cinco nacionalidades distintas y está presidida por un alemán. La compañía está establecida en 150 países y su negocio en Suiza es muy poco importante.

Dos factores, fundamentalmente, están determinando el desarrollo del proceso de globalización de las empresas multinacionales. El primero, sin duda, es la tecnociencia , sobre todo el desarrollo de las nuevas tecnologías del transporte y de las telecomunicaciones que está permitiendo que los costes caigan de una manera espectacular. Así el coste de una llamada de Londres a Nueva York era de 300 dólares en 1930, de 50 dólares en 1960 y de menos de un dólar en la actualidad. Asimismo, el coste del procesamiento de la información a través de ordenador, medido en dólares por segundo, ha pasado de 100 dólares en 1975 a 0.01 en 1995 y a 0.001 en 2001. Lo mismo se puede decir de los costes del transporte por carretera, barco o avión.

El segundo factor ha sido la liberalización de los intercambios de bienes, servicios y capitales realizados mediante negociaciones multilaterales en el seno del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) y mediante decisiones unilaterales y bilaterales de las autoridades económicas de los distintos países.

2. Estructura social, económica y política de un mundo globalizado: La globalización del mercado y de la pobreza

Este apartado consiste básicamente en el resumen del artículo de Ignacio Ramonet titulado “Impacto de la globalización en los países en desarrollo”. Se analizan las consecuencias económicas, sociales y políticas que implica el fenómeno de la globalización.

2.1. La globalización de los mercados y del poder

La globalización significa la destrucción de lo colectivo y la apropiación de las esferas pública y social por el mercado y el interés privado. Cada vez más países que han vendido, muchas veces malvendido, sus empresas públicas al sector privado internacional se han convertido de hecho en propiedad de los grandes grupos multinacionales, que actualmente dominan sectores enteros de la economía del sur, sirviéndose de los Estados nacionales para ejercer presión en los foros internacionales y obtener así las decisiones políticas más favorables a su dominación global.

Los fondos privados de los mercados financieros tienen ahora en sus manos el destino de muchas empresas nacionales y la soberanía de numerosas naciones. También, en cierta medida, la suerte o el destino económico del mundo.

Los mercados financieros pueden dictar sus leyes a las empresas y a los Estados. En esta nueva situación política y económica, el financiero se impone al empresario, lo global a lo nacional y los mercados al Estado.

En una economía globalizada ni el capital, ni el trabajo, ni las materias primas constituyen en sí mismos el factor económico determinante, sino que lo importante es la relación óptima entre esos tres factores.

La globalización constituye una inmensa ruptura económica, política y cultural; somete a las empresas y a los ciudadanos a un dictado único: «adaptarse», abdicar de su voluntad para obedecer al mandato anónimo de los mercados financieros. La globalización, tal como se desarrolla actualmente, es el economicismo llevado hasta el último extremo, cuya fuerza motriz es la competencia exclusiva que Helmut Maucher formula así: «Tanto para un individuo, como para una empresa o un país, lo importante para sobrevivir en este mundo es ser más competitivo que el vecino».

¿Quiénes son, en este siglo que comienza, los «nuevos poderes», los nuevos amos del mundo? No constituyen una especie de estado mayor clandestino conspirando en las sombras para controlar al mundo. Se trata más bien de fuerzas que se mueven a su antojo y obedecen consignas precisas, cuyo slogan absoluto podría ser: «todo el poder a los mercados».

En general los gobiernos se someten a las consignas de política económica definidas por organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio, que ejercen una verdadera dictadura sobre la política de los Estados.

Los responsables políticos han permitido la transferencia de decisiones fundamentales, en materia de inversiones, empleo, salud, educación, cultura, protección del medio ambiente..., desde el ámbito público nacional hacia el ámbito privado internacional. Por esta razón, actualmente más de la mitad de las doscientas primeras economías del mundo no pertenecen a países, sino a empresas privadas. La cifra de negocios global de las doscientas principales empresas del planeta, representa más de un cuarto de la actividad económica mundial. Sin embargo, esas doscientas firmas emplean menos del 0,75% de la mano de obra del planeta.

Mediante las fusiones se multiplica el número de firmas gigantes, cuyo peso es a veces superior al de los Estados. La cifra de negocios de General Motors es superior al Producto Interior Bruto de Dinamarca; la de Exxon-Mobil supera el de Austria. Cada una de las 100 multinacionales más importantes vende más de lo que exporta cada uno de los 120 países más pobres del planeta. Y las 23 multinacionales más poderosas venden más de lo que exportan algunos gigantes del sur del planeta, como la India, el Brasil, Indonesia o México. Esas grandes firmas controlan el 70% del comercio mundial y amenazan con asfixiar o absorber a millares de pequeñas y medianas empresas en el mundo.

Los dirigentes de las multinacionales y de los grandes grupos financieros y mediáticos mundiales detentan la realidad del poder y, a través de sus poderosos grupos de presión, se imponen sobre las decisiones políticas, confiscando en su beneficio la economía y la democracia.

Actualmente, las estructuras sociales, políticas y económicas de los países en desarrollo han sido barridas. El Estado se desploma día a día en todas partes. Se desarrollan zonas donde no existe el derecho y surgen entidades caóticas ingobernables al margen de toda legalidad que conducen a un estado de barbarie en el que sólo las mafias imponen su ley. Y aparecen nuevos problemas sociales: crimen organizado, delincuencia explosiva, inseguridad generalizada, redes mafiosas, fanatismos étnicos o religiosos, corrupción masiva, etc.

La abundancia de bienes y el progreso de la técnica alcanzan niveles sin precedentes en los países ricos y desarrollados, pero en los países en desarrollo el número de los que no tienen techo, ni trabajo, ni medicamentos, ni lo suficiente para alimentarse, aumenta sin cesar. De los 4.500 millones de personas que viven en los países en desarrollo, más de un tercio (1.500 millones) no tiene acceso al agua potable… El 20% de los niños no ingiere las calorías o proteínas suficientes y alrededor de 2.000 millones de personas, un tercio de la humanidad sufre de anemia.

2.2. La globalización de la pobreza

La globalización viene acompañada de un impresionante proceso de destrucción. Desaparecen industrias enteras en todas las regiones, con los sufrimientos sociales que eso comporta: feroz explotación de hombres, mujeres y, más escandaloso aún, de niños: 300 millones de niños son explotados en el mundo, en condiciones de brutalidad sin precedentes.

La globalización comporta también devastación ecológica. Las grandes firmas utilizan el medio ambiente valiéndose de medios desmesurados; se aprovechan sin frenos ni escrúpulos de riquezas naturales que representan el patrimonio común de la humanidad.

Esto se acompaña asimismo de una criminalidad financiera ligada a los negocios y a los grandes bancos, que reciclan sumas que superan el billón de dólares por año, es decir 20% de todo el comercio mundial y más que el Producto Nacional Bruto de un tercio de la humanidad.

La mercantilización generalizada de las palabras y las cosas, de los cuerpos y los espíritus, de la naturaleza y de la cultura, agrava las desigualdades. Las diferencias de ingreso a escala planetaria se ampliaron en proporciones sin precedentes en la historia. La relación entre el país más rico y el más pobre era de alrededor de 3 a 1 en 1816, cuando Argentina se declaró independiente. En 1950 era de 35 a 1; de 44 a 1 en 1973; de 72 a 1 en 1992 y de 82 a 1 en 1995.

A escala planetaria, uno de cada dos niños sufre de malnutrición. Más de 3.000 millones de personas, la mitad de la humanidad, viven con menos de 2 dólares por día… «Viven» es una manera de decir, porque con dos dólares por día deben comer, alojarse, curarse, vestirse,... En América Latina, la pobreza alcanzaba en 1980 al 35% de los hogares; en 1990, al 45%. O sea que pasó de 135 a 200 millones de personas. En 1998, más de 50 millones de personas, que antes pertenecían a las clases medias, habían pasado a la clase de «nuevos pobres».

La desigualdad aumenta entre países ricos y pobres, en materia de acceso a medicamentos y de investigación para el tratamiento de enfermedades prácticamente ausentes en los países desarrollados. Aunque el mundo ha progresado mucho en materia de una mejor salud para todos, esos avances están produciendo el peor de los escándalos: la gravísima desigualdad en el acceso a la salud. La señora Brundtland, directora general de la Organización Mundial de la Salud, constata que «más de 1.000 millones de personas abordan el siglo XXI sin haber gozado de la revolución sanitaria: sus vidas siguen siendo breves y marcadas por la enfermedad».

El número de personas que viven en la pobreza es más grande que nunca, y la distancia en términos relativos entre los países desarrollados y en desarrollo nunca fue más importante. La fosa que separa el Norte del Sur es hoy tan grande, que resulta difícil imaginar cómo podría desaparecer.

El desastre económico pone en cuestión el progreso de las libertades civiles en muchos países en desarrollo. La pobreza disminuye el sentido de la democracia, lograda durante los últimos veinte años por más de cien países, la mayoría de ellos situados en el sur.

La comunidad mundial de abonados a Internet conoce un crecimiento exponencial y representa actualmente el 26% de la población de Estados Unidos, pero menos del 1% del conjunto de los países en desarrollo. Se considera que el número de utilizadores de Internet, estimado en 142 millones en 1998, debería ser de 500 millones en 2003. La gran batalla del porvenir será entre empresas estadounidenses, europeas y japonesas por controlar las redes. Los países en desarrollo y sus empresas, salvo alguna excepción, están por completo al margen de esta nueva fuente de riquezas y apenas recogerán unas migas del comercio electrónico.

Pero en la época de la globalización, incluso los países ricos no garantizan un nivel de desarrollo humano satisfactorio a todos sus habitantes. Sectores enteros de la sociedad quedan al margen de la aparente prosperidad económica. En Estados Unidos, el 16% de la población, o sea una persona de cada seis sufre de exclusión social. El número de niños sin cobertura médica satisfactoria llega el 37%. En Tejas, el Estado de George Bush, llega al 46%. En la primera potencia económica del mundo, 32 millones de personas tienen una esperanza de vida inferior a los 60 años; 44 millones están privadas de toda asistencia médica; 46 millones viven por debajo de los niveles de pobreza y hay 52 millones de iletrados. En el Reino Unido, un cuarto de los niños vive por debajo de los niveles de pobreza: más de la mitad de las mujeres trabaja en condiciones precarias y, en el plano de la asistencia médica, Gran Bretaña está en la última posición en la Unión Europea, después de Grecia, Portugal e Irlanda…

Por todas partes la regla es la pobreza y el confort la excepción. La desigualdad creciente es una de las características estructurales de la globalización. Recientes estimaciones de Naciones Unidas señalan que en 1999 la fortuna acumulada por las 200 personas más ricas del mundo representa más de un billón de dólares. Existen individuos más ricos que los Estados: el patrimonio de las 15 personas más ricas supera el Producto Interior Bruto del conjunto del África subsahariana. La riqueza de las tres personas más ricas del mundo es superior a la suma del Producto Nacional Bruto de todos los países menos desarrollados, o sea 600 millones de personas.

En conclusión, la globalización construye sociedades duales: de un lado un grupo de privilegiados y, del otro, una inmensa masa de hambrientos, desempleados y marginados. Los años noventa tienen un nombre: son los años de la globalización de la pobreza y la exclusión social, ya que el crecimiento de la miseria y la inexistencia de toda esperanza de salir de ella favorece el aumento de la violencia en los países en desarrollo. En algunos de ellos la violencia ha adquirido la dimensión de una verdadera guerra. En Brasil, por ejemplo, alrededor de 600.000 personas han muerto asesinadas en los últimos 20 años. En países como Japón o Francia, el número de personas asesinadas es, respectivamente, de 2 y 3 por cada 100.000 personas. En Brasil es de 58 y en Colombia de 78 personas asesinadas por cada 100.000. En ciertas ciudades esa proporción es aún más trágica: en Cali es de 88, y en ciertos barrios de San Pablo de 102.

Y la tendencia es al agravamiento. En 1988 fueron asesinadas en Brasil 21.000 personas. En 1999, 42.000, o sea el doble. Esto sin contar los robos, las agresiones, violaciones y secuestros. Alrededor de 2.500 personas son secuestradas anualmente en Colombia; cientos en Brasil, México, Guatemala… En ciertas ciudades de América Latina, más del 50% de las personas interrogadas declaran que ya no salen de su casa por la noche, lo que comporta un desastre económico para muchos comercios y empresas.

Hay que tomar medidas distributivas, destinadas a facilitar el acceso de los pobres a la renta, y poner en práctica políticas que estimulen la participación de todos en la vida social y económica. Lo verdaderamente importante sería reducir el peso de la deuda externa y liberar esos recursos para la inversión productiva y el gasto social. El pago de la deuda es, en algunos países, la mayor partida del gasto gubernamental, llegando a consumir hasta el 30% y el 40% del mismo.

En el plano internacional se requiere ante todo un entorno de estabilidad que favorezca el crecimiento económico, limite los flujos especulativos y elimine la volatilidad financiera asociada a la globalización. Sólo así conseguiremos humanizar la globalización y hacerla compatible con una concepción elevada de la democracia y de la dignidad humana.

3. Neoliberalismo y pensamiento único

La globalización se ha convertido en un estadio superior del sistema capitalista. Es el nombre que recibe la segunda revolución capitalista que hoy vivimos a nivel planetario. Políticamente, el sistema de gobierno que mejor se adecua a los fines de la globalización, es el llamado Estado Neoliberal , que no es otra cosa que la implantación de políticas tendentes a llevar a buen término las expansiones del capital y la ley de la oferta y la demanda a su más alta expresión.

El trasfondo de esta ideología política es evitar y, en su caso, eliminar los obstáculos que pueden presentarse ante el fenómeno económico mundial. La nueva consigna consiste en hacer que pase y hacer que dejen que pase cualquiera actividad económica que sea rentable y competitiva. Dentro de sus estrategias, se encuentra la minimización del Estado, que debe de mantenerse al margen de los procesos productivos y de la prestación de servicios, pasando toda la actividad productiva a manos privadas.

El neoliberalismo es defensor a ultranza de la tesis de un Estado no intervencionista , lo que significa que todo (bienes, servicios, trabajo, capital) tiene que estar en manos privadas. Esto supone la quiebra del Estado del bienestar, del Estado benefactor que, sabiendo que el mercado genera grandes desigualdades y no garantiza el cumplimiento de los derechos sociales, económicos y culturales de todos los ciudadanos, se convierte en un Estado interventor en los procesos económicos y en la prestación de bienes y servicios con el fin de garantizar el principio de igualdad y asegurar a toda la población la prestación de servicios básicos fundamentales.

Para el neoliberalismo el mercado lo es todo , con lo que hoy se está produciendo un fenómeno curioso, aparentemente contradictorio: el liberalismo libertario . La ideología neoliberal está haciendo realidad el sueño de los libertarios que propugnaban la desaparición del Estado, porque, efectivamente, el mercado está destruyendo el Estado.

En la práctica se trata de la instauración de un nuevo darwinismo social que implica la lucha de todos contra todos, pero donde, como es obvio, vencerá el más fuerte y el más fuerte, sin duda, en la sociedad capitalista es el que detenta el poder económico y, por ende, también el político. El nuevo orden económico se constituye en una máquina infernal cuyo fundamento último es la institucionalización de la violencia estructural del hambre, la desigualdad, el desempleo, la precariedad, la amenaza de suspensión, etc.

El discurso neoliberal no es un discurso cualquiera, es un discurso fuerte, tan fuerte y tan difícil de combatir precisamente porque tiene a su disposición todas las fuerzas de un complejo mundo de relaciones políticas y económicas.

En nombre de este programa político de acción se está llevando a cabo una destrucción metódica diversos colectivos. El movimiento hacia un mercado puro y perfecto se logra a través de la acción transformadora de todas las estructuras colectivas capaces de obstaculizar la lógica de esta conquista: el Estado-nación , cuyo margen de maniobra es cada vez más limitado; los grupos de trabajo , con la individualización de los salarios y la atomización de los trabajadores; los colectivos de defensa de los derechos de los trabajadores (sindicatos, asociaciones, cooperativas..); y la familia que, a través de la constitución de mercados por edades, pierde una parte de su control sobre el consumo. El programa neoliberal tiende globalmente a favorecer la ruptura entre la economía y las realidades sociales.

Por último, junto al liberalismo, o por mor de éste, ha aparecido otra ideología también perversa y siniestra: el pensamiento único.

En las democracias actuales, cada vez son más los ciudadanos que se sienten atrapados, empapados en una especie de doctrina viscosa que, insensiblemente, envuelve cualquier razonamiento rebelde, lo inhibe, lo perturba, lo paraliza y acaba por ahogarlo. Esa doctrina es el pensamiento único, el único autorizado por una invisible y omnipresente policía de opinión”. Así se expresaba I. Ramonet, en 1995, en el artículo publicado en Le Monde Diplomatique en el que acuñó la noción de “pensamiento único” para designar el “nuevo evangelio... que traduce, en términos ideológicos con pretensiones universales, los intereses económicos del capital internacional”.

El pensamiento único, o pensamiento cero como lo ha llamado Saramago, asume de manera acrítica y generalizada las ideas al uso del sistema político y económico correspondiente a una sociedad globalizada. Sus fuentes principales de alimentación son las grandes instituciones económicas -BM, FMI, OCDE, FEM, GATT, OMC,...- que ponen al servicio de sus ideas numerosos centros de investigación, universidades, medios de información y otras instituciones que, una vez financiadas, contribuyen a difundir el nuevo evangelio.

Este discurso pretendidamente anónimo es reproducido por los principales órganos de información económica como The Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, Agencia Reuters, etc. Y todos –universitarios, economistas, ensayistas, periodistas, políticos y ciudadanos en general- vamos asimilando los principales mandamientos de este nuevo catecismo que los grandes medios de comunicación de masas repiten hasta la saciedad, ya que en nuestras sociedades mediáticas repetir equivale a demostrar.

Los principios-clave del pensamiento único y del neoliberalismo se pueden resumir en los siguientes:

-Lo económico prevalece sobre lo político. La economía se coloca en el puesto de mando de la sociedad, desde luego una economía liberada de toda carga social.

-El mercado aparece como el nuevo ídolo cuya mano invisible

corrige las asperezas y disfunciones del capitalismo.

-La competencia y la competitividad que “estimulan y dinamizan las empresas empujándolas a la modernización permanente”.

-El Librecambio sin límites que se convierte en el motor del desarrollo ininterrumpido del comercio y, por ende, de la sociedad.

-La mundialización tanto de la producción industrial como de los flujos financieros.

-La división internacional del trabajo que modera las reivindicaciones sindicales y reduce los costes salariales

-La moneda fuerte que actúa como factor de estabilización económica.

- La minimización del Estado, la privatización, la liberalización, etc.

4. El movimiento antiglobalización: “Otro mundo es posible

4.1. ¿Qué es y qué pretende el movimiento antiglobalización?

El Movimiento de Resistencia Global es una corriente de protesta mundial que aúna a decenas de grupos de diferentes países que tienen en común su rechazo del capitalismo y del modelo ideológico neoliberal. Se dan cita en él colectivos diferentes como sindicatos, asociaciones, intelectuales de izquierda, ecologistas, indigenistas o grupos desfavorecidos que acusan al sistema económico de inmoral e injusto.
Los diferentes grupos antimundialización llevan más de una década trabajando en cuestiones relacionadas con los problemas causados por la globalización de la economía mundial. Son numerosas las campañas que han organizado para la condonación de la deuda externa de los países pobres, o en contra de las estrategias políticas y económicas, especialmente, del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
A pesar de tener una trayectoria de pocos años de trabajo, los antiglobalistas han acaparado espacio en los medios de comunicación y atención desde las instancias internacionales a raíz de la presencia de sus simpatizantes en actos paralelos a las grandes reuniones económicas y políticas internacionales. La protesta de Seattle , que consiguió abortar la reunión de la OMC, supuso un punto de inflexión en la historia del movimiento. La presencia de más de 50,000 manifestantes fue reproducida por los medios de comunicación de todo el mundo, ya que consiguieron abortar la reunión de la Organización Mundial del Comercio. Los enfrentamientos que allí tuvieron lugar dieron una imagen de violencia muy alejada de los verdaderos objetivos de los organizadores. Los disturbios se saldaron con 500 detenidos y más de dos millones de dólares en daños materiales.
El éxito del Foro social de Porto Alegre (2001), en Brasil, celebrado en paralelo al Foro Económico Mundial de Davos , (Suiza) supuso otro gran momento histórico. Más recientemente, la cancelación de la conferencia que el Banco Mundial tenía previsto llevar a cabo en Barcelona no dejan duda sobre la fortaleza del movimiento de resistencia.
Muchas de las manifestaciones de los grupos acaban en altercados violentos, con la intervención de la policía y la detención de personas. Sin embargo, los representantes del movimiento insisten en que los protagonistas de la violencia poco o nada tienen que ver con ellos. Los altercados violentos y los enfrentamientos con la policía son protagonizados por una minoría, partidaria de la violencia callejera que forman el llamado “ bloque negro ”. En la misma línea aseguran que criminalizar al movimiento no es más que una forma de desprestigiar y acallar una voz que molesta y pone en peligro intereses económicos establecidos.

Los activistas antiglobalización exigen una sociedad más justa, el control del poder ilimitado de las multinacionales, la democratización de las instituciones económicas mundiales y la distribución más equitativa de la riqueza. Sus enemigos principales son las multinacionales y las grandes organizaciones económicas y políticas internacionales, fundamentalmente el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Grupo de los ocho (G-8), porque son responsables de la asfixiante situación en la que se encuentran los países pobres, incapaces de afrontar la deuda contraída que en muchos casos supera su Producto Interior Bruto. La condonación de la deuda externa es una de las exigencias de este movimiento y las campañas sobre este tema han sido su simiente.

Las multinacionales como Macdonald’s o Nike son blanco de los grupos antiglobalización, que tildan de inmorales sus prácticas, especialmente la explotación de trabajadores del Tercer Mundo, en su mayoría mujeres y niños. La destrucción de los símbolos o propiedades de estas empresas se ha convertido en bandera de los sectores más radicales.

Este movimiento de movimientos , como algunos lo han denominado, se está convirtiendo en sujeto político de los marginados con capacidad para intervenir en la contradicción principal de la sociedad actual: la globalización, que concentra el poder económico, político y social en muy pocas manos, margina a los pueblos y a los Estados y crea enormes masas de hambrientos y desamparados. La globalización hace cada día más ricos a los más ricos y más pobres a los pobres.

Según Manuel Monereo, el movimiento antiglobalización tiene unas características muy marcadas, que se pueden resumir en las siguientes:

1. Tiene un carácter constituyente, porque funda un sujeto político nuevo en torno a una problemática político-social de ámbito internacional.

2. Es un movimiento plural, porque está constituido por una gran diversidad de corrientes sociales y culturales que le dan identidad y sin las cuales tendría sentido.

3. Es un movimiento democrático con capacidad de autoorganización, que pretende gobernarse a sí mismo, dotándose de normas y modos de organización que lo hagan efectivo.

4. Tiene unos modos propios de intervenir y de hacer política, que propician la participación directa, la acción de masas y la autonomía con relación a las instituciones políticas dominantes.

5. Es un movimiento con una elevada autonomía frente a los poderes dominantes y a la izquierda en sus diferentes versiones, que elabora y defiende proyectos alternativos que configuran ya, en muchos sentidos, un programa común a escala internacional.

El movimiento antiglobalización es hoy una realidad y para infinidad de gentes una gran esperanza. Un sujeto político internacional capaz de representar y organizar a los de abajo e intervenir política y socialmente en la contradicción básica de nuestra época. De su fortaleza, de su capacidad de organización y de su propuesta va a depender que realmente otro mundo sea posible” ( M. Monereo).

4.2. Cronología de la resistencia global solidaria

Noviembre 1999, Seattle. 50.000 personas consiguieron abortar la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en la ciudad americana. El fracaso de la cumbre supone un punto de inflexión del movimiento.
Febrero 2000, Bangkok. Coincidiendo con la décima asamblea de desarrollo y comercio de las Naciones Unidas, un centenar de ONG se trasladaron a Bangkok para protestar sobre la política de desarrollo llevada de la ONU.
Abril 2000, Washington. Unos 30.000 activistas fueron contenidos por 10,000 policías cuando intentaban sabotear una reunión del Banco Mundial y el Foro Monetario Internacional en la capital americana.
Septiembre 2000, Praga. 10.000 personas se trasladaron a Praga desde diferentes puntos del continente europeo y del exterior para manifestarse en contra del Banco Mundial aprovechando la reunión de la institución. El día 23 se organizó un encuentro entre representantes del movimiento y gestores de las instituciones monetarias que fue dirigido por el presidente checo Vaclav Havel.
Enero 2001, Porto Alegre. Mientras los líderes mundiales se reunían en Davos (Suiza) en el Forum Económico Mundial, el movimiento antiglobalización celebraba un Foro Social paralelo en la ciudad brasileña de Porto Alegre. En el foro social participaron casi un millar de ONG de todo el mundo y ha sido reconocido como un gran éxito.
Junio 2001, Gottemburgo. Los líderes europeos tuvieron que afrontar movilizaciones que una minoría de los allí presentes tornaron en violentas. La policía sueca, sin experiencia en estos casos, abrió fuego real hiriendo gravemente a varios manifestantes.
Junio 2001, Barcelona. La llamada a movilizaciones fue suficiente, con el precedente de Gottemburgo semanas antes, para que el Banco Mundial suspendiera su conferencia anual. La conferencia se llevó a cabo vía digital a través de Internet, lo que no impidió que se convocaran manifestaciones que acabaron en violencia a causa de los incidentes provocados por una minoría, y de la actuación policial. Una semana después, el movimiento antiglobalización celebró una manifestación pacífica en la misma ciudad, para protestar contra la violencia policial.

Julio 2001, Salzburgo. El Gobierno de Austria suspendió el Tratado de Schenge, que permite la libre circulación de ciudadanos en la Unión Europea, para intentar evitar la entrada masiva de manifestantes contra las jornadas del Foro Económico Mundial. Un millar de personas consiguió participar en las protestar, que acabaron en enfrentamientos con la policía.
Julio 2001, Génova. A finales de julio de 2001, el movimiento antiglobalización reunió en la ciudad italiana de Génova a más de 150.000 manifestantes. Lo que se presumía como una congregación pacífica, acabó con la muerte del joven de 23 años Carlo Giuliani y con Génova sumida en el caos de una batalla campal. Los violentos enfrentamientos entre grupos organizados de radicales y la policía italiana empañaron la mayor manifestación antiglobalización hasta la fecha. Los choques violentos entre grupos de manifestantes radicales y miembros de las fuerzas del orden que defienden la Zona roja, sede de la cumbre del G-8, como si fuera una extraña fortaleza medieval del siglo XXI, ensombrecieron el encuentro, que se saldó con más de 200 heridos, varios periodistas contusionados y más de 50 detenidos.

Febrero 2002, Porto Alegre. Entre los días 1 al 5 febrero tuvo lugar la segunda reunión del Foro Social en Porto Alegre (Brasil), en el cual participaron cerca de 70.000 personas, incluyendo a más de 15.000 delegados de casi 5.000 organizaciones. Los delegados procedían de 150 países y participaron en 28 conferencias, 100 seminarios y 700 talleres. Más de 3.000 periodistas cubrieron la información de este fenómeno social. El Foro Social de Porto Alegre demostró que el movimiento antiglobalización está vivo y crece en número y en organización.

Marzo 2002, Barcelona. Con motivo de la cumbre el Consejo de la Unión Europea durante los días 15 y 16 de marzo, el gobierno del PP suspendió desde el 9 al 17 de ese mes la aplicación de los acuerdos de Schengen sobre la libre circulación de personas de los países firmantes y estableció controles en los puestos fronterizos. Unas 250.000 personas, según estimaciones del Ayuntamiento de Barcelona, y 500.000 según los organizadores, se manifiestan, en la tarde del día 16, por el centro de la ciudad, bajo el lema “Contra la Europa del capital y la guerra. Otro mundo es posible”.

Junio 2002, Sevilla. Cumbre del Consejo de la Unión Europea durante los días 21 y 22 de junio. Desde el comienzo del mes, la ciudad está literalmente tomada por las fuerzas de orden público. Se impide, mediante vallas, el acceso a determinadas zonas céntricas de la ciudad y las próximas al palacio de exposiciones y congresos, lugar de celebración de la cumbre. Existen unas especiales expectativas, porque las centrales sindicales CC.OO y UGT han convocado huelga general en España para el día 20 de junio. En este marco de expectación, tiene lugar una de las manifestaciones más grandes que ha vivido Sevilla, con una participación de entre 200.000 y 250.000 de personas aunque fuentes interesadas del gobierno cifraron en 20.000 las personas participantes. El 22 de junio, con un calor asfixiante, los manifestantes recorrieron las calles de Sevilla desde Santa Justa hasta la Barqueta, bajo los lemas: “Contra la Europa del capital y la Guerra. Globalicemos la resistencia. Otro mundo es posible” y “Ninguna persona es ilegal”.

4.3.- Manifiesto del II Foro Social Mundial de Porto Alegre

Resistencia contra el neoliberalismo, el militarismo y la guerra. Por la paz y la justicia social

1. Ante el continuo empeoramiento de las condiciones de vida de los pueblos, nosotros, los movimientos sociales de todo el mundo, decenas de miles de personas, nos hemos reunido en el Segundo Foro Social Mundial en Porto Alegre. Aquí estamos en gran número, a pesar de los intentos de romper nuestra solidaridad. Nos hemos reunido de nuevo para continuar nuestra lucha contra el neoliberalismo y la guerra, ratificando los acuerdos del Foro anterior y reafirmando que "otro mundo es posible".

2.Somos diversos -mujeres y hombres, jóvenes y adultos, campesinos-campesinas, pescadores-pescadoras, pobladores de la ciudad, trabajadores y trabajadoras, desempleados y desempleadas, estudiantes, profesionales, migrantes, pueblos indígenas y gente de todas las creencias, colores y orientaciones sexuales. La diversidad es nuestra fuerza y su expresión es la base de nuestra unidad. Somos un movimiento de solidaridad global, unido en nuestra determinación para luchar contra la concentración de la riqueza, la proliferación de la pobreza y la desigualdad y la destrucción de nuestro planeta. Estamos construyendo un sistema alternativo y usamos caminos creativospara promoverlo. Estamos construyendo una alianza amplia a partir de nuestras luchas y la resistencias contra el sistema basado en el sexismo, el racismo y la violencia, que privilegia los intereses del capital y patriarcadosobre las necesidades y las aspiraciones de los pueblos.

3. Este sistema conlleva a un drama cotidiano, donde mujeres, niños y ancianos mueren por hambre, falta de atención médica y enfermedades prevenibles. Familias enteras son obligadas a abandonar sus hogares a consecuencia de guerras, de los impactos provocados por la imposición de modelos de desarrollo modernizadores, la pérdida de sus tierras agrícolas, los desastres ambientales, el desempleo, el debilitamiento de los servicios públicos y la destrucción de la solidaridad comunitaria. Tanto en el Sur como en el Norte luchas combativas y resistencias reivindican la dignidad de la vida.

4. Los acontecimientos del 11 de septiembre marcaron un cambio dramático. Después de los ataques terroristas, que condenamos completamente, así como condenamos los demás ataques sobre población civil en otras partes del mundo, el Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados promovieron una respuesta militar masiva. En nombre de la “guerra contra el terrorismo”, se han vulnerado derechos civiles y políticos en todo el mundo. La guerra de Afganistán en la que se emplearon métodos terroristas, se está expandiendo a otros frentes. No es más que el inicio de una guerra global permanente que consolida la dominación del gobierno de los Estados Unidos y de sus aliados. Esta guerra revela la cara brutal e inaceptable del neoliberalismo. Se sataniza al Islam, al tiempo que se exacerba intencionadamente el racismo y la xenofobia. Y los medios de comunicación y la información que se vierte promueven un ambiente belicista, dividiendo al mundo en "buenos" y "malos". La oposición a la guerra es una parte constitutiva de nuestra lucha.

5. La situación de guerra continúa desestabilizando el Medio Oriente, dando pretextos para la represión contra el Pueblo Palestino. Movilizarse solidariamente con el pueblo de Palestina y sus luchas por la autodeterminación frente a la brutal ocupación promovida por el Estado israelí, es una de las tareas fundamentales del movimiento. Esto es vital para la seguridad colectiva de todos los pueblos en la región.

6. Otros hechos confirman también la urgencia de nuestra lucha. En Argentina, la crisis financiera y económica fruto de la política de ajuste estructural del FMI, y una deuda creciente han generado una crisis social y política. Esta crisis provocó protestas espontáneas entre las clases trabajadoras y medias (contestada con represión que provocó numerosas muertes), caídas de Gobiernos y nuevas alianzas entre diferentes grupos sociales. Con la fuerza de los “cacerolazos”, piquetes y movilizaciones populares, el pueblo exigió la satisfacción de sus demandas de trabajo y condiciones de vidas correctas.

Repudiamos la criminalizacion de los luchadores sociales en Argentina y los ataques a las libertades democráticas. Repudiamos el chantaje de las multinacionales, apoyadas por los gobiernos de los países ricos, que buscan mantener sus exorbitantes ganancias.

7. La quiebra de la transnacional Enron ejemplifica la bancarrota de la economía de casino y la corrupción de empresarios y políticos, dejando a los trabajadores y trabajadoras sin empleo ni pensiones. Esta transnacional operaba con empresas fantasmas y fraudulentas en los países en desarrollo y sus proyectos expulsaron a pueblos enteros de sus tierras y promovieron la privatización de la electricidad y del agua.

8. El gobierno de los Estados Unidos, en su afán de proteger los intereses de sus grandes empresas, se negó con arrogancia a respetar los acuerdos de Kyoto sobre calentamiento global, los Tratados Antimisiles y Antibalísticos, la Convención sobre la Biodiversidad, la Conferencia de la ONU contra el Racismo y la Intolerancia, la propuesta de reducir las armas pequeñas y otros tratados internacionales que demuestran una vez más que el unilateralismo de los Estados Unidos subvierte los esfuerzos de encontrar soluciones multilaterales a problemas globales.

9. En Génova, el G-8 falló completamente en su tarea autoasignada de un gobierno global. Ante la resistencia y la masiva movilización popular, se respondió con violencia y represión, denunciando como criminales a quienes se atrevieron a protestar. No obstante, no han logrado amedrentar a nuestro movimiento.

10. Y todo ello se da en un contexto de recesión mundial. El modelo económico neoliberal está destruyendo recientemente los derechos y condiciones de vida de los pueblos. Empleando cualquier método para proteger el valor de sus acciones, las transnacionales realizan despidos masivos, reducen salarios y cierran empresas, exprimiendo la última gota de sangre de las y los trabajadores. Los gobiernos enfrentados a la crisis económica responden con privatizaciones, recorte de gastos sociales y reducción de derechos laborales. Esta recesión muestra la mentira del neoliberalismo y sus promesas de crecimiento y prosperidad.

11. El movimiento global por la justicia social y solidaridad se enfrenta a enormes retos: su lucha por la paz y los derechos sociales implica superar la pobreza, la discriminación, la dominación y obliga trabajar por una sociedad sustentable.

Los movimientos sociales condenamos la militarización de la resolución de conflictos, la proliferación de guerras de baja intensidad, así como las operaciones militares planteadas en el Plan Colombia como parte de la iniciativa regional andina, el Plan Puebla Panamá, el tráfico de armas y el incremento de los gastos militares. Los bloqueos económicos contra pueblos y naciones, en particular contra Cuba pero también Irak y otros países y la creciente represión contra sindicatos, movimientos sociales y activistas.

Apoyamos la lucha sindical de las y los trabajadores formales e informales y a los sindicatos comprometidos en la lucha por la defensa de unas condiciones de dignas de trabajo y de vida, los derechos genuinos de organización, huelga, y el derecho a negociar contratos colectivos en los distintos niveles para lograr equidad en los sueldos y condiciones de trabajo entre mujeres y hombres. Rechazamos la esclavitud y la explotación de los niños. Apoyamos sus luchas en contra de la flexibilización, subcontratación y despidos, y demandamos nuevos derechos internacionales que regulen el empleo de las compañías transnacionales y sus empresas asociadas, en particular, el derecho de sindicalizarse y disponer de contratos colectivos de trabajo. Apoyamos también la lucha de los campesinos y movimientos sociales por los derechos a condiciones de vida correctas y el control de las selvas, tierras y agua.

12. La política neoliberal nos empuja a una mayor pobreza e inseguridad. Pobreza e inseguridad que genera tráfico y explotación de mujeres y niños, que condenamos enérgicamente y empuja millones de seres humanos a la emigración, viendo negadas su dignidad, libertad, derechos y legalidad, por lo que demandamos el derecho al libre movimiento, la integridad física y un status legal en los países de trabajo. Defendemos los derechos de los pueblos indígenas y el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT y su inclusión en las leyes de los respectivos países, así como su aplicación.

13. Los países del Sur han pagado muchas veces su la deuda externa. Una deuda ilegítima, injusta y fraudulenta, que funciona como un instrumento de dominación privando a las personas de sus derechos humanos fundamentales y con la única meta de aumentar la usura internacional. Exigimos su cancelación incondicional, así como la reparación de las deudas históricas, sociales y ecológicas. Los países que exigen el pago de la deuda están implicados en la explotación de los recursos naturales y del conocimiento tradicional de los pueblos del Sur.

14. Agua, tierra, alimentos, bosques, semillas, culturas y las identidades de los pueblos son patrimonio de la humanidad para la presente y las futuras generaciones. En este sentido, es fundamental preservar la biodiversidad. Los pueblos tienen el derecho a alimentos sanos y permanentes sin organismos genéticamente modificados. La soberanía alimentaria en el ámbito nacional, regional y local es un derecho humano básico y lograrlo es clave una reforma agraria democrática y garantizar el acceso de las campesinas y campesinos a la tierra.

15. La cumbre de Doha confirmó la ilegitimidad de la OMC. La supuesta “Agenda de Desarrollo”, sólo defiende intereses transnacionales. Mediante una nueva Ronda de negociaciones, esta institución avanza en su objetivo de convertir todo en mercancía. Para nosotras y nosotros los alimentos, los servicios públicos, la agricultura, la salud, la educación y los genes no deben ser tratados como meras mercancías, y las patentes no deben ser utilizadas como arma contra los países pobres y los pueblos. Rechazamos cualquier tipo de comercio y patentes sobre la vida.

La OMC perpetúa esta agenda, a nivel planetario, mediante tratados de libre comercio regional y acuerdos sobre inversiones. Mediante la organización de protestas, amplias manifestaciones y plebiscitos contra el ALCA, los pueblos denunciamos estos acuerdos como una recolonización de la región y la destrucción de los derechos y valores fundamentales sociales, económicos, culturales y ambientales.

16. Llamamos a reforzar nuestra alianza mediante el impulso de movilizaciones y acciones comunes por la justicia social, el respeto de los derechos y libertades, la calidad de vida, la equidad, el respeto y la paz. Por ello, luchamos:

· Por el derecho a conocer y criticar las decisiones que tomen sus propios gobiernos, sobre todo, con relación a instituciones internacionales y porque asuman la responsabilidad que tienen de rendir cuentas frente a sus pueblos. Mientras que reforzamos la democracia electoral y participativa en todo el mundo, enfatizamos la necesidad de democratizar los estados y las sociedades y la lucha contra las dictaduras.

· Por la abolición de la deuda externa, exigiendo medidas reparadoras.

· Contra las actividades especulativas, exigiendo la creación de impuestos específicos, como la Tasa Tobin, sobre el capital especulativo y la supresión de los paraísos fiscales.

· Por el derecho humano a la comunicación.

· Por los derechos de las mujeres contra la violencia, la pobreza y la explotación.

· Contra la guerra y el militarismo, contra las bases militares extranjeras y las intervenciones, así como la escalada sistemática de la violencia. Privilegiamos el diálogo, la negociación y la resolución no violenta de los conflictos. Exigimos el derecho de todos los pueblos a una mediación internacional con la participación de instancias independientes de la sociedad civil.

· Por el derecho de las y los jóvenes para acceder a la autonomía social y su derecho a una educación pública y gratuita y la abolición del servicio militar obligatorio.

· Por la autodeterminación de los pueblos, y en especia l de los pueblos indígenas.

Apoyaremos e impulsaremos la realización de Foros Sociales Continentales en el año 2002. Sólo la lucha de los pueblos puede lograr conquistas concretas.

5. Diccionario de la globalización

La globalización y el movimiento antiglobalización han generado gran cantidad de términos y siglas. Este pequeño diccionario trata de explicar los más importantes.

AGP
. Acción Global de los Pueblos. Red de asociaciones de base creada en Ginebra en 1998 para coordinar la resistencia contra la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, El Foro Económico Mundial, el Fondo Monetario Internacional, etc.

AMI. Acuerdo Multilateral de Inversiones negociado a partir de 1995 por los países de la OCDE para regular las operaciones de las empresas en el extranjero. El acuerdo no vio la luz debido a la intensa campaña internacional que se desarrolló en su contra a través de la Red y de los medios de comunicación.

ATTAC
. Asociación por la Tasación de las Transaciones Financieras para Ayuda a los Ciudadanos. Creada en Francia en 1998, se ha extendido a varios países. Reúne ciudadanos, asociaciones, sindicatos y medios de comunicación de masas que ejercen como grupo de presión para promover el control democrático del sistema financiero mundial.

Banco Mundial.
Organismo de financiación internacional creado en Bretton Woods en 1946. Sus proyectos en los países en desarrollo han sido muy criticados por los movimientos de Génova.

Deuda externa.
La abolición de la deuda externa de los países del sur es una de las principales reivindicaciones de los grupos antiglobalización. El Papa Juan Pablo II apoyó la campaña de abolición de la deuda en el Jubileo del año 2000.

Fondo Monetario Internacional.
Institución intergubernamental creada en 1946, la integran 183 países. Se encarga de supervisar y dirigir las políticas macroeconómicas del mundo. Sus planes de ajuste estructural para los países en desarrollo son muy criticados por el movimiento antiglobalización.

Foro Económico Mundial.
Es una institución privada con base en Ginebra, Suiza. Desde su fundación en 1971, funciona como un instrumento para el establecimiento de la política neoliberal y como un perfecto agente publicitario para todos sus miembros: las mil corporaciones más grandes del mundo y las mil “Empresas con Crecimiento Global”. Con su lema “comprometidos para mejorar el mundo”, aboga por la integración de China en el mercado mundial.

Foro Social de Génova.Cumbre alternativa a la reunión del G8 donde se debaten las posibles alternativas al capitalismo. El FSG ha pactado con la alcaldía de Génova que no se usará la violencia, excepto para la autodefensa.

G-8.
Grupo de los siete países más ricos del mundo (Estados Unidos, Japón, Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá e Italia) más Rusia. Se reúnen anualmente para tratar temas de comercio internacional, relaciones con los países en vía de desarrollo y política macroeconómica, entre otros.

GATT
. Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Se trata de un conjunto de acuerdos entre países con objeto de liberalizar el comercio y la supresión aranceles que dieron lugar a la creación de la Organización Mundial del Comercio.

José Bové.
Ex combatiente francés de Mayo del 68, es la cabeza visible del sindicato agrario Confederación Campesina. La destrucción de plantaciones de cultivos transgénicos o de una sucursal de McDonald´s han sido algunas de sus acciones más espectaculares.

Kioto
. Convención de la ONU sobre cambio climático adoptada en 1997. Obliga a los países industrializados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5,2% respecto a los niveles de 1990 para el año 2008.

MST
. Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil. Reúne a un millón y medio de campesinos que, además de ocupar tierras, demandan al Gobierno la aplicación de la reforma agraria.

OMC
. Organización Mundial del Comercio. Fundada en 1995, la integran 135 países. Establece las leyes del comercio mundial. La OMC apuesta por la liberalización del comercio, es decir, la abolición de las barreras comerciales (aranceles, leyes nacionales proteccionistas, etcétera).

Otro Mundo es Posible.
Inicio del discurso presentado por Bernard Cassen, presidente de ATTAC, en Porto Alegre. Se ha convertido en la carta de presentación de los antiglobalización.

Porto Alegre.
Ciudad del sur de Brasil, gobernada por el Partido de los Trabajadores (PT), constituye un símbolo para las organizaciones de izquierdas de todo el mundo. La ciudad, que cuenta con un presupuesto participativo donde los ciudadanos deciden dónde debe invertir la alcaldía, acogió en enero el primer Foro Social Mundial como alternativa al Foro Económico Mundial de Davos que se celebró en Suiza al mismo tiempo. Asimismo en Porto Alegre tuvo lugar el segundo Foro Social Mundial, en febrero de 2002.

Ramonet.
Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) es director de Le Monde Diplomatique, periódico de referencia mundial sobre política y relaciones internacionales. De gran influencia y responsabilidad, es conocido por ser fundador de ATTAC y uno de los promotores del Foro Social Mundial, ONG nacida en la ciudad brasileña de Porto Alegre en 2001, que tiene por objetivo la lucha contra la globalización, el neoliberalismo y todas sus consecuencias.

Renta básica.Es un ingreso pagado por el Estado a cada ciudadano incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre.

Seattle
. Ciudad de Estados Unidos de América. Un total de 500.000 personas se manifestaron en noviembre de 1999 en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en la ciudad estadounidense. 500 de ellos fueron detenidos. El fracaso de la llamada Ronda del Milenio es una referencia obligada del movimiento.

Susan George.
Autora de numerosos libros, vicepresidenta de ATTAC y directora del Instituto Transnacional de Amsterdam, que investiga los conflictos internacionales, la pobreza, la desigualdad y la marginación, entre otras cuestiones.

Tasa Tobin.
Impuesto ideado por el premio Nobel de Economía James Tobin. Gravaría las transacciones especulativas de capital. Según sus defensores, si se fijara en un 0,1% recaudaría 160.000 millones de dólares al año (32 billones de pesetas). Naciones Unidas afirma que con la mitad se cubrirían las necesidades del planeta por un periodo de un año.

Transgénicos
. Alimentos modificados genéticamente. Los grupos antiglobalización cuestionan la seguridad de estos alimentos para la salud y las técnicas de producción de los cultivos transgénicos controladas por compañías como Monsantos Novartis.

TRIPS
. Acuerdo de la OMC sobre derechos de propiedad intelectual y patentes de vida. Los grupos antiglobalización consideran este acuerdo como la vía para las compañías multinacionales de patentar los recursos naturales, y la medicina natural de los pueblos indígenas.

Vandana Shiva.
Ecologista, activista y escritora, fundó en India la asociación “Navdanya”, un movimiento que defiende la biodiversidad y los derechos de los campesinos indios.

Vía Campesina.
Organización que aglutina a más de 100 asociaciones agrarias de todo el mundo. Denuncian la distribución desigual de la tierra y el dominio de los recursos y del mercado agroalimentario por las compañías multinacionales.

 
 
 
 
  

 

Inmigración versus globalización

 

 

1. Una historia y un contexto. El origen del fenómeno de la inmigración: las desigualdades económicas y porlíticas norte/sur.

 

 

Como es sabido, para entender el presente en una perspectiva más amplia es necesario conocer el pasado que lo ha construido. Los desplazamientos de población, aunque obedecen a un rosario de causas diversas y generalmente interrelacionadas (pobreza, presión demográfica, conflictos políticos y étnicos, destrucción medioambiental, etc.), en su gran mayoría tienen una motivación directa o indirecta en la economía, en el diferencial de renta entre países y continentes.

 

Casi todas las teorías que intentan explicar las desigualdades entre el norte y el sur, el centro y la periferia... (la teoría del imperialismo, la del sistema-mundo, la de la dependencia...), están de acuerdo en que el desequilibrio de riqueza tiene sus orígenes en el colonialismo (Giddens, 1994: 576) . No hay un consenso generalizado sobre que los países ricos lo sean como consecuencia de la explotación (para muchos autores, los recursos de los que se apropiaron fueron secundarios en comparación con los procesos de crecimiento industrial generados dentro de ellos) pero sí en que los países pobres lo son por esa circunstancia.

 

Europa ha sido tradicionalmente emigrante y, a la vez, colonizadora. Algunos autores señalan que, en realidad, los inmigrantes son personas muy educadas que nos devuelven las visitas que los europeos les hicimos durante 500 años, bajo el mito de las tres Ces que invocó el rey Leopoldo II de Bélgica y que hizo suya la Conferencia de Berlín de 1885: “civilización, cristianización y comercio” . Pero Europa cambió la práctica habitual de los primeros imperios, que esclavizaban a los indígenas y expoliaban las riquezas de los países conquistados pero no destruían las estructuras sociales y económicas existentes sino que se apoyaban en éstas. Múltiples ejemplos históricos nos hablan de convivencia pacífica incluso entre comunidades social y legalmente diferentes pero entre las que se daba una significativa interacción comercial e intelectual (Walzer, 1998: 32) .

 

Por el contrario, Europa, urgida por las nuevas demandas que supuso el surgimiento de la industrialización (materias primas para las fábricas, alimentos para la población asentada en zonas urbano-industriales), cambió los modos de producción, sustituyó los cultivos de subsistencia por cultivos comerciales (azúcar, café, algodón, té, cacao, caucho...), reemplazó los sistemas comunales de propiedad por propiedades privadas, destruyó los sistemas tradicionales de poder y autoridad y los sustituyó por gobernadores y administradores de la metrópoli...

 

Antes de la 1ª Guerra Mundial los poderes coloniales europeos controlaban directa o indirectamente casi el 85% del planeta. Este colonialismo fue especialmente etnocéntrico (Harrison, 1984; Calhoun, Light y Keller: 2000, 490) . Los conquistadores de la antigüedad se habían mezclado con los habitantes locales y habían adoptado muchas de sus costumbres, pero los europeos, convencidos de que su religión, lengua y costumbres eran innatamente superiores a las de los no europeos, les adoctrinaron y les hicieron interiorizar como vergonzantes su cultura y su procedencia étnica.

 

La revolución comunista en Rusia obligó a profundas transformaciones del sistema capitalista y de las formas coloniales de dominio. Aunque más tarde quedó claro que no suponía en absoluto una sociedad más justa y equitativa, significó en sus inicios la materialización de la capacidad potencial de impugnar un orden social que mantenía a la gran mayoría de la población en situación de subordinación (prácticamente a todos los niveles, pero sobre todo laboralmente, es decir, en la que ya era la actividad más central de la existencia humana). Tanto en el seno de la metrópoli como en las colonias suponía un peligroso ejemplo de lo que podría seguir ocurriendo en el resto de países de no mediar el “algo debe cambiar para que todo siga igual” de Giovanni Tomasi de Lampedusa. El capitalismo se ve pues obligado, ante la existencia de una alternativa real y aparentemente más justa e igualitarista, a reformarse para ofrecer una cara más amable y hacerse perdonar sus pecados más visibles, es decir, para humanizarse .

 

El fin de la 2ª guerra mundial consagra la mayor transformación del sistema capitalista en su existencia. Esta período se denomina habitualmente como etapa keynesiano-fordista: (a nivel político, Estado de Bienestar; a nivel productivo, fordismo). El Estado toma como prioridad mejorar las condiciones de vida y laborales de sus ciudadanos, estableciendo unos mecanismos obligatorios de solidaridad. A nivel productivo, esta etapa se caracteriza por una situación de casi pleno empleo, grandes concentraciones de trabajadores y homogeneidad de condiciones laborales que suponen intereses comunes y favorecen la unidad de acción en las reivindicaciones.

 

La intervención normativa del estado keynesiano, desarrollando las políticas sociales de bienestar, así como el poder negociador de los sindicatos, supusieron una mejora notable de la situación laboral y vital de amplias capas de la población que ya no sólo veían asegurada su supervivencia, salud, educación, subsidios de enfermedad, de paro y de vejez, etc. sino que también podían acceder al consumo de bienes anteriormente reservados a otras clases sociales (sociedad de consumo de masas), permitiéndose así la reproducción del sistema sin abocarlo a una crisis de sub-consumo. Se configura así una situación de estabilidad de las relaciones industriales y de confianza en el futuro que minimiza los riesgos y que permiten calcular y obtener unas consecuencias de las propias inversiones e iniciativas.

 

Pero el Estado del Bienestar no estuvo exento de críticas como las de los Nuevos movimientos sociales de los 60: La pobreza no se erradicó (y la pobreza no es un asunto individual) persistiendo variadas formas de reproducir la desigualdad. Los ciudadanos son inducidos a integrarse a través del consumo. La norma de trabajo asalariado estable se reservaba a los trabajadores blancos varones, consagrando una sociedad patriarcal y autoritaria en la que persistían papeles diferenciados y desiguales (los dos géneros, los grupos étnicos...). Deterioro progresivo e irreversible del medio ambiente, con crecientes costes para la salud. Despilfarro y esquilmo de los bienes comunes de toda la humanidad: agua, bosques, materias primas... Predominio de puestos de trabajo sin cualificación real, repetitivos, monótonos, carentes de interés, que no permiten ni la autorrealización ni el crecimiento profesional...

 

La situación en los países no desarrollados era, como es sabido, muy diferente. Las antiguas colonias consiguieron la independencia política después de luchar por ella, si bien no la económica debido a la desigual posición de partida con la que se vieron colocadas en el sistema mundial. Recibieron la ayuda norteamericana o la soviética en función de su aproximación a un área u otra . EEUU adoptó nuevas formas de influencia: intervino militarmente y se infiltró económicamente, con explotaciones sin presencia extensiva; estableció protectorados pero nunca tuvo colonias formalmente.

 

Algunas compañías a las que las potencias colonizadoras habían concedido el monopolio sobre la producción de ciertas mercancías o cosechas en un área determinada habían llegado a desarrollar tales dimensiones que alcanzaron un enorme control y poder sobre las regiones en las que se asentaban. Así, muchos sectores de la producción de cosechas para la importación son controlados hoy por un número muy pequeño de grandes corporaciones. Con frecuencia, los precios que se pagan por las cosechas se deciden, no en función de la ley de la oferta y la demanda, sino como resultado de los movimientos financieros y bursátiles de estas transnacionales. En los años 70, los flujos de mercancías dirigían los tipos de cambio y la flotación de las monedas tenía un papel válido. Desde los 90 son los flujos de capital los que orientan los tipos de cambio.

 

Países que habían sido autosuficientes años atrás se transformaron en sucursales de los estados occidentales: suministradores de productos agrarios y materias primas e importadores de mercancías manufacturadas. Destruidas las economías de subsistencia , dependiendo en muchos casos de explotaciones para producción cárnica en los países desarrollados , la mayoría de países africanos son importadores netos de alimentos. Además, la proporción de su PNB que pueden dedicar a esta necesidad está bajando. Las hambrunas se han dado frecuentemente a lo largo de la historia como resultado de desastres naturales o climáticos, pero siempre eran consideradas como circunstanciales y afectaban a áreas determinadas. En la actualidad, la grave escasez de alimentos se ha generalizado entre los pobres del mundo en lugar de confinarse a tiempos y espacios particulares.

 

Guerras , desórdenes políticos, corrupción y regímenes opresivos, recursos saqueados, ineficiencia en la utilización de la ayuda al desarrollo, crecimiento demográfico elevado , desacostumbrados períodos de sequía... hacen tremendamente difícil un crecimiento económico sostenido. Así, se fragua una gran emigración humana desde el Este hacia el Oeste y desde el Sur hacia el Norte.

 

Se institucionaliza así la llamada “ley de hierro de la economía” (crecimiento del PIB inferior al crecimiento demográfico) a la que hay que añadir la importancia progresiva de la deuda externa . Y se configura asimismo una espiral de pobreza muy difícil de romper (aunque a veces se consigue, como demuestra el caso de los Países de Reciente Industrialización). En palabras de un superviviente de una patera: “Nadie podrá poner fronteras a nuestra hambre”.

 

2. La situación actual y las transformaciones en la construccón social de las explicaciones de la realidad.

 

Las características actuales de los desplazamientos de población en el mundo hacen necesario afrontarlos en una dimensión mundial o, al menos, continental, siendo cada vez más difícil dar una respuesta desde una escala nacional. Las migraciones no tienen lugar entre estados-nación, sino dentro de un sistema global donde intervienen una multiplicidad de actores que interactúan entre sí. Asimismo, todo apunta a que no cabe el abordar la cuestión como algo coyuntural, sino que es necesario entenderlo como una característica que, por su intensidad y continuidad, será parte de la dinámica estructural del proceso de globalización.

 

Las fuertes restricciones que los países ricos imponen a los desplazamientos de la población (jamás en la historia de la humanidad habían sido tan intensas) frente a la total libertad de movimientos para las mercancías, el capital, los servicios, la información, las ideas... suponen una -quizás la principal- contradicción del sistema mundial que la globalización está articulando progresivamente. En definitiva, la globalización de la economía no viene acompañada de la globalización del bienestar y la seguridad de la que disfrutan los países ricos, dejando fuera del desarrollo a miles de millones de personas . Sin que sea posible prever como se resolverá dicha contradicción, lo que sí parece claro, es que las políticas migratorias y las de cooperación al desarrollo que se están aplicando no la resolverán a corto plazo.

 

La internacionalización de la economía deteriora la eficacia del Estado del Bienestar para controlar la economía nacional. La libertad de movimientos del capital y de los productos propiciada por los acuerdos de la Ronda Uruguay , 1986 (y posteriormente la Organización Mundial del Comercio, OMC, 1995) así como el abaratamiento de los transportes y las innovaciones tecnológicas van a derivar en la llamada especialización flexible que implica, entre otros factores, desconcentrar la producción: es más barato producir componentes del producto, a la manera “fordista”, en fábricas instaladas en países de mano de obra muy barata (donde los sindicatos o no existen o apenas tienen fuerza) y ensamblar finalmente todos los componentes (incluso lejos del destino final) que producir en la vieja Europa “donde la empresa está obligada a pagar altos salarios y se ve atenazada por múltiples regulaciones e imposiciones del Estado que le restan eficacia”: así se ha construido por el neoliberalismo el discurso explicativo de la crisis, al margen de cualquier razonamiento ético o de responsabilidad social de la empresa con la comunidad gracias a la cual se ha desarrollado.

 

Multitud de producciones se han trasladado (o han pasado a imitarse a un coste muy inferior) a países asiáticos (y más recientemente a los de Europa del Este) dada la facilidad de desarrollar estas producciones en serie (“personalización en masa”) al ser rápido el adiestramiento de los trabajadores en procesos de trabajos repetitivos y simples (extrema división del trabajo).

 

Según Sabel (1986:275-323) , únicamente aquellas producciones en las que el coste del transporte o el acceso a las materias primas les permitan un margen de rentabilidad incuestionable han podido mantenerse a salvo del “dumping social” que supone la competencia de esos países en los que la mano de obra no disfruta de prácticamente ninguna de las ventajas del Estado del Bienestar.

 

Estos procesos de deslocalización y desindustrialización en Europa suponen una interminable sucesión de despidos en masa en el viejo continente. Así, en vez de globalizarse las ventajas del Estado del Bienestar, se pone en marcha un proceso que, si bien permite la fijación en su territorio de la población de los PRI, va a suponer una progresiva desregulación de las condiciones de trabajo y, como consecuencia de “la libertad del zorro en el gallinero”, una marcha atrás en la que aparecía como imparable ascensión hacia una sociedad más justa e igualitaria, vieja aspiración-mito.

 

La modificación de las relaciones de fuerza no se produce sólo entre trabajadores y capital, sino entre quienes poseen el capital financiero y las empresas. La globalización financiera se desarrolla con un incremento espectacular de los flujos y transacciones financieras, con predominio de movimientos altamente especulativos y búsqueda de plusvalías a muy corto plazo y con el máximo rendimiento, produciéndose una cierta autonomía de la economía productiva al obtenerse mayores rendimientos de la especulación financiera que de los rendimientos empresariales (algunos autores han definido esta situación como “la economía devorada por las finanzas”). La competencia a nivel internacional se hace insoportable incluso para grandes empresas que pocos años atrás parecían gozar de un futuro asegurado.

 

La progresiva concentración de capital unida a la descentralización productiva permite que las grandes corporaciones puedan “negociar” con los diferentes gobiernos tanto una política fiscal favorable como la desregulación del mercado de trabajo (su flexibilización, con la excusa de no frenar la competitividad de las empresas en ese mercado internacional de altísimo riesgo). Como se ha señalado a menudo “si hay algo peor que ser barrido por las super-transnacionales es ser ignorado por éstas”.

 

Así, la globalización supone, como han señalado M. Castells y otros, la extensión del capitalismo por todo el planeta así como una nueva división internacional del trabajo. Y, en las condiciones actuales, ello supone: 1) La pérdida de autonomía, de poder de decisión de los diferentes gobiernos del Estado del Bienestar y, por tanto, la pérdida de poder de la sociedad civil ; 2) La concentración del poder económico y político (megafusiones o simples acuerdos secretos entre competidores); 3) El desplazamiento de multitud de producciones al Pacífico; y 4) el incremento del control de los movimientos migratorios.

 

El Estado del Bienestar entra en una crisis fiscal cada vez más profunda como consecuencia de la creciente merma de sus ingresos y el progresivo incremento de sus gastos . La construcción social de las causas de la crisis hecha por los neoliberales se publicita con gran énfasis y define asimismo las soluciones posibles. La contención del gasto público se erige en objetivo prioritario. Y, sin embargo, como afirma Vicente Navarro (1997:72-73): “Excepto por su control de la inflación, la mayoría de los otros indicadores económicos y sociales (tales como tasas de crecimiento económico, tasas de desempleo, tasas de inversión y productividad, crecimiento de las desigualdades sociales y nivel de pobreza) han sido negativos, y sobre todo si se les compara con las décadas de los años sesenta y setenta, cuando las políticas keynesianas eran dominantes” Pero se impone la explicación neoliberal y el Estado del Bienestar “adelgaza” privatizándose servicios públicos, reduciendo la cobertura de los servicios sociales, desregulando las condiciones de trabajo...

 

Así, los sectores más desfavorecidos de la población receptora de inmigrantes percibe en éstos a unos competidores indeseados en pos de unos recursos cada vez más escasos. Y ello aunque esté meridianamente claro que, debido a su edad, los inmigrantes regularizados estén contribuyendo más que drenando los recursos del Estado del Bienestar.

 

Se privatizan los centros de poder: medios de comunicación, ciencia, dinero... Se difunden e interiorizan los valores del individualismo, el mérito y el ascenso así como del fracaso de cualquier salida colectiva, haciendo creíble la máxima de que “si no triunfas es porque o no vales lo suficiente o no te esfuerzas lo imprescindible”.

 

El discurso sobre los fallos del mercado (crisis de los años 30) y los costes sociales del crecimiento económico (polución y deterioro del medio ambiente, desertificación, posible agotamiento de recursos naturales...) se ve sustituido por el discurso de los efectos perniciosos de la intervención del Estado. A la cultura solidaria, igualitarista y a la propuesta utópica, lúdica y altruista le sucede una cultura individualista, de defensa, de repliegue y resignación, la apología del presente, el hedonismo y la propuesta del “sálvese quien pueda”; al discurso sobre la equidad, la igualdad y la justicia le sustituye el del crecimiento económico, la libertad de mercado y la eficiencia. Al de la prolongación de los derechos de la ciudadanía, en la búsqueda de la ciudadanía total, la merma de proyectos colectivos, el discurso de los derechos de la propiedad y la relegitimación del cálculo económico como regulador de la acción social.

 

En resumen, a los nuevos movimientos sociales de los años del boom económico, con una visión contracultural y totalizante y que insistían en las necesidades post-materiales, les suceden desideologización, despolitización , anomía, movilizaciones fragmentadas y dispersas y repliegues individualistas del yo (Alonso, 1991:71-98) .

 

Se revaloriza la figura del empresario como creador de riqueza y empleo sustituyendo al discurso de que es el trabajo el que crea valor . Parece olvidarse que, aunque muchos procesos productivos estén prácticamente automatizados y ofrezcan unos índices de productividad infinitamente superiores a los que permiten el esfuerzo humano, la base de esa tecnología está en el trabajo y el conocimiento humanos. El conocimiento y la creatividad sin apenas capital ahora puede comprar componentes de capacidad global (consultoría de gestión, asesoría legal...), producir riqueza y obtener éxito; el capital sin conocimiento tiene muchos más límites.

 

Así pues, triunfa la explicación neoliberal de la crisis, sobre todo a partir de la caída del muro de Berlín, convirtiéndose en lo que algunos autores han denominado el “pensamiento único”, por la falta de respuesta demostrada por los defensores del Estado del Bienestar. El rearme ideológico del liberalismo y la rehabilitación política del beneficio y el mercado son incontestables.

 

Por tanto, no es de extrañar que el discurso sobre la inmigración se ciña expresamente a las necesidades del mercado de trabajo de los países receptores: se trata de definir a través de las políticas de cupos qué número (ni más ni menos) de inmigrantes convienen , siempre y únicamente según la lógica del beneficio (fundamentalmente en el mercado de trabajo, ya que el tema demográfico de reducción de las tasas de dependencia tiene un lugar muy secundario en el discurso, y también con visos de conveniencia ). Otro gran tema es, por supuesto, el de la cohesión social, la convivencia, la multiculturalidad, la identidad, el orden público y la seguridad (enunciado, a grandes rasgos, según la colocación de quien enuncia el problema en una parte u otra del continuum del espectro político, sobre todo a partir de los sucesos del 11-S).

 

Es bastante minoritaria la preocupación por la exclusión de este colectivo del disfrute de los derechos de ciudadanía. O, simplemente, parece que no existe en el imaginario colectivo el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada y proclamada en 1948 por la Asamblea General de la ONU : “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”. O el artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. No sólo es en el imaginario colectivo, claro: se empieza por toda la legislación restrictiva que se viene produciendo en Europa en las últimas décadas. Aunque ello lo recordamos con la conciencia de la contradicción que supone aceptar a la vez que tampoco es factible abrir por completo las fronteras.

 

Resumiendo la evolución del sistema económico y del mercado de trabajo europeo, existe bastante consenso en afirmar que se ha producido una profunda transformación tanto en el sistema económico (crisis, globalización, intensificación de la competencia internacional, deslocalización de empresas, desindustrialización en Europa...) como en el mercado de trabajo: desempleo masivo, de larga duración y persistente (1 millón de empleos perdidos y no recuperados), introducción de múltiples formas de contratación (flexibilidad), desregulación, fragmentación del mercado de trabajo: el “central” (con contrato estable, posibilidades de promoción y cualificación) y el “periférico” (fijo discontinuo, temporal, inestable, precario, carente de una línea constructora de un itinerario profesional, incapaz de aportar identidad), heterogeneidad de intereses, descentralización de la negociación colectiva, elevada rotación laboral...

 

Es en este mercado de trabajo donde entran a competir los inmigrantes que, si bien entran fundamentalmente en la economía informal y, además, en tareas abandonadas por la población receptora, suponen indudablemente un tirón a la baja en los salarios a percibir por ésta. Problema añadido a una complicada situación de partida pero que, finalmente, se convierte en argumento para la xenofobia. Siendo el desempleo, la precariedad y la economía sumergida características estructurales del mercado de trabajo de los países sureños europeos, no es de extrañar que sean asimismo, el destino natural de la inmigración. Los inmigrantes no crean ni la economía informal ni los conflictos pero han de instalarse en ella y agudizan éstos evidenciando y magnificando aquello que permanece semi-oculto en la sociedad de acogida.

 

 

 

3. En la búsqueda de alternativas globales y locales.

 

En la línea de Saskia Sassen, catedrática de Sociología de la Universidad de Chicago, la globalización es algo que hay que aprender a construir y gobernar. La lista de autores que reclaman una rectificación de la senda tomada por la globalización sería interminable, incluso desde dentro de las propias instituciones mundiales : James Wolfenshon, Presidente del Banco Mundial: “Si no actuamos ya, en los próximos años las desigualdades serán gigantescas y se convertirán en una bomba de relojería que estallará en la cara de nuestros hijos”. Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001: “Creo que la globalización –la supresión de las barreras al libre comercio y la mayor integración de las economías nacionales- puede ser una fuerza benéfica y su potencial es el enriquecimiento de todos, particularmente los pobres; pero también creo que para que esto suceda es necesario replantearse profundamente el modo en el que la globalización ha sido gestionada”. Michel Camdessus, ex Director General del Fondo Monetario Internacional: “No hay que considerar el mercado como una divinidad a la que hay que adorar. Se ha visto que el mercado solo, sin regulación pública eficiente, no funciona bien y puede crear situaciones sociales y de poder destructoras para la democracia y para el mismo mercado” .

 

Al igual que se han producido avances en la justicia global en el campo de los derechos humanos, impensables hace apenas una década, también crece el clamor respecto a varias cuestiones ya enunciadas. En primer lugar, desmintiendo el axioma de que la liberalización de mercados traería más prosperidad para todos, el escandaloso empobrecimiento de los países olvidados (78 países del Sur han visto reducida su renta per cápita en casi el 15% en el último decenio) . Cuanto más aumenta la desigualdad, más se deslegitima el sistema. En segundo lugar, el esquilmo autorizado de los bienes comunes de la humanidad (¿el mundo es una mercancía?). En tercer lugar, el peligro de desintegración social que conlleva el hecho de que las grandes corporaciones y el capital bursátil hayan expropiado legalmente los derechos de ciudadanía a la sociedad civil . Sociedad civil que, por otra parte, dispone de una red de comunicación que puede llegar a acumular todo el conocimiento del planeta: es decir, a pesar de todo, también tiene poder .

 

Difícilmente se puede soslayar el hecho incontestable de que el crecimiento económico producido, lejos de traducirse en una mejora generalizada del bienestar de las poblaciones, ha supuesto un ahondamiento en las diferencias no sólo entre países ricos y pobres sino entre las capas más y menos favorecidas de las sociedades postindustriales.

 

Late una pregunta respecto a si en la población de los países desarrollados se ha generalizado una cierta anestesia/resignación en relación a los datos que, de vez en cuando, se asoman a los medios de comunicación al estilo de “Según el Informe Mundial sobre Desarrollo Humano de 1997, la relación de renta entre el 20% de los más ricos del mundo y el 20% de los más pobres, que era de 30 a 1 en 1960, ha saltado de 84 a 1. El año pasado, el patrimonio de los diez multimillonarios mayores representaba más de 1,5 veces la renta nacional de los 50 países menos avanzados. En México, por ejemplo, los bienes del señor más acomodado equivalen a los que suman sus 17 millones de ciudadanos más pobres. Podría erradicarse la pobreza del mundo de aquí al año 2000 con gastar unos 80.000 millones de dólares. Es decir, menos del patrimonio acumulado de las siete personas más ricas del planeta” . Y etcétera, etcétera.

 

La desintegración del bloque soviético y la caída del muro de Berlín en el 91 significan la aparición de fuertes flujos migratorios de la antigua Europa del Este hacia la del Norte y el Oeste (y, más recientemente, también a la del Sur). Flujos que entran dentro de la categoría de asilo/refugio y en la de reagrupamiento familiar, mientras la más reciente recepción de inmigrantes en el Sur de Europa se incluye en el apartado económico.

 

Cada vez en el mundo actual es más difícil delimitar o diferenciar a los refugiados políticos de los inmigrantes económicos, ya que las razones económicas y políticas están cada vez más interrelacionadas. A los refugiados definidos de acuerdo con la Convención de Ginebra se le suma “un colectivo de grandes dimensiones formado por todos los refugiados de hecho, que huyen de la violencia en sus diferentes manifestaciones, racial, política, religiosa o económica y sea cual sea su causa originaria, una catástrofe natural, una invasión territorial, una guerra civil o una política económica que condena a la miseria a un sector importante de la población” .

 

Y es que los desequilibrios económicos suelen ir asociados a diferencias en el nivel de conflicto social y político de los países. Y éstos cada vez están más próximos, no sólo por el desarrollo y abaratamiento de los medios de comunicación y transporte, sino por la difusión de las diferencias y modos de vida gracias a la mundialización progresiva de los medios de comunicación.

 

Este mundo interconectado a la velocidad de la luz ofrece a través de éstos su aspecto más “masificable”, más agradable de visualizar, reflejando una falsa imagen de lo que, para los habitantes del mundo no desarrollado, puede parecer un nuevo “El Dorado” en el que rara vez se escuchan las voces de sus sectores marginados y excluidos. Y además, el atractivo de los estilos de vida urbanos y occidentales actúa en el sentido de desprestigiar las propias raíces, la organización y autoridad tradicionales.

 

Los grandes conglomerados de la comunicación no están interesados en denunciar los males de la globalización debido a su interrelación con otras empresas financieras y económicas que obtienen sus beneficios precisamente gracias a ésta. Así, se consolida una visión del mundo no sólo mayoritaria sino con visos de irreversibilidad y, por tanto, inútil de combatir. Con todo, la homogeneización cultural del mundo tiene sus límites justamente en la posible exacerbación de las diferencias que persisten.

 

Los flujos migratorios seguirán produciéndose o se incrementarán si se mantienen los factores de expulsión en los países de origen (pobreza, deterioro medioambiental, presión demográfica, etc.) y los factores de atracción en los países de destino de los flujos migratorios (bienestar, crecimiento económico, baja natalidad, etc.).

 

Así, no sólo se puede hablar de una relación causa a efecto entre la pobreza y la emigración ya que la emigración desde regiones muy pobres no es frecuente. La emigración es un asunto de familia en el que todos apuestan y colaboran en el pago del viaje. No sólo han de contar con algún capital económico, sino también con un cierto capital cultural que les permita conocer las oportunidades que existen en otros lugares del mundo, así como con unas ciertas redes sociales (o capital social) para poder orientarse en el lugar de destino (Castles, 2000:21) .

 

En todo caso, más allá de concepciones alarmistas o exclusivamente economicistas (seres humanos reducidos a recursos: ¿nos interesan en el balance coste/beneficio o nos van a costar dinero?) los flujos migratorios son, como señala Pedro Andrades (2000:10)

 

“un fenómeno social global que se ha producido siempre, que irá en aumento por la mejora de las comunicaciones y el proceso de internacionalización de la economía, y que no hay que asumir con resignación, porque las migraciones constituyen un importante factor de desarrollo económico, social y humano, tanto en los países que los reciben como en los países de origen. Los movimientos migratorios, además de la expresión del derecho básico de libre tránsito, constituyen un elemento de riqueza y un fenómeno indisociable de la sociedad multicultural, compleja, que caracteriza al siglo XXI” .

 

El fenómeno tiene una naturaleza extraordinariamente compleja, no sólo por la diversidad de aristas que presenta y, por tanto, los campos o áreas donde se plantean las cuestiones y los problemas, sino porque la inmigración económica se caracteriza por su carácter dual, por las contradicciones que se generan entre sus ventajas u oportunidades y los problemas que acarrea, tanto para los países inmigrantes como para los emigrantes.

 

Para los primeros, supone principalmente mano de obra barata y abundante que permita mantener la competitividad y el beneficio, pero también el rejuvenecimiento de la pirámide poblacional con los muchos efectos beneficiosos de orden económico, social y cultural. Para estos países se trata de encontrar el equilibrio entre estos beneficios y los costes adicionales que esta población supone para el mantenimiento del Estado de Bienestar (aunque las cuentas tienen un saldo positivo para éste ya que cotizan más de lo que gastan) y el coste de superar los problemas de asimilación, en especial los conflictos de naturaleza xenófoba y racista, y en general, de asumir el mestizaje.

 

Para los países emigrantes, la salida de población supone en general un alivio demográfico en términos de un empleo siempre escaso, una fuente de ingresos y capitalización en forma de divisas y un empuje a los procesos de modernización social. Pero el precio a pagar, aparte de los sufrimientos y muertes, es la pérdida de capital humano, de buena parte de los recursos más dinámicos y creativos para el desarrollo de estos países. Unos recursos en gran medida cualificados y formados como se pone en evidencia en diversos estudios .

 

Según datos de la ONU , la OCDE y de la oficina de EUROSTAT, para mantener los sistemas de protección social y jubilación de los países ricos y reducir las tasas de dependencia a niveles aceptables, sería necesaria la llegada de un contingente de inmigrantes que sería posible definir como masivo y difícil de aceptar, ya que ninguna sociedad puede encajar un cambio de tanta importancia en tan poco tiempo, por razones de identidad: ninguna política de inmigración puede tener éxito si los pueblos se oponen a ella .

 

Cierto es que la vida a la velocidad de la luz (según expresión de Rifkin) no favorece precisamente la estabilidad de las identidades (que, por otro lado, también está siempre un proceso) ni siquiera una definición sólida de la personalidad. La sociedad del pacto social del Estado de Bienestar había favorecido la integración y la estabilización de identidades, pero la actual sociedad (¿del riesgo?) fragmenta las identidades sociales.

 

En la línea de Chomsky, Jarauta y otros autores, pensamos que la globalización potencia, como reacción al desenraizamiento que produce, las identidades locales, las identidades híbridas (construidas con elementos diferentes) y las identidades nómadas, de perfiles variantes (el “cambia o muere” del mundo de los negocios trasplantado al propio ser). Y hacer identidades es crear fronteras. Así, como algunos autores han señalado, la sociedad interconectada a la velocidad de la luz, puede estar creando continuamente nuevas fronteras.

 

Con todo, no se debe confundir la cultura epidérmica, lo que la gente consume, la indumentaria que se viste, las películas que se ven..., la aparente homogeneización cultural del mundo con la cultura profunda de las formas de pensar. El bombardeo de informaciones desarticuladas destinadas a impactar nuestros sentidos y emociones no favorece la reflexión sino la exacerbación de los fanatismos. Los nuevos medios de comunicación contribuyen a la uniformización a la vez que a la tribalización , a la pertenencia a clanes localistas. Y ya hace décadas que se viene advirtiendo de que la pérdida de raíces, la desaparición de lenguas, costumbres, culturas... en definitiva, la homogeneización cultural puede producir (y ha producido ya) reacciones que exacerben y radicalicen las diferencias que permanecen.

 

Las políticas que gestionan el fenómeno migratorio aquí y ahora deben ir desde la acogida de los inmigrantes, sean regulares o irregulares, hasta su integración social. Y además, debe compatibilizarse la gestión de los flujos migratorios con una política migratoria cuyo eje sea el estatuto de ciudadanía universal, o sea, la progresiva desaparición de la distancia en desarrollo económico y social de los distintos países del mundo, es decir una política de co-desarrollo cuyo eje esencial sean los flujos migratorios.

 

Este escenario parece exigir el que las políticas migratorias, las de desarrollo y las de cooperación internacional con los países menos desarrollados pasen de ser simples políticas de extranjería o compromisos siempre incumplidos con el 0,7%, a ser progresivamente parte de las políticas estructurales de los países y bloques del mundo desarrollado. Sería, pues, necesario actuar por parte de los países receptores sobre las causas fundamentales de los movimientos migratorios. En este sentido, la Conferencia Mundial de Población de la ONU (El Cairo, 1994) en su Programa de Acción menciona entre otras, las siguientes acciones a tomar por los países receptores: fomentar la democracia en los países receptores, evitar el deterioro medioambiental, disuadir los conflictos internacionales e internos, asegurar los derechos de las minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, etc.

 

También sería preciso llegar a nuevos planteamientos, como los de Sami Naïr por ejemplo, que aboga por la regularización de cupos de inmigrantes temporales ligados a contratos con los países receptores, que además pondrían en marcha políticas de retiro a favor de la vuelta a los países de origen, así como de instrumentos financieros para que el ahorro de los inmigrantes se reinvierta en estos países. Así, la ayuda al desarrollo debería tener a la política de los flujos migratorios como eje, con el objetivo de fijar a las poblaciones en sus países de origen. Para ello, ha de reorientarse la deuda y los ahorros hacia la cobertura de las necesidades más acuciantes: el empleo, la sanidad, la educación y la vivienda y comenzar a diseñar y conveniar políticas de co-desarrollo con los países de origen que permitan a medio plazo reequilibrar las causas que originan la inmigración.

 

Siguiendo en la línea de las aportaciones de Sami Naïr , hay que plantear la sustitución del FMI por otro organismo en el que, en lugar de estar representados los 8 países más ricos se encuentren los 16 más grandes, estableciendo un sistema rotatorio según el cual puedan tener representación todos los gobiernos mundiales. Asimismo, se propone la reorientación del Banco Mundial de forma que sus políticas puedan ser sometidas a control democrático y debatidas a través de negociaciones transparentes. Y es necesaria la regulación del mercado mundial, con las siguientes orientaciones:

 

  • Excluir del ámbito mercantil unos sectores inalienables de interés humano (sanidad, educación, agua, cultura, recursos no renovables...) que se encuentran amenazados.
  • Reglamentar los mercados financieros, estableciendo unos sistemas de seguimiento de todas las operaciones financieras, para detectar quien hace qué, cómo y por qué. Es decir, vigilar las estrategias de inversión a escala mundial.
  • Controlar los movimientos de capitales, creando un impuesto mundial sobre las inmoderadas fluctuaciones de capitales; combatir los paraísos fiscales y rechazar el principio del secreto bancario.
  • Establecer ya un impuesto sobre las transacciones financieras, inspirado en la tasa Tobin.
  • Hacer realidad la solidaridad con los países del sur: Poner fin a los planes de ajuste estructural que deslegitiman a los estados, devalúan la soberanía nacional y someten a las sociedades. Cancelación de la deuda.

 

La máxima ecologista “piensa globalmente, actúa localmente” se muestra particularmente útil cuando se considera el éxito de determinadas actuaciones que no suelen contar con difusión generalizada en los medios e comunicación; como mucho, apariciones esporádicas en algún periódico: las experiencias con microcréditos, la radionovela de una emisora etíope que logra difundir eficazmente las formas de prevenir la enfermedad del sida , la formación de trabajadores y artesanos, las construcciones de pequeñas presas hidráulicas, pozos artesianos, escuelas...

 

En www.forumsocialmundial.org.br se pueden consultar más de 300 propuestas formuladas en el Foro de Porto Alegre cara a rectificar la orientación tomada en un mundo gobernado por las grandes transnacionales. Además de algunas de las que se acaban de indicar, podemos señalar: elaboración de un plan para defender la agricultura tradicional, multiplicación de telecentros para permitir el acceso a Internet de los excluidos, promoción de las áreas macrorregionales –sobre todo en América Latina- frente a la dolarización y el área de librecambio de las Américas, creación de un portal para informar a los consumidores sobre las firmas que no respetan las normas éticas y sociales, etc. .


* Gema González Ferrera es profesora titular de Sociología de la Empresa de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz.

 

Giddens, A.: Sociología. Alianza Universidad. Madrid, 1994.

García Fajardo, J.C.: “Los inmigrantes quieren ser globalizados” en La Insignia de 20.12.2002.

Walzer. M.: Tratado sobre la tolerancia. Paidós. Barcelona, 1998

Calhoun, C., Light, D. y Keller, S.: Sociología. McGraw Hill. Madrid, 2000.

En este sentido, cabe resaltar que la caída del muro de Berlín ha supuesto una desaceleración en la ayuda al desarrollo por parte de los países del Primer Mundo.

“La agricultura industrial promueve el uso de monocultivos por su necesidad de mantener un control centralizado sobre la producción y la distribución de alimentos” en Shiva, V. Cosecha robada. El secuestro del suministro mundial de alimentos , cit. en El País, 8 .8. 2003.

“Cientos de millones de personas en todo el mundo pasan hambre todos los días porque gran parte de la tierra arable se utiliza para cultivar cereales para piensos para animales, en vez de cultivar cereales alimentarios para las personas” en Rifkin, J.: “Ante una auténtica crisis alimentaria global”, en El País, 10.6.2002.

Para producir un kilo de carne, el ganado debe ingerir 4,8 k. de cereales, lo que supone un enorme despilfarro de recursos en un mundo en el que mueren de hambre miles de personas cada día mientras millones de personas mueren anualmente en los países ricos por enfermedades relacionadas con el desarrollo (cáncer, diabetes, enfermedades coronarias e infartos, provocadas por un exceso de grasas animales). “Una granja de 4 Ha. puede alimentar a: 60 personas si se cultiva soja, 24 personas con trigo, 10 personas con maíz, o 2 personas si se dedica a carne” en Motavalli, J.: “La opción vegetariana” Revista Integral nº 269, mayo 2002, pág. 36.

Valentí Fuster, Presidente de la Federación Mundial del Corazón, en declaraciones al diario El País de 22.7.2002 vaticina una trágica epidemia cardiovascular en los siguientes términos: “Es una epidemia adquirida, una enfermedad de las sociedades de consumo, que se genera por la obesidad, por la diabetes, por la hipertensión arterial, por el tabaquismo, etc. Y todos esos factores están aumentando globalmente”.

Pocas son naciones (un pueblo con una historia y una cultura comunes). Esto resulta especialmente evidente en África. Las fronteras de los actuales países africanos fueron trazadas por potencias coloniales sin apenas prestar atención a la distribución de los pueblos y los recursos. Algunos países se ven desgarrados por guerras civiles porque enemigos tradicionales fueron reunidos en un mismo país.” Calhoun, Light y Keller, op. cit. Pág. 490.

En una semana en la India se produce el mismo aumento de población que en el continente europeo en un año: 250.000 personas.

El futuro del capitalismo. Thurow, L., Ariel, Barcelona, 1996.

“Sólo para pagar los intereses de la deuda, el Sur transfiere al Norte 200.000 millones de dólares anuales” en Beck, U.: “La paradoja de la globalización” en El País 5.12.2002.

Como se ha señalado con frecuencia, una característica de la globalización es su carácter escasamente global: deja fuera alrededor del 80% de la población mundial.

 

Sabel, Ch.: Política y sociedad, Mº Trabajo y S.S., Madrid, 1986.

Los agentes económicos adoptan decisiones políticas sin una legitimación democrática.

La bajada de las cotizaciones que produce el incremento del paro.

Más subsidios de paro y más jubilaciones durante más tiempo debido al incremento de la esperanza de vida.

Navarro, V. Neoliberalismo y Estado de Bienestar, Ariel, Barcelona, 1996.

A la que no es ajena la conversión de los partidos políticos en “máquinas de ganar votos” que han de centrarse para llegar al poder, perdiendo, por tanto, alguna de sus señas de identidad tradicionales.

Alonso, L.E.: “Los nuevos movimientos sociales” en Vidal-Beneyto J. (Ed.) España a debate. II La sociedad. (coord.: Miguel Beltrán), Tecnos, Madrid 1991.

Como afirma Miguel Hernández en su poesía “Aceituneros” cuando pregunta quién levantó los olivos y contesta que no los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. Aunque su contexto era el de una España rural que no le permitía conocer las posibilidades de crecimiento económico y desarrollo personal que también ofrecería en el futuro la inversión en ciencia, investigación, tecnología... (es decir, el capital).

La economía informal crece no sólo en los países que tradicionalmente sostienen altos niveles de ésta, debido al tránsito de estado productor a estado gestor y administrador (venta de empresas estatales, eliminación de medidas del estado de bienestar...)

Entrevista publicada en El País de 23.4.2000.

Y para nada han servido las políticas de ajuste promovidas por las instituciones internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio...) encargadas de supervisar y dirigir la financiación internacional, las políticas macroeconómicas del mundo o establecer las leyes del comercio mundial. Hay autores (Naïr, por ej.) que señalan, por el contrario, la responsabilidad de estas instituciones en el agravamiento de las desigualdades: “A partir de las políticas de ajuste estructural, el PIB per cápita de los diez países más ricos del planeta se duplicó en sólo diez años (1985-95), mientras en los diez países más pobres descendió un 30%. La distancia en el per cápita entre el país más rico y el más pobre creció en esos años de 70 a 430 veces” Ugarteche, O. “Deuda externa: cinco tesis básicas” en Envío nº 210, 1999, pág. 42.

La encuesta que Kofi Annan presentó en la Asamblea del Milenio de Naciones Unidas advierte que 2/3 de los ciudadanos del mundo, incluidas las democracias occidentales, no creen que sus gobernantes les representen.

Verdú, V.: “Dios” en El País, 14.2.1998.

Fambuena, A. y Moya, C.: Movimientos migratorios hoy. NAU Llibres. Valencia, 1997.

Castles, S.: “Migración internacional a comienzos del siglo XXI: tendencias y problemas mundiales” en Revista Internacional de Ciencias Sociales, 165, septiembre 2000.

Guía de recursos para la inmigración. Movimiento por la paz, el desarrollo y la libertad-Andalucía. Sevilla. 2000.

Entre ellos, “Inmigrantes en el Estrecho” realizado por el Servicio de Estudios y Planificación de la Excma. Diputación Provincial de Cádiz. 2001

Walzer, M. Op.cit., pág 99: “En las sociedades de inmigrantes (y ahora también en los Estados nacionales con fuertes presiones inmigratorias), las personas han comenzado a experimentar lo que se puede entender como una vida sin fronteras claras y sin identidades propias y seguras. Por así decirlo, la diferencia se difunde de manera que se encuentra por doquier y en todo momento. Los individuos se libran de sus estrechos vínculos y se mezclan libremente con los miembros de la mayoría, pero no asimilan necesariamente una identidad común. La presión que ejercen los grupos sobre sus miembros es más floja que nunca pero de ninguna manera se ha roto por completo... ... Ahora la tolerancia comienza en casa; con frecuencia tenemos que hacer la paz étnica, cultural o religiosa con nuestra pareja, con nuestra familia política y con nuestros hijos (incluso con nuestro propio yo integrado o dividido).

Este tipo de tolerancia resulta particularmente problemático en la primera generación de familias mixtas y de individuos divididos, porque todos recuerdan, e incluso añoran, unas comunidades más coherentes y una conciencia más unificada. El fundamentalismo representa la forma ideológica de ese intenso deseo”.

Naïr, S.: “Después de Porto Alegre” en El País, 12.2.2002.

Programa realizado por el Centro de Programas de Comunicación de Salud Pública de la Universidad John Hopkins de Baltimore (EEUU): www.jhuccp.org.

Vidal-Beneyto, J.: “Otro mundo es posible” en El País, 28.2.2001

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EL RACISMO Y LA CULTURA DEL MIEDO

QUÉ ES EL RACISMO?

En primer lugar habría que preguntarse por qué el racismo es necesario para la reproducción del sistema económico capitalista. La tesis de partida es considerar el racismo como uno de los universos simbólicos, de los marcos de valores que son necesarios al sistema capitalista: este punto de partida nos sirve para ver cómo se ha construido históricamente esta sociedad sustentada en la reproducción del racismo.

Para comprender esto hemos de remontarnos a los orígenes del racismo. Así, la invención de las actuales democracias formales representativas se sustenta en cómo se saldaron las guerras religiosas y políticas en la época antigua y medieval. Es decir, el Estado es un baluarte fundamental para mantener unas relaciones basadas en la guerra, siendo la política la continuación de la guerra por otros medios. Estas guerras eran conflictos de clase y étnicos. Los estados modernos se han construido gracias al triunfo del poder militar y comercial que han puesto aquellos que ganaron estas guerras.

Con esta visión tiramos por tierra esa idealización de que nuestra sociedad se ha constituido gracias a las revoluciones burguesas del siglo XVIII, en base a los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

Este hecho es importante para comprender la génesis del racismo y el universo de valores sobre el que se construyen los estados modernos. Pues la civilización judeocristiana se ha caracterizado por procesos de exterminio, aniquilación y segregación de una etnia sobre otra, y en el inicio de cruzadas frente a los «bárbaros» que ponían en peligro la autoridad secular, comercial y militar del poder establecido. Sin embargo, las ideologías dominantes conceptúan el racismo, no como intrínseco a la cultura occidental y a la actual economía-mundo, sino como expresión política de determinados grupos sociales. Estos son los denominados «grupos de riesgo», compuestos fundamentalmente por jóvenes pertenecientes a aquellas clases excluidas de los actuales procesos de producción. Por lo tanto, el germen del racismo estaría en l*s jóvenes parad*s de los barrios periféricos de las metrópolis. Desde esta concepción del racismo las actuales instituciones democráticas hacen llamadas a crear un frente común frente a estos colectivos. Los objetivos son dos: 1) crear una cultura del miedo y 2) buscar la adhesión de l*s ciudadan*s al marco de valores del Estado. En la práctica, esto conlleva la criminalización de la marginación y de la exclusión social.

Esta definición de racismo y de los grupos de riesgo social no arranca de la Unión Europea, sino de las nuevas políticas de Ley y Orden de los Estados Unidos. Para analizarlas debemos referirnos al proceso de reconversión de la industria armamentística, la cual busca ampliar sus cotas de mercado en la venta de armas a los «pacíficos» ciudadanos de a pie. Todo ello con la excusa de «defenderse» de determinados grupos y personas provenientes de la marginación. No se buscan las causas de la misma, sino exterminar a los pobres. Dentro de esta práctica se intenta identificar físicamente a los grupos de riesgo. Ahí cobra un papel especial la criminalización y la persecución de todas las personas y prácticas que transgreden la norma. En especial l*s inmigrantes.

Todas estas políticas pretenden imponer un estereotipo cultural dominante: hombre, blanco, rico y adulto, frente a inmigrantes, jóvenes, mujeres, minusválidos, etc. La salvaguarda de este estereotipo es lo que guía todas las iniciativas de lucha contra el racismo por parte del Estado. Por lo tanto, el racismo es un concepto mucho más amplio, y afecta a todas aquellas personas que no se ajustan o aceptan como universal el actual estereotipo cultural dominante.

¿QUÉ VERTEBRAN LAS POLITICAS DE INMIGRACIÓN?

En primer lugar, cabría destacar la hipocresía de los estados de la Unión Europea por cuanto todas las políticas de inmigración tienden en la práctica al cierre de fronteras. Pero cabría igualmente recordar que en los últimos 200 años 350 millones de personas han abandonado su país de origen. De esta cifra la mitad hay que situarla en Europa y del resto, una cuarta parte han sido personas obligadas por los europeos a emigrar a otros países. Este dato desvela la falta absoluta de legitimidad de cualquier intento de evitar que una persona ponga su pie en alguno de los estados de la Unión Europea. La base de todas la políticas de inmigración es evitar que se ponga en cuestión el mismo sustento económico del sistema capitalista: la exportación de la pobreza a los países periféricos y la importación de la riqueza. Con ello se intenta impedir la huida masiva de las personas que soportan la más severa de las pobrezas a los países que son causa de la misma.

Los flujos migratorios de los países de la periferia han sido incluidos dentro del nuevo concepto de seguridad europea, constituyéndose de esta manera la llamada fortaleza europea y sustituyéndose el antiguo enfrentamiento de la guerra fría por el más real centro-periferia. Esta fortaleza se va configurando a través de una serie de espacios judiciales, penales y policiales, incluyendo la inmigración dentro de los ejes de seguridad junto al narcotráfico, el terrorismo y la prostitución.

INMIGRANTE ENEMIGO

El paso del inmigrante trabajador al inmigrante enemigo se visualiza a través de tres periodos históricos:

1) Hasta el año 1973, en que entra en crisis la sociedad industrial tradicional, demandante de un elevado número de mano de obra. El papel de l*s emigrantes en este contexto es fundamental, ya que se constituyen como uno de los sustentos en el desarrollo de estas sociedades.

2) Entre 1973 y 1985. Se produce el fin del reclutamiento masivo de mano de obra barata «legal». La economía se transforma, en base a su mundialización y a la apuesta decidida por el sector terciario y de servicios, lo cual exige una mano de obra cualificada. Estos cambios en el proceso económico conllevan la regulación de la entrada de inmigrantes extranjeros, por cuanto ya no son necesarios. Pero esta nueva configuración económica necesita de la economía sumergida. Así se impulsan una serie de actividades basadas en la autoexplotación y el subempleo. El ideal de este tipo de economía está representado por los inmigrantes ilegales: mano de obra barata, sin prestaciones sociales e incapaz de reivindicar sus derechos. En definitiva, mano de obra de usar y tirar.

Esto provoca la creación de dos sociedades: la de l*s ciudadan*s que poseen una serie de derechos de ciudadanía; y la de toda una serie de personas que están de hecho en nuestra sociedad, pero que carecen de derechos. Hay otro factor que incide en la exclusión y criminalización de l*s emigrantes (considerados ya como enemig*s): el envejecimiento de la población, lo cual conlleva un tipo de sociedad que sobreprotege a sus niñ*s. Este envejecimiento provoca igualmente la consolidación de una mentalidad muy conservadora, sin posibilidad de ruptura por la irrupción de nuevos valores.

3) A partir de 1985. Se configuran los países fronterizos de la Unión Europea, cuya labor es evitar la entrada masiva (aunque sí controlada) de inmigrantes ilegales. Los países van desarrollando diferentes leyes de extranjería que se fundamentan en la expulsión inmediata de l*s inmigrantes. Así, por ejemplo, en la actual Ley de Extranjería española (aprobada en 1985) aparecen los epígrafes de «la necesaria cooperación con los países originarios de los inmigrantes» o «la incentivación del retorno o la integración social». La única pretensión del primero es lograr acuerdos comerciales favorables a los países de origen para que sean ellos los que impidan la inmigración o la repriman en caso de darse. La incentivación del retorno significa, pura y simplemente, la expulsión inmediata del inmigrante. La llamada integración social no busca, por ejemplo, el reagrupamiento familiar, sino la creación de un censo -con fines claramente represivos- de los inmigrantes legales e ilegales.

Todas estas políticas de inmigración se resumen en dos principios fundamentales: el control policial de la entrada en el país y en segundo lugar la ejecución de las expulsiones de los residentes ilegales lo más rápidamente posible.

CRIMINALIZACIÓN

El dato de partida más relevante para hablar de l*s inmigrantes como nuevos sujetos de criminalización es el referirnos a su paso por las cárceles. Antes de 1985 l*s inmigrantes pres*s era una minoría, nunca superaban el 4% de la población reclusa total. A partir de 1985 se incrementa esta cifra se eleva hasta el 16% actual. Estos datos nada tienen que ver con el aumento de los flujos migratorios hacia el Estado español y sí con la aplicación de una política de control hacia l*s inmigrantes ilegales.

Junto al chivo expiatorio tradicional de la criminalización que ha sido siempre el yonki o el terrorista, se coloca ahora al inmigrante ilegal. Esta criminalización se plantea como un elemento disuasorio frente a posibles intentos de entrada ilegal en el Estado español.

LA CULTURA DEL MIEDO

El racismo se nutre de la cultura del miedo y de sus creencias subyacentes. L*s inmigrantes nos roban, nos quitan el trabajo, huelen mal... aquí está el germen de una violencia social incontenible, que se complementa con las políticas de los Estados europeos. Además esto queda corroborado por la implicación de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado en la creación y consolidación de los diferentes grupos neonazis.

Toda esta cultura del miedo tiene como principales portavoces a los diferentes ministros del interior, quienes hablan del desempleo o de supuestos actos delictivos de los inmigrantes para justificar las actuales leyes de extranjería. Leyes que en Alemania, por citar un caso, han supuesto la expulsión de muchos turcos algunos de los cuales han sido ejecutados al llegar a su país. Con lo cual se está aplicando una forma de pena de muerte a través de terceros países.

La base de esta cultura funciona desviando el conflicto entre dominadores y dominados, hacia el enfrentamiento y la creación de prejuicios entre los propios dominados. Un ejemplo significativo es el de la prostitución procedente del tercer mundo, que produce un conflicto entre las prostitutas autóctonas y las emigrantes. Las autóctonas se muestran hartas ya que no pueden competir con mujeres que son más guapas y más baratas. También es un hecho constatable que los emigrantes se encargan de labores que no quiere hacer nadie, por lo cual no se produce una competencia real entre los intereses de los dominados.

La aceptación o rechazo de la inmigración viene determinada por las necesidades del mercado en cada momento y de los ciclos de reproducción capitalista. Un capitalismo que no tiene el menor reparo en desplazar sus industrias del primer mundo a países terceros porque en ellos existe una mano de obra más barata. El capital financiero alemán, japonés, norteamericano saben que la mano de obra de estos países no tiene capacidad contractual, ni derechos político o sindicales.

El racismo es, por tanto, un concepto básico para entender la reproducción de las formas de vida occidentales. Y en este sentido, las campañas institucionales sólo contribuyen a mantener ese modelo. Por eso, mientras no que creemos espacios de intercambio y de autodefensa, espacios en los que prime la autoorganización por encima de la información, las campañas no servirán más que para potenciar la industria del papel.

César Manzanos
(Transcripción de la charla celebrada durante unas jornadas culturales organizadas por CNT en Bilbao)


Programa de Talleres de Identidad, Cultura, Migración y Tecnología

El foco principal de éste programa es la enseñanza de herramientas de empoderamiento a través de Talleres de identidad cultural y racial, migración y tecnología, que exploren el surgimiento de nuevas identidades de raza y de género y de nuevas formas de ciudadania.  Desde una perspectiva local pero también tomando en cuenta la comunidad global, el objetivo principal es trabajar con herramientas visuales y electrónicas para que lo/as participantes de los Talleres puedan desarrollar proyectos propios de capacitación y autogestión y aplicar el uso de éstas nuevas herramientas a sus necesidades locales y ejercicio de derechos.  Siguiendo con los objetivos de Melassa, es una forma de rescatar la memoria cultural de los Latin@s para incentivar la participación política local y a través de fronteras.  Bajo el Programa de Intercambio Cultural, y con la participación de estudiantes internacionales en algunos de los Talleres, Melassa también intenta promover la organización transnacional de Latin@s.

Proyecto de Colaboración con la comunidad de Mata Los Indios, Villa Mella

Junto con el Programa de Investigación y Documentación Visual, el proyecto de colaboración con la comunidad de Mata Los Indios consistió en producir un documental de concientización sobre la influencia africana del Congo en la comunidad de Mata Los Indios con la intención de establecer un diálogo sobre la problemática de la identidad negra en República Dominicana y su relación con la marginación económica de ésta y otras comunidades.  Parte de la colaboración incluye la implementación de Talleres descritos a continuación dirigidos a miembr@s de la comunidad.

1) Taller de Biblioteca

 

Primera fase (Noviembre, 2003):

En noviembre del 2003 la Bibliotecaria Rosina Anglada de FLACSO (Facultad Latina de Ciencias Sociales) dictó un taller a los/las maestros/as de la escuela y algunos/as de los residentes de la comunidad explicando cómo funciona una biblioteca y los recursos disponibles en ella, al igual que sugirió proyectos para desarrollar en el aula.

Jemise Ray, una pasante de Melassa explicó cómo se entran libros a una base de datos, que pronto estará instalada en el laboratorio de informática de la misma escuela.  Rosina, realizó una dinámica con los maestros y residentes de la comunidad basada en una tarjeta que entregaba a cada uno, con la numeración para la biblioteca de un grupo de libros ubicados dentro de la misma que había que buscar y decir su ubicación respectiva.

La Biblioteca de la Escuela Básica de Mata de los Indios fue donada por la Fundación Melassa y la Librería Cuesta con 600 libros en inglés y español que abarcan diversos temas de la República Dominicana, de Latinoamérica, El Caribe y Los Estados Unidos. Mayormente la biblioteca contiene libros de Ciencias Sociales y está dirigida a los estudiantes de intercambio que son voluntarios en el Proyecto, a los residentes de la comunidad de Mata de los Indios, y a los/las niños/as y maestros/as de la Escuela.

Segunda Fase (Enero - Marzo, 2004)

Durante los meses de Enero a Mayo, cuatro estudiantes de CIEE (Consejo de Intercambio Internacional) estuvieron desarrollando proyectos educativos en la biblioteca con el objetivo de familiarizar a los estudiantes con los materiales de la misma.   El Quinto grado comenzó leyendo un poema de Pedro Mir y luego hicieron algunos dibujos en base a diferentes frases que escogieron.  Rosalina Minier residente de la comunidad de Mata de Los Indios, graduada de la escuela es la encargada actual de la biblioteca bajo la supervisión de Karin Weyland, la directora de la Fundación Melassa y Nikina Martinez, Asistente General de Melassa.

Tercera Fase (Abril, 2004)

La Fundación Melassa junto con la Escuela Básica de Mata de los Indios realizaron un Concurso de Lectura para culminar la fase 3 del Proyecto de la Biblioteca en dicha escuela.  Para tal concurso las pasantes de Melassa que venían trabajando con los estudiantes en dicho proyecto hicieron un sorteo para escoger al azar 3 estudiantes de cada grado.  Para evaluar a los estudiantes el día del concurso se dividieron a  los estudiantes en dos grandes grupos, en el primer grupo estaban los estudiantes de los grados Quintos (5º) y Sextos (6º)  y en el segundo grupo los estudiantes de los grados Séptimos (7º) y Octavos (8º) para un total de 33 estudiantes.

2) Taller de Teatro  (Agosto 2003-Mayo, 2004):

 

El Lic. Domingo Duluc realizó dos talleres de teatro que afirmaron el talento de las jóvenes de la comunidad de Mata de los Indios que participaron en la obra de teatro "La tradición del Espíritu Santo"desde el mes de Agosto hasta Diciembre de 2004, la cual acompaño la gira nacional del proyecto multimedia "Congo pa' ti".

A partir de enero del mismo año Karin Weyland, directora de la Fundación Melassa  siguió dirigiendo la obra.
 

3) Taller de Danza Fusión/Hip Hop (Febrero-Marzo 2002):

Bajo la coordinación de Tené Howard, una estudiante graduada de Amherst College, que comienza una maestría en educación internacional y trabajo comunitario de la Universidad de Columbia de Nueva York en Septiembre del 2002, Melassa organizó el primer taller de danza híbrida en Mata de Los Indios combinando hip hop con danzas afro-dominicanas (salve, Pri-pri, congo y palos).  Tené es una excelente bailarina y coréografa norteamericana negra de descendencia Guyana, y ha trabajado en un proyecto similar en Africa del Sur.  El Taller surge de la idea de explorar la identidad negra desde una perspectiva global y de crear conciencia sobre la preservación de la cultura local.  Al igual que otras influencias externas, la música reggae y el rap han permeado formas más tradicionales de música y danza para crear un lenguaje de empoderamiento y liberación.

Mata Los Indios no ha sido excepción a éstas influencias externas ya que el “reggeaton” se escucha y se baila en muchas esquinas y colmadones de la comunidad sin embargo poca gente conoce sus orígenes o relacionan este tipo de expresión cultural con la marginación de las comunidades negras y latinas en Estados Unidos.  Explorarando éste aspecto del hip hop al mismo tiempo que las participantes aprendieron a usar las cámaras de video abriendo una puerta a la auto-representación, el Taller de Danza Fusion resultó ser un espacio de empoderamiento donde el hip hop y las Danzas Afro-dominicanas  se enriquecen mutuamente.  Las participantes del Taller presentaron las coreografías que habían ensayado el día de la Fiesta Comunitaria, el 23 de Marzo, atrayendo gente de la comunidad y fuera de ella, al igual que a la prensa dominicana, El Listín Diario. Posteriormente, el grupo fue invitado a participar en un Taller de Hip Hop con la Companía Choream de Francia organizado por la Alianza Francesa y Ritmos por la Danza, asistiendo también a la función del Choream en el Teatro Nacional.  Ritmos por la Danza también invitó al grupo a su función anual en el Palacio de Bellas Artes el 23 de Junio, 2002, para ver a otro grupo local de Hip Hop provenientes de Herrera, capital de Santo Domingo.

4) Taller de Documentación (Febrero-Septiembre 2002):

Junto con el Taller de Danza Fusión, comenzó el Taller de Documentación a cargo de Karin Weyland.  Karin les ha estado enseñando a usar las cámaras de video y fotografía a las participantes del Taller quiénes han participado en la documentación de su comunidad. Explorando temas de identidad racial y cultural, las participantes han realizado entrevistas a miembro/as de su comunidad y a otras personas que han trabajado en la comunidad de Mata Los Indios con la intención de explorar los orígenes de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo y el entorno socioeconómico y cultural en que surgió la comunidad.  Con la llegada de la Delegación Internacional, las participantes tuvieron la oportunidad de hacer entrevistas y discutir la riqueza cultural de su comunidad a estudiantes extranjeras.  Durante el programa de la delegación, Leo Silverio, documentalista graduado de la Universidad de Santo Domingo, dio una charla sobre la ética profesional y la manipulación de la imagen.  Y durante el mes de Abril, Elizabeth Press, estudiante becada por la Fulbright mostró el trabajo que está realizando en la comunidad de Limón con un grupo de jóvenes.  Luego de haber grabado entrevistas, festividades comunitarias y la vida diaria de la comunidad, las participantes del Taller están haciendo una selección para la producción final documental. Estas decisiones se están abordando desde el punto de vista de cómo éste grupo quiere representar a su comunidad y qué historia ellas quieren contar sobre los orígenes históricos y socio-culturales de Mata Los Indios.  Las participantes de Taller también están aprendiendo a crear Páginas Web y a publicar el material documentado en la Internet.
 

5) Taller de Pintura y Foto Collage (Marzo 2002):

Durante la estadía de la Delegación Internacional se organizó un Taller de Pintura y Foto Collage con la artista Cecilia Casamajor para realizar cinco murales con las fotos que las participantes del Taller de Documentación habían sacado de su comunidad.  La idea detrás de la elaboración de éstos murales es que las participantes tuvieran la oportunidad de abordar diferentes formas de representación visual.  En preparación para la realización del documental, éste Taller les sirvió como ejercicio en la toma de decisiones sobre aspectos de representación.  Las participantes, junto con las estudiantes extranjeras, decidieron qué fotos colocar en el mural, cómo colocarlas, cómo recortarlas, cómo pegarlas y cómo pintarlas con tintas de colores.  También escogieron el texto que hoy acompaña los murales que se están exhibiendo en el Museo de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo, texto que recopilaron de las entrevistas que ellas mismas le hicieron a los miembros/as de su comunidad.

6) Curso-Taller "Latin@s en la Era de la Globalización:
Migración, Cultura e Identidad" (30 de Abril-12 de Junio, 2002):

En colaboración con FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en Santo Domingo, Karin Weyland enseña un curso-taller sobre el tema de la globalización, migración, Latinidad y cultura.  Contamos con la participación de profesionales en el área al igual que de estudiantes de universidades locales y extranjeras, organizaciones comunitarias y maestras de la Escuela de Mata Los Indios.

Este tipo de intercambio es una gran oportunidad para explorar como la cultura de los Congos forma parte de la identidad dominicana nacional vista desde dentro de la comunidad y desde fuera.  Al finalizar estos Talleres, los residentes de Mata Los Indios estarían preparados para llevar el conocimiento adquirido en FLACSO a su comunidad y crear Talleres de capacitación y autogestión en su comunidad abordando el tema de la identidad, la cultura, la migración y las nuevas tecnologías.  Junto con las participantes del Taller de Documentación, y bajo la coordinación de Melassa, se podría formar un grupo para transferir éstos Talleres a Matas Los Indios sobre el uso de computadoras, navegación de Internet, uso de cámaras de video y fotografía y otros Talleres que apunten a la reflexión sobre su identidad y el lugar de los Congos en el imaginario social dominicano y en la comunidad global.

Durante el transcurso del Taller, l@s participantes se incorporaron a varias actividades durante la realización del documental, en particular la Fiesta Anual del Espíritu Santo y un Taller de Género e Identidad implementado por dos estudiantes, Digna Reyes del Colectivo de Mujer y Salud y Alicia Sangro.  En este primer encuentro se discutió el tema de la sexualidad y en particular se establecieron los temas de interés para futuros talleres, entre ellos, drogadicción, salud reproductiva, embarazo de adolescente, enfermedades de contagio sexual y el Sida, planificación familiar, y cómo relacionarse con la pareja.  En los próximos meses nos seguiremos reuniendo en la Escuela de Mata Los Indios en colaboración con el Colectivo de Mujer y Salud para continuar discutiendo éstos temas.

7) Taller de Género e Identidad (Junio, 2002)

En el mes de Junio comenzó el Taller de Género e Identidad coordinado por Digna Reyes del Colectivo de Mujer y Salud y Alicia Sangro en la escuela primaria de Mata Los Indios.  Se discutieron temas de sexualidad, la salud reproductiva y los derechos de la mujer. Las participantes de los Talleres de Melassa se incorporaron al Taller junto con sus madres, hermanas mayores y otr@s miembros de la comunidad.  Esperamos realizar éste taller una vez por mes en ésta comunidad.